lunes, 25 de junio de 2012

AZIMUT EXPEDITION RACE – Una carrera para el mejor recuerdo …

“Remar, remar y remar, para quedar en la orilla”


Durante el pasado fin de semana, tuve el honor de formar parte de uno de los 22 equipos que largamos la Azimut, organizada por Sociedad Uruguaya de Corredores de Aventura (SUCA) en las cercanías de la ciudad de Minas. Integré el equipo “Cimarrón Turú” en la categoría Masters junto a Pablo Lapaz y Raúl Caetano, con la asistencia de Pablo Caurla y la colaboración de Claudia Otton. A las 7:30 AM del sábado 23, Pablo y Claudia me levantaron en casa, para noer rumbo al Batallón No. 11, lugar en el que se montó la base de la carrera, donde recibimos el almuerzo y las instrucciones con mapas de la carrera.
 



Preparamos todo para la largada a las 14:00 horas desde el Monumento a Artigas en el cerro ubicado a unos 10K de Minas, hasta donde fuimos … en bicicleta. Primer error, pues salimos muy justos de tiempo y tuvimos que imprimir un ritmo muy fuerte para poder llegar justo en hora para la largada. 



El primer tramo –PC Virtual 1- consistía en un recorrido en MTB por el trillo de pasto al costado de Ruta 8 y posteriormente por un camino de tierra, con rumbo Este, por unos 9K aprox., para identificar qué había debajo de un árbol al costado de ese camino. Seguimos hasta el PC2 por otros 10K aprox. , con tramos en subida, que me hicieron sufrir bastante pese al “remolque” de Pablo y Raúl. Llegamos al PC2 en 1:03:00 en la posición 14, donde dejamos dos bicicletas, nos cambiamos el calzado y emprendimos el tramo de Bike&Run por 9K, pasando por el Salto del Penitente y atravesando campo hacia el Este. En esta parte fuimos relativamente bien, turnándonos a buen ritmo en el uso de la bici, hasta que Pablo sintió un fuerte calambre en una pierna que lo dejó inmovilizado … Le costó recuperarse, así que decidimos que siguiera en la bicicleta hasta el final de ese tramo, en tanto con Raúl fuimos trotando hacia el camino de tierra por el que se ingresa a Villa Serrana y que pasa por el Marco de los Reyes, donde estaba el PC3. Pusimos 1:12:00 en este tramo, para llegar con un tiempo acumulado de 2:15:00 en la posición 16. Después de la recuperación de Pablo y de reaprovisionarnos de alimentos y líquidos, dejamos la bici para emprender el laaargo tramo de trekking que totalizó 40K. Salimos hacia el Noreste hacia el PC Virtual 4, donde debíamos identificar qué había debajo de un eucaliptus, casi donde estaba Jorge Beltrán (SUCA, organizador) tomando fotografías. Enseguida de identificar una construcción muy precaria de lata, tomamos hacia la izquierda y bajamos la loma rumbo a Villa Serrana, en tanto varios equipos continuaban por el costado del alambrado. Fuimos bajando por ese tramo, casi tocamos la represa de la Villa y emprendimos nuevamente la subida hacia el PC5, con una orientación a 320°, transitando por unos 6K a campo traviesa. Atravesamos la Ruta 8 y casi enseguida nos agarró la noche. En cuanto bajó la temperatura, paramos para abrigarnos y sacamos algunas fotos.

 

Subiendo y bajando cerros, fuimos avanzando con alguna dificultad para atravesar cañadas, alambrados y alguna zona de monte. Cada tanto veíamos luces de otros equipos que avanzaban más a la derecha y alguno más a la izquierda que nosotros. Las “guías” en ese tramo eran las estrellas y algún cerro o árbol en el medio del campo. Raúl empezó con un fuerte dolor en la rodilla derecha … crema Átomo y masajes, más una rodillera, no fueron suficientes. Cada vez le dolía más, y pese a todo, pudo continuar bajando y subiendo por quebradas en la sierra. Veíamos el ganado que se espantaba al vernos pasar, algún zorrillo que se alejaba, más alguna perdiz que levantaba vuelo en plena noche cuando casi la pisábamos. El frío se hacía sentir, pero el placer de estar en contacto con la naturaleza, en compañía de estos compañeros de equipo, es indescriptible. Cuando me quedaba un poco, Pablo insistía en “llevarme de arrastro”, ante lo cual insistía que íbamos bien. Después de dudar un poco sobre nuestro rumbo, llegamos a un camino de tierra donde teníamos marcado el PC5 … como no lo encontramos, miramos el mapa. Decía que estaba sobre un trillo, así que volvimos un poco a buscarlo, con dirección Sureste, ya que nos convencimos que habíamos salido muy a la izquierda, hacia el Norte, más que hacia el Noreste. Habíamos cometido nuestro segundo error. Estuvimos deambulando en la noche, hasta que encontramos el trillo. Lo seguimos y nos cruzamos con otro equipo que ya lo había marcado –“Vamo y Vamo” de Paso de los Toros, con Ruben Trigo a la cabeza-, para enseguida encontrar el famoso PC, donde estaban dos militares registrando a los corredores y chequeando que llevaran un sobre de dormir.



Nuestro equipo No. 16 llegó en la posición 16, pero dos equipos no habían presentado el sobre, así que tendrían un recargo de 3 horas.  Marcamos el PC y volvimos por el trillo de pasto, para salir nuevamente al camino de tierra al que habíamos llegado, con rumbo Noroeste. Avanzamos en la noche con tramos a trote suave seguidos por marcha sostenida. Empecé a racionar la hidratación (llevaba la bolsa en la mochila con no más de medio litro) y se me había terminado la caramañola, así que en cuanto cruzamos un arroyo con agua que corría, cargué un poco. Cuando llegamos a una curva de 90° a falta de 5K para el PC6, cruzó un equipo que lo había marcado y ya volvía en bicicleta. Atravesamos el campo hacia el Oeste, para salir al costado de una enorme cantera … la bordeamos y terminaba enseguida a la derecha, así que pudimos cruzar y salimos a la ruta de tierra, donde tomamos a la derecha para encontrar el PC6 aprox a un kilómetro de allí, donde nuestros “asistentes” nos esperaban. Por suerte no tuve necesidad de tomar el agua que había juntado en el arroyo, pese a que llegué con la boca reseca … Completamos esos 40K de trekking en un tiempo 7:51:00, demasiado, donde jugó mucho el hecho de que estuvimos perdidos buscando el PC5 durante cerca de una hora. Dos equipos abandonaron en este tramo, en tanto solamente superamos a otros dos.




Nos calzamos las zapatillas de ciclismo, nos abrigamos y alimentamos, para emprender los dos últimos PC’s del día sábado, correspondientes a 23K de MTB por caminos de tierra, trillos de pasto y finalmente por la ruta asfaltada rumbo al Camping Arequita. En este tramo anduvimos bastante bien, ya que nos llevó 1:45:30 –fuimos  8° en estos dos tramos-, donde otros dos equipos abandonaron en tanto en el acumulado total del primer día de competencias, quedamos en la posición 15. Pablo y Claudia nos esperaban con un guiso de lentejas “espectacular”, en el Rancho No. 2 que habían alquilado.




¡Ah! En ese tramo sobre asfalto, superamos a alta velocidad a otro equipo –Carolinos Team-, para llegar 30 segundos antes al PC8, en la entrada al camping. Pero veníamos tan rápido, que casi nos pasamos y al doblar … JX al piso. Por suerte, fue solamente una anécdota. Lo bueno es que venía con ambos brazos, manos y dedos prácticamente “dormidos” del esfuerzo y el frío, al extremo que me costaba enormemente hacer cambios y frenar. Después del golpe al caer, se me fue todo y quedé “como nuevo”.

Llamé por teléfono a casa a las 2:00 AM, para reportar sobre mi estado de salud. Despertá a Adriana, pero al menos nos quedamos tranquilos sabiendo que todo iba marchando bien.
Después de las consultas sobre el estado de salud de Raúl (su dolor en la rodilla y un terrible ardor en una nalga por el asiento de la bici y el roce de la calza), decidimos ir a dormir para adoptar una decisión al despertarnos. Debíamos estar a las 7:00 en Paso Roldán, sobre el Río Santa Lucía, desde donde se hacía la largada de la etapa de canoa. Raúl estuvo insistiéndole a Pablo Caurla para que lo sustituyera, pero a las 5:30 –cuando sonó el despertador- decidió largar. Desayunamos y preparamos todo, para salir 6:40 hacia la largada. No sabíamos el camino … así que enfilamos hacia Minas para tomar Ruta 8 y posteriormente Ruta 12. Superamos a dos vehículos que llevaban canoas, y al llegar a un cruce de caminos donde había una estación Ancap, dudamos sobre el rumbo y decidimos tomar a la derecha. Tercer error.  Hicimos unos 20K y nos dimos cuenta que nos habíamos equivocado. ¡Era a la izquierda!A escasos 3K estaba el puente sobre el Paso Roldán. Llamamos por teléfono a Jorge Beltrán y le preguntamos hasta qué hora podíamos largar. 8:00 AM era el límite, así que finalmente pudimos meternos a remar a las 7:50. Si, 50 minutos más tarde de lo previsto.

El panorama a esa hora del día, a favor de la corriente con rumbo Oeste, era espectacular. La luz del día hacía fuerzas por imponerse, en tanto los pájaros cantaban y volaban a nuestro alrededor. Pudimos remar a buen ritmo, hasta que el monte empezó a “rodearnos” cuando el río se afinaba. Tocamos el fondo en varias oportunidades, estuvimos esquivando ramas –o llevándolas por delante-, remamos en algún lagunón de los que se forman en los ríos, para encontrar a un costado a un equipo que había decidido abandonar. Y el Río Santa Lucía se cortó. Sí, terminaba en un monte espeso, donde había huellas de gente que había cruzado con botes. Buscamos primero el camino y después mis compañeros cargaron la canoa, en tanto yo llevaba las mochilas y los remos. Solamente los carpinchos, nutrias o jabalíes pueden cruzar por allí … Ese panorama, por sí solo, justificaba todos los sacrificios que estábamos haciendo. El frío y el agua se hacían sentir, pero el alma pugnaba por darle calor al cuerpo.

Rompimos el timón de la canoa en dos oportunidades, la primera pudimos repararla, pero en la siguiente ya no fue posible, así que seguimos dándole dirección a puro remo. Pablo iba adelante cantando el rumbo, yo al medio y Raúl atrás tratando de darle dirección. Nuevamente se cortó el río, así que otra vez hubo que poner bajar y trasladar la canoa. Hubo tramos en que nos acostábamos para poder pasar bajo las ramas, en tanto tratábamos de no hacer agua ya que el bote se nos atravesaba como consecuencia de la corriente.  Nos llevamos algún golpe con las ramas, pero a la vez nos ayudaban a corregir el rumbo, apoyándonos también con los remos sobre las márgenes del río o sobre algún tronco. Impresionante, altamente disfrutable pese al peligro y al riesgo de sufrir algún percance. Superamos a tres equipos en este tramo, en tanto un cuarto equipo –“Los Jacintos” de Paso de los Toros- a quienes habíamos superado y nuevamente nos habían pasado, sufrió un serio accidente a falta de 45’ para completar ese recorrido, al partirse al medio su canoa en un codo del río. Por suerte no hubo que lamentar ninguna desgracia, salvo las pérdidas materiales. Avisaron por nuestro celular y seguimos remando, para completar ese recorrido en un tiempo neto total de 5:40’. Pero dado que habíamos largado 7:50, no llegamos a tiempo al PC10 después de remar durante 19K, pasándonos en unos 30 minutos de la hora de cierre  … la “calentura” nos permitió disimular el frío que traíamos. En esta parte de remo, fuimos 10° por tiempo. Decidimos no hacer los últimos dos tramos de MTB (48K)  y los 2K finales de trekking. Por eso, el comentario como subtítulo.


Quedamos en la posición 13 (entre 22 equipos) y 4os en la categoría Masters, pese a no haber completado todo el recorrido de 160K (hicimos 110K, en un tiempo neto total de 17h 46m 30s).
Nos subimos a la camioneta y emprendimos el retorno al CampingArequita, donde nos esperaba un buen baño y un almuerzo reparador. Juntamos todo y volvimos a Montevideo, con la satisfacción de haber puesto en juego nuestros límites en situaciones extremas, y haber quedado fuera de competencia por errores propios. Además del contacto con la naturaleza y el descubrimiento de rincones impresionantes de nuestro país, una vez más encontré “dónde no está el límite” en las posibilidades físicas, ya que salvo un leve dolor en el posterior de la pierna izquierda, no tengo ninguna otra consecuencia. En particular, me sorprende gratamente que no tenga dolores en los brazos, después de 5:40’ de canoa.

Finalmente, también quiero destacar una confirmación: la de los excelentes compañeros de aventura – Raúl, los dos Pablos y Claudia- con quienes disfruté de un fin de semana inolvidable.
¿Qué sigue? Creo que el próximo fin de semana será tranquilo, ya que tengo que dictar un curso en el Centro de Posgrados de la Facultad el viernes a la noche y todo el sábado. Entrenaré suave durante la semana, y posiblemente el domingo 8 participe en el “Desafío Los Caranchos”, en la zona de “Sierra de las Cañas” sobre 21K.

1 comentario:

David dijo...

Una bestia usted!ª!!
Abrazo querido amigo!!!