viernes, 25 de noviembre de 2016

De las barrancas del río Cuareim, a las montañas de los Andes.


¿Cómo no recordar aquellas primeras aventuras en mi niñez y adolescencia, en las barrancas del río Cuareim que divide-une a Uruguay de Brasil? Esos fueron los recuerdos que me vinieron a la mente y al corazón, cuando alcancé alturas jamás imaginadas, en las montañas de Mendoza (Cordón del Plata y Aconcagua), junto a algunos de los Hermanos de la Montaña.

La idea surgió casi como un desafío entre nosotros, de esos que nos gusta lanzar para “mojarle la oreja” a los compañeros, en este caso planteada por Alejandro Chabalgoity (Caroteno) hace aproximadamente un año, a la que inicialmente respondí con dudas, casi como queriendo descalificar al autor de semejante reto. El transcurso del tiempo fue haciendo crecer esa idea con mucho de locura. Las experiencias de Osmar Telis y Gabriela Cabrera Castromán en sus ascensos –en particular en el Plomo, muy cerca de Santiago-, nos hicieron sentir más cerca del desafío de seguir sus pasos. Paola Nande y Martín Zanabria contactaron a Jean Paul Beauvois -compañero de algunas “misiones” en el sur de Argentina e inspirador de algunas otras carreras-, con amplia experiencia en ascensos a la alta montaña, quien se ofreció gustoso para operar como guía, con lo cual evitábamos los aspectos más formales de una expedición de este tipo, y nos daba cierta flexibilidad a nuestra aventura.

Así, planificamos la salida de Montevideo para la madrugada del jueves 10/11, previendo volver a más tardar el domingo 20/11, con destino inicial al Cordón del Plata, en los Andes muy cerca de Mendoza. Dada la flexibilidad con la que encaramos esta actividad, hasta la mañana del miércoles 9 prácticamente no me ocupé de ningún aspecto logístico, así que en la tarde estuve comprando algunos implementos para la alta montaña, y consiguiendo en préstamo la mochila de 60 lts de capacidad con Sebita Paulós, y el sobre de dormir para -20 grados con Raúl Real.

“Conquistadores de lo inútil”

Así se titula un libro escrito por un montañista británico –Lionel Terray- fallecido a los 44 años en un accidente de escalada relativamente sencillo en Francia. Cada vez que encaro algún nuevo desafío, no puedo dejar de recordar este libro, que explica (¿o no?) la razón por la cual decido asumir una nueva aventura, con una cuota de riesgo interesante y mucho de irracionalidad para el común de la gente, en particular cuando pienso que ya estoy muy cerca de los 57 años de edad. ¿Qué nos mueve a intentar conquistar una nueva meta, que tiene mucho de inútil y de egoísta? Si lo alcanzamos, con seguridad será disfrutada en lo más íntimo, entendida solamente por quienes lo compartimos, y si fracasamos en el intento, seremos un número más en una estadística (que a muy pocos importa).

Con las dudas propias de la suficiencia del equipamiento que llevaba, partimos de Montevideo en la camioneta de Martín, a la 1:30 AM del jueves 10, turnándonos para manejar durante el largo viaje hasta Mendoza. A las 8:00 AM nos detuvimos en Victoria, Entre Ríos, para abastecer combustible y desayunar, oportunidad en la que compré unos “lentes de sol” (muy ordinarios) ya que había olvidado los míos. Con un día precioso, soleado y claro, avanzamos sin mayores dificultades. Paramos a almorzar en Gral. Deheza -Córdoba-, continuamos hacia la Provincia de San Luis para posteriormente llegar a la Provincia de Mendoza. Íbamos con la expectativa de poder llegar a tiempo para ver en televisión el partido por las Eliminatorias del Mundial de Fútbol Rusia 2018, entre Uruguay y Ecuador, que se disputaba a las 20:00 horas.

Siguiendo indicaciones de Jean Paul, decidimos descansar a unos 40 kilómetros de la Ciudad de Mendoza, en Gral. San Martín, en el precioso Hotel Boutique de la Cava. No pudimos ver el partido de Uruguay, ya que no lo transmitían por televisión, pero si pudimos seguir la transmisión por Internet y disfrutar del sufrido triunfo por 2 a 1. Después de un buen baño reparador, fuimos al centro de la ciudad a cenar a una parrillada y disfrutar de unos buenos vinos mendocinos.

El viernes 11 a la mañana, después de un variado desayuno, partimos rumbo a Ciudad de Mendoza, donde nos dirigimos a Orvitz a alquilar los equipos que nos faltaban (carpas, camperones de plumilla, mitones, botas y grampones), y además me compré lentes de sol (estos sí, de buena calidad) y medias de lana para alta montaña. Ya la capacidad de la camioneta estaba absolutamente colmada… y nos faltaban las provisiones para una semana en la montaña.

Hicimos un buen aprovisionamiento en un Supermercado Carrefour y fuimos a almorzar allí cerca. Era la hora de salir rumbo a las montañas, que con su majestuosidad coronaban todo el horizonte que rodea a Mendoza. Después de un viaje corto pasando por Potrerillos con destino a la zona conocida como Vallecitos, llegamos a las 17:30 al Refugio San Bernardo, a 2800 msnm, donde nos esperaba Alejandro -el encargado-, quien se fundió en un abrazo con Jean Paul y cada uno de nosotros (como si también nos conociera de toda la vida). Nos instalamos y decidimos hacer una breve caminata por la zona, para mover un poco los músculos y tomar algunas fotos. A la noche, disfrutamos de conversaciones con otros montañistas, picamos queso, salamín, galletitas y saboreamos un par de botellas de vino.

“No deje piedras en el camino”

Así reza un viejo cartel en el camino de subida al refugio, muy cerca de la base de los guardaparques. Llama un poco la atención, ya que la zona está absolutamente llena de piedras, pero con seguridad alude a la necesidad de no dejar las piedras que eventualmente se colocan para evitar que un vehículo que se detiene por alguna razón, se deslice hacia abajo. Además de la fotografía y los comentarios jocosos, preferí darle también un cierto significado filosófico, señalando que en la vida no debemos dejar “piedras” u obstáculos que dificulten el avance de otros, o signifiquen una carga para nuestra consciencia.

“...lo que más me importaba era la acción y no su precio; porque la acción, en sí misma, posee un valor.”

A las 9:30 de la mañana del 12, después de un buen desayuno en el Refugio, preparamos nuestras mochilas chicas ("de ataque") y emprendimos la subida al Cerro Arenales, por una quebrada que sale frente a donde nos alojamos. Nos acompañó “Zonda”, una perrita del refugio que bautizamos así por el viento que habitualmente sopla en esa zona de la cordillera (en realidad se llama Lucerito), y que –según señaló Alejandro- tiene más cumbres que muchos experimentados montañistas. Durante un rato la perdimos, pues se fue a perseguir a unos guanacos que andaban a lo lejos. Llegamos a la cumbre ubicada a 3.300 msnm a las 12:00, donde pudimos disfrutar de unas vistas espectaculares de la zona, que registramos con nuestras cámaras. El día seguía muy soleado, con algo de viento frío en la cumbre. El retorno fue bastante más rápido, ya que a las 13:10 estábamos de vuelta en el refugio.

Preparamos el almuerzo –tallarines con salsa- y después de una siesta reparadora, iniciamos la preparación del equipo para el ascenso a la montaña buscando la cumbre del Vallecitos (5500 msnm) o del Plata (6000 msnm). La actividad fue filmada en cámara rápida por Paola, lo que nos permitió disfrutar de un ejercicio con mucho humor, riéndonos de los movimientos “a lo Chaplin”, muchas veces incoherentes. Disfrutamos también de un budín de banana, preparado especialmente por Vivi, la encargada del Refugio.

A la noche, mientras disfrutamos de una buena cena –arroz con verduras y atún- “regada” nuevamente con vino mendocino, pudimos intercambiar con otros aventureros conversando sobre expediciones a la montaña, mientras Caroteno hacía sonar su guitarra y entonábamos algunas canciones.

“El que, en busca de una belleza y una grandeza sublimes, osa aventurarse en estos lugares, debe aceptar completamente correr ciertos riesgos.”

A las 10:00 de la mañana del domingo 13 y después de un buen desayuno y mateada, iniciamos el ascenso con nuestras mochilas. ¡Cuánto peso! Llevaba la mochila grande con sobre de dormir, carpa (parte de ella, pues la otra la cargaba Jean Paul), botas dobles para la nieve y grampones, todo a la espalda, más la mochila “de ataque” con alguna ropa y comida al frente, cinturón con dos caramañolas y bolsillos para cámara de fotos y filmadora, bastones y mucha ilusión.

La mañana se presentaba despejada, pero muy ventosa, con ráfagas que nos hacían detenernos para no caer. En el camino de ascenso, encontramos a algunos montañistas que bajaban, a los que se les había volado la carpa durante la noche. Es más, al costado del hilo de agua que baja de la montaña, encontramos un camperón de plumas… lo retiramos y lo dejamos asegurado con una piedra, sobre el camino, para que su dueño pudiese –eventualmente- encontrarlo.


Pasamos por el primer campamento después del refugio –Veguitas- ubicado a 3200 msnm, con la compañía de la fiel “Zonda”. Un poquito después, nos detuvimos sobre las 13:00 horas a ingerir un sándwich, momento que resultó propicio para conversaciones sobre masajes… Si, masajes… Imaginen el tenor de esos intercambios, a 3280 msnm. Da para todo un ascenso a la montaña. Y no estábamos delirando.

Finalmente, a las 14:40 llegamos al Campamento Piedra Grande, ubicado a 3580 msnm, con mucho viento soplando. Después de armar las carpas con cierta dificultad –se movían mucho-, descansar un poco y disfrutar de unos mates, cenamos una buena sopa y liquidamos los restos del arroz con vegetales y atún que habíamos preparado la noche anterior y que habíamos llevado para la ocasión. Hicimos una breve caminata, disfrutamos de muy interesantes charlas con nuestros vecinos y con otros montañistas que llegaron, bajando del Cerro Franke y con quienes habíamos compartido el refugio. Por suerte, a la noche el viento aflojó un poco, aunque bajó bastante la temperatura.

"El juego del alpinismo no consiste en exponerse a los riesgos, pero los riesgos forman parte del juego."

El lunes 14 amaneció espectacular, muy luminoso, casi sin viento y con un cielo absolutamente despejado, después de haber sentido las últimas ráfagas de viento hasta aproximadamente las 4:00 AM. Me levanté a las 6:20, sintiendo una muy leve molestia en la cabeza, propia de la altura a la cual nos encontrábamos. Hicimos nuestro desayuno –té, café, galletitas, mate- , levantamos campamento y a las 9:20 retomamos el ascenso, con algunas ráfagas de viento puntuales pero bastante fuertes, que nos hacían detenernos y clavar los bastones para evitar cualquier accidente. Avanzamos a ritmo sostenido, hasta que llegamos al famoso “Infiernillo”, tramo relativamente corto pero complicado, peligroso, con mucha arena y piedra suelta por la ladera de la montaña donde había que avanzar muy lentamente, extremando los cuidados para evitar cualquier accidente. En este tramo, Paola juró que no volvería a pasarlo…

Finalmente a las 13:10 llegamos al Campamento “Salto”, a 4300 msnm, que debe su nombre a un salto de agua que cae desde la planicie donde está la zona de armado de carpas. No había nadie, así que pudimos elegir lugares. El viento seguía soplando en ráfagas fuertes, lo que nos dificultó un poco el armado de carpas. Hicimos nuestro almuerzo (sopa, sándwiches, mate) acompañado de largas charlas, señal de que nos sentíamos bastante bien física y mentalmente, pese a la altura a la cual estábamos.

Fuimos a buscar agua a la cañadita que baja de la montaña –bastante congelado, casi en su totalidad-, para lo cual debimos cruzar sobre el hielo hasta la otra margen, dado que del lado que estábamos no era posible acceder al agua. Después que algunos cruzamos, Caroteno… pisó el hielo, cedió y metió una bota en el agua. Por suerte, la mojadura fue leve, pues hacía bastante frío.

Después de un buen descanso, Jean Paul llamó por radio al refugio para consultar por los pronósticos del tiempo. Nos respondieron que se mantendría más o menos igual, con ráfagas de viento fuertes a unos 5000 msnm, y que para el miércoles 16 se esperaba un deterioro del estado del tiempo. Acordamos hacer una nueva llamada el martes –nuestra idea era quedarnos dos noches en ese campamento, para aclimatarnos- y si no había cambios en la previsión del tiempo, emprender el retorno.

"Alcanzar la cumbre de una montaña no es la meta de una ascensión, sino la regla que pone punto final al juego." 

El martes 15 fue un día “extraño”. A la noche del lunes 14, decidimos cambiar el orden en el que nos ubicábamos en la carpita para dormir. Ya estábamos sintiéndonos “molestos” con los espacios que cada uno ocupaba. A la noche y con las fuertes ráfagas de viento golpeando los laterales de la carpa, Caroteno se quejaba de una sensación de claustrofobia y algo de calor, razón por la cual a la 1:30 AM decidió salir de la carpa, al sentir las voces de Martín y Paola, que sacaban fotos en la madrugada, aprovechando la enorme luna.

Casi inmediatamente decidí salir yo, por razones similares. La sequedad del aire sumado a la sensación de encierro, casi seguramente influido por la altura a la que nos encontrábamos, nos provocaban esas sensaciones y reacciones. Jean Paul, viejo lobo con mucha experiencia, se reía dentro de la carpa diciéndonos que estábamos delirando y aconsejándonos que nos abrigáramos. Después de una media hora a la intemperie colaborando con las fotos de Pao, volvimos a dormir. Pero ya no fue igual, pues de alguna forma nos sentíamos “saturados”. “Otra noche como ésta, no paso” recuerdo que dije. Algo similar manifestaron los demás compañeros (con la excepción de Jean Paul).
En la madrugada paró el viento, dando paso a una preciosa mañana, luminosa y con pocas nubes. A las 7:00 nos levantamos y fuimos intercambiando comentarios sobre las sensaciones de la madrugada. Sentía un leve dolor de cabeza, así que tomé un Perifar y desayunamos. A los pocos minutos, ya se me había ido cualquier señal de malestar, restando solamente la sequedad en las vías respiratorias.

A las 8:30 decidimos continuar el ascenso, lentamente por zonas con hielo y nieve. Cuando alcanzamos “Lagunilla” –una pequeña laguna congelada- a 4.450 msnm, Pao nos comentó que para ella ya era suficiente, y que volvía al campamento, así que Martín decidió acompañarla, en tanto con Jean Paul y Caroteno decidimos continuar un poco más hasta el Campamento Hoyada a 4675 msnm.

“Las montañas, que antaño le parecían un mundo lleno de misterios y emboscadas, se le hacen familiares y amables.” 
video

Había solamente un lugar para colocar una carpa en ese campamento, ya que normalmente no es utilizado como base para el ataque a la cumbre, sino que se hace desde “Salto” saliendo en la madrugada. Llegamos a las 11:00, con algo de agitación pero la enorme satisfacción de haber alcanzado una altitud que para el común de los mortales, es inimaginable. Como tengo un poquito de espíritu “competitivo”, subí un poquito más hacia una zona alta, mientras Jean Paul y Caroteno quedaban en el campamento, descansando. Debo haber estado unos 5 metros más arriba que mis compañeros. ¡Chupate esa mandarina, Caroteno!

Después de tomar fotografías y filmar algunas escenas en esa zona espectacular de la montaña, comimos algo y emprendimos el retorno. La “Hoyada” es la zona donde se forma un hoyo en medio de las montañas, cubierto de nieve, con una vista bastante clara del col que une a Vallecitos (5500 msnm) tomando el filo hacia el noreste y el Plata (6000 msnm) hacia el suroeste. No puedo dejar de reconocer que me generó una cierta sensación de “derrota” estar relativamente cerca del col en los 5000 msnm y desistir del intento, pero también es cierto que es inteligente preservar el físico y valorar lo alcanzado. ¡Vaya si valió la pena!

“Para mí, en esta victoria, hay algo decepcionante."

El retorno desde Hoyada a Salto lo hice bastante rápido, entre las 11:15 y las 11:50. Cuando llegamos, Paola y Martín tomaban mate, había una carpa armada (dos jóvenes, un argentino –Matías Beneventana Luchini- que estaba sufriendo los efectos de la altura, y una noruega -Emilie “Globetrotter”-), en tanto un par de enormes bolsos estaban depositados en el medio del campamento. Según nos comentó Paola, habían sido traídos a caballo desde la base (“servicio especial”…), para un grupo que no quería cargar peso. Al ratito, llegó Zonda (sí, la perrita del Refugio), señal de que estaban por llegar algunos montañistas, como efectivamente sucedió a los pocos minutos.

Jean Paul volvió a comunicarse por radio con el Refugio, y le comentaron que las previsiones del tiempo habían cambiado levemente, esperándose un clima más benigno… Igualmente, ya habíamos decidido bajar, así que disfrutamos de un buen almuerzo –panchos con puré-, levantamos el campamento e iniciamos el retorno, a las 14:00 horas. Después de un muy duro trayecto con toda la carga encima, llegamos al refugio San Bernardo a las 18:30 horas siempre acompañados por Zonda, tras un par de breves descansos en el camino. ¡Un baño!!! Fue muy placentero poder disfrutar de una buena ducha caliente y cenar disfrutando de un buen vino, además de las charlas y puesta al día.

Alrededor de las 21:30 llegaron al Refugio, Matías y Emilie, nuestros ocasionales compañeros en el Salto, que también habían decidido bajar ya que Matías no se sentía bien.

"A mi modo de ver, el alpinismo es, ante todo, una experiencia individual y una especie de arte…”

Después de una buena noche de descanso, el día miércoles 16 amaneció totalmente cubierto de niebla, que no permitía ver a escasos metros. En la conversación matutina, decidimos ir hasta el Aconcagua, para lo cual bajamos a la ciudad de Mendoza y concurrimos al Centro de Informes del Parque Provincial Aconcagua, donde averiguamos por las diferentes opciones y decidimos hacer un trekking por el día, hasta el Campamento Confluencia ubicado a 3420 msnm. Bajamos hasta Potrerillos llevando a nuestros amigos Matías y Emilie, que habían decidido ir en ómnibus hasta el Aconcagua.

Después de un buen almuerzo en el centro, fuimos al Supermercado Carrefour a hacer algunas compras, y retornamos al Refugio San Bernardo, previa escala para tomar fotos en el Centro de Sky que muestra señales de abandono y que se ubica unos 200 metros más arriba, por la carretera de tierra.

El jueves 17 a las 11:20, ingresamos al Parque Nacional Aconcagua, por el valle de los Horcones. La majestuosidad del “monstruo” coronando el horizonte allá a lo lejos, bastante cubierto de nieve, resulta una imagen inolvidable. Iniciamos el ascenso a las 11:30, para llegar a Confluencia a las 15:30 horas, después de algunas interrupciones para tomar fotos, disfrutar de los pájaros en el camino que comían directamente posándose en nuestras manos, y subir presurosos a la ladera de la montaña abandonando los senderos para permitir el paso de las mulas que volvían de dejar sus cargas en los campamentos y que “tienen preferencia de paso”. En el campamento, disfrutamos de unas buenas cervezas, ya que hacía un par de días que la empresa Inka había instalado sus carpas, y tenía algunas provisiones. Entre 16:15 y 18:30 hicimos el retorno. Nos alojamos en un Parador sobre la ruta, en Penitentes, donde pudimos disfrutar de una buena cena de olla bien regada con vinos de la región.

“Aquí me tiene bien clavado, soltando las penas en un bar” (Maná)

El día viernes 18 fue dedicado a recorrer la zona, en particular el Puente del Inca y hacer algunas pequeñas compras. Intentamos subir al Cristo, pero el camino está en pésimo estado así que decidimos retornar y almorzar en Las Cuevas. Volvimos al parador a las 15:00 horas, así que me fui a descansar. Día perdido, salvo para Martín y Caroteno que subieron a las laderas de la montaña que está atrás del Parador, y anduvieron un poco deambulando para encontrar los senderos. Paola y Jean Paul estuvieron sacando algunas fotos. Al retorno, Caroteno comentó que había experimentado la sensación de subir a la montaña “sin la seguridad de JP”…

A la tarde, miré en televisión el partido de fútbol Betis – Las Palmas, disfrutando de unos mates y pensando en que me vendría muy bien haber iniciado el retorno a Montevideo, por todas las cosas pendientes que había dejado.


A la noche estuvimos conversando largo y tendido con don Héctor, cordobés residiendo en Colombia hace muchos años, con una familia constituida allí, que a la edad de 80 años estaba cumpliendo una promesa de su madre e hizo en moto, sin ninguna compañía, los 8000 kilómetros de ida y vuelta hasta su pueblo de origen, a lo que le agregó 147 kilómetros caminando. Un fenómeno. Esta anécdota, de por sí, merecería una larga crónica, que espero Paola vuelque ya que tomó nota de los principales aspectos de su vida.

“Bendito el lugar y el motivo de estar ahí, bendita la coincidencia. “ (Maná)

Finalmente, el sábado 19 a las 9:00 AM salimos de Penitentes, rumbo a ciudad de Mendoza, donde devolvimos los equipos alquilados en Orvitz y posteriormente fuimos a dejar a Caroteno a la Terminal de Ómnibus, ya que a la tarde salía rumbo a Buenos Aires.

Iniciamos el largo viaje de vuelta a Montevideo, con la idea de detenernos a dormir cerca de la frontera entre Argentina y Uruguay. Nos detuvimos a almorzar brevemente en una estación de servicios en la Provincia de San Luis, y nos fuimos turnando en la conducción, hasta que arribamos a Victoria, Entre Ríos poco después de las 22:00 horas. Cenamos allí, y decidimos continuar ya que en tanto yo no había dormido, Jean Paul y Martín se habían turnado para descansar. Ingresamos a Uruguay ya en la madrugada, nos detuvimos en Rosario a tomar un café y continuamos a Montevideo, donde ingresamos a las 5:30 AM.

“Meu coração vagabundo, quer guardar o mundo em mim” (Caetano Veloso)

En la grabación de las escenas en los puntos más altos, manifesté mi plena satisfacción por la altura alcanzada sin haber sufrido mayores consecuencias, en nuestro primer intento de ascenso a la montaña. Digo también que fue el “primer” intento, lo cual significa que con seguridad seguirán otros. Nos han recomendado especialmente ascender al Volcán Lanín -3780 msnm- por su espectacularidad y los paisajes que se disfrutan. Precisamente nuestro “hermano de la montaña” Wilson Guillén, hizo ese ascenso durante la misma semana. Después de la experiencia, también nos quedan las opciones de intentar el ascenso a Vallecitos o al Plata, y a Plaza de Mulas en el Aconcagua (aunque es bastante más “turístico”).

En lo inmediato, me vino muy bien como experiencia pues a fines del mes de marzo, tengo junto a Dardo Parentini el desafío Ultra Machu Picchu sobre 70 kilómetros, con largada a 3900 msnm, subiendo al Salkantay hasta los 4700 msnm y posteriormente bajando, por el camino (alternativo) al del Inca.

¿Qué nos mueve a intentar estas #AventurasConMuchoDeLocura? Además de una apuesta por la vida sana y el ejercicio en pleno contacto con la naturaleza, también hay un desafío hacia uno mismo, buscando permanentemente superar nuestras limitaciones y demostrándonos que podemos. “Conquistadores de lo inútil”, diría Lionel Terray, o “porque está ahí”, como señaló George Mallory cuando le preguntaron por las razones para subir el Everest. Sin dudas resulta muy atrevido pretender emular a estos “monstruos” de las montañas, pero -a nuestra escala y con nuestras limitaciones- hacemos propios sus razonamientos y motivaciones. Y por un tiempito, nos sentimos capaces de encarar desafíos que a primera vista parecen imposibles.


“Mi corazón vagabundo, quiere guardar el mundo en mí”. Y en ese mundo, tienen un lugar privilegiado nuestras familias y afectos, esos que a su manera están con nosotros en cada paso que damos, y que nos acompañan en la más absoluta soledad de la montaña, cobijando nuestros sueños y haciéndonos sentir protegidos pese a las situaciones límites que a veces enfrentamos. Aunque no lo crean, están permanentemente allí, en cada pensamiento, en cada respiración, en cada latido, en cada instante mágico que disfrutamos. Gracias por la fortuna de tenerlos.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

DESAFÍOS PARA 2017 - 4 REFUGIOS Y ULTRA MACHU PICCHU

MATT TRAIL RUN - PAN DE AZÚCAR, PUNTA BALLENA y ARBORETUM LUSSICH


Después de haber tolerado bastante bien el esfuerzo de la MATT Trail Run 2016 -competencia disputada durante el fin de semana del 15-16 de octubre pasados-, me dediqué a planificar los desafíos para el 2017.

MATT es un precioso desafío organizado anualmente por Rogelio Fernández, en el que compito junto a Sebita Paulós Colotta, y que comprende tres instancias: el sábado 15 por la mañana, disputamos la "milla vertical" subiendo y bajando los 1600 metros de distancia que comprende el Cerro Pan de Azúcar (el terreno más técnico que podemos encontrar en el país), en la noche disputamos los 17.5 km en Punta Ballena (con gran parte del recorrido por la arena), y el domingo 16 por la mañana, 22.5 km con largada en Laguna del Sauce y gran parte del recorrido por el Arboretum Lussich.

Pese a alguna molestia en el gemelo -en la zona que me desgarré el 11/8-, pude soportar sin mayores dificultades. Junto a Sebita, conformamos nuevamente el equipo "Charrúas Transalpinos", y completamos todas las pruebas -43.5 kmts- en un tiempo total de 6hs 50m.

4 REFUGIOS 2017 - SAN CARLOS DE BARILOCHE



Pese a que originalmente había previsto participar -por 5° año consecutivo- en La Misión, finalmente decidí cambiarme a "4 Refugios", competencia que se desarrolla en Bariloche los días 25 y 26/02/2017, con la organización del Club Andino Bariloche.


La prueba -en su versión clásica- consiste en los ascensos y descensos a cuatro refugios de montaña apenas por encima de los 2000 msnm, a razón de dos cada día, y por tanto el desafío más fuerte es el desnivel acumulado -unos 3800 metros-, pero no la distancia total que suma unos 56 kilómetros.



La competencia combina trayectos por bosques autóctonos (Coihues, Ñires y Lengas) en las zonas comparativamente más bajas -no más de 1400 msnm-, para luego salir de la zona boscosa y atravesar filos y cumbres de montañas llenas de rocas, con vistas espectaculares de la región desde los Refugios Frey, Jakob, Laguna Negra y López. 


ULTRA MACHU PICCHU 2017


No podía estar ausente de esta primera edición, después de un intento realizado por los organizadores para este último trimestre del año, que debió ser postergado por las dificultades propias del lugar, la necesidad de asegurar las condiciones para los corredores y de preservar ese lugar místico. También estará presente Dardo Parentini, quien también va por la misma distancia.

Presenta cuatro opciones: 15k, 30k, 70k y 100k, y se compite durante los días 25 y 26/03/2017. Dado que 4 semanas antes tengo "4 Refugios", me inscribí en los 70K. Largamos a las 7:00 AM desde Soraypampa a 3900 msnm -después de pernoctar en carpas en la montaña-, llegamos hasta 4700 msnm en el Paso Salkantay, para posteriormente bajar hasta poco menos de 2000 msnm, en un tiempo máximo de 20 horas.


Veremos qué otros desafíos nos depara el 2017.

domingo, 3 de julio de 2016

MT10 Trail Run y Aventura de los Parques (x2) – Sierras de Rocha, Parques Los Pinos y Lecocq

Los últimos desafíos que encaré como parte de la preparación para los 44K de Ultramaratona dos Perdidos que correré el 16/07 en Tijucas do Sul (Paraná - Brasil) junto a Andrea Montans y Douglas Hernández (que correrá los 105 Km), fueron: la primera fecha de MT10 - Campeonato Uruguayo de Trail el 19/06 sobre 16.2 kilómetros en la preciosa zona de Sierras de Rocha, la primera fecha del Campeonato Parques organizado por Mauricio Ramírez (Cantero Entrenamientos) en el Parque Los Pinos el 25/06 sobre 7.7 kilómetros, y la segunda fecha ayer sábado en Parque Lecocq sobre 7.7 kilómetros.

MT10 - SIERRAS DE ROCHA

Tengo el privilegio de poder disfrutar de estas disciplinas en contacto con la naturaleza, rodeado de la amistad de un montón de gente con quienes comparto esta actividad. Es más, tengo también el honor de haber presenciado el debut en la disciplina del “Porteño” Andrés Bernard, compañero de Atletas del Sur, en la carrera de Sierras de Rocha, en lo que califico como “un camino sin retorno”. Alcanza para ello con leer su excelente crónica publicada en: https://www.facebook.com/notes/andr%C3%A9s-bernard/fecha-1-campeonato-uruguayo-de-trail-parador-sierras-de-rocha-19616/656944747786305

Junto a Susana Castro y Douglas Hernández, viajamos el sábado 15 poco después de mediodía, para alojarnos en las Cabañas Andresito, justo enfrente al local donde se hizo entrega de kits y la charla técnica a la noche. Ya en esa oportunidad, estuvimos conversando bastante con los organizadores (en particular, Fabián Laureiro) y con muchos de los amigos que se hicieron presentes. Además del “Porteño”, también estuvieron los compañeros de Atletas del Sur Anifrid Fernández y el “Chino” Víctor Figueroa. No puedo negar que me siento “veterano” en estas lides, considerando la gran cantidad de carreras de esta disciplina que he disputado.

Después de una noche fría y de un desayuno en la cabaña, pusimos rumbo a Sierras de Rocha, ubicadas al norte de la ciudad por una preciosa zona que no conocía, con continuas subidas y bajadas. También se hicieron presentes varios compañeros de aventuras que habían viajado en la noche del sábado o que salieron muy temprano en la mañana: Jorge Nin, Wilson Guillen, Dardo Parentini, Andrés Silva, Andrea Montans, Andrea Ayala, “Caroteno” Chabalgoity, y mi compañero de Cantero Entrenamientos Nacho Puig.

Salí con la convicción de disfrutar del recorrido, corriendo junto a Nacho. Pudimos mantener un buen ritmo durante todos los tramos, con variantes permanentes que exigían estar siempre atentos al terreno, combinando trillos de pasto, tierra, barro, cruces de cañadas, alambrados, monte, espinas, una fuerte subida a la sierra, correr por el filo repleto de piedras, saltar muros de piedra y bajar a buen ritmo, para culminar con una nueva subida hasta la meta. Además de la lógica atención que hay que prestar a las dificultades del terreno -para lo cual hay que “mirar cerca”- también es imperioso “mirar lejos” para poder disfrutar de las magníficas vistas que hay en la zona, desde donde “pa’cualquier láu se mira ‘dentro” cantaría José Larralde.

En la subida, pudimos mantener un ritmo sostenido junto a Nacho, superando a varios corredores. Allí encontré a un alumno de Facultad, y a los “Hermanos de la Montaña” Wilson Guillén y “Caroteno” Chabalgoity. En el trote por el filo de la sierra y buscando cuidarse para evitar cualquier nueva lesión (como le sucedió el año pasado) que le impidiera participar en el Mont Blanc el próximo agosto, Caroteno se quedó un poquito atrás. “Un paso, una decisión”, recalcó el director de la competencia en la charla previa. Durante todo el recorrido fuimos comentando sobre las maravillas del terreno, lo variado y desafiante que resultaba, y el acierto de los organizadores que nos permitió conocer esta zona. Completamos el recorrido en un tiempo neto de 1:53:47, mejor de lo esperado pues estimaba alrededor de 2 horas para los 16.2 kilómetros. Ocupé la posición 86 en la general (entre 292 corredores, percentil 29) y la 18 en la categoría M50-59 (entre 47 corredores, percentil 38). No hay caso, el trail es un deporte de viejos…, con mucho de solidaridad y compañerismo, donde siempre hay tiempos y espacios para la conversación y el intercambio de opiniones durante el recorrido.

No queda menos que reiterar -una vez más- el agradecimiento a los organizadores, en particular a Fabián Laureiro, por la iniciativa de organizar este campeonato de una distancia “corta” para lo que estamos acostumbrados en la disciplina, lo que permite que muchos corredores habituados a competir en calle, también se animen y se sumen al desafío. Además de los paisajes inolvidables, destaco que el recorrido fue muy técnico, variado y con tramos duros pero accesibles. Sigue con la fecha en Salto del Penitente en el mes de agosto.

AVENTURA DE LOS PARQUES

El sábado 25 fue el inicio del campeonato Aventura de los Parques, organizado por mi entrenador Mauricio Ramírez, en el Parque Los Pinos. 

La jornada se presentó muy fría, propicia para correr. Parte del recorrido se hizo por terreno con mucho pozo, duro, más algún tramo con mucha agua y barro que llevó a que un competidor perdiera un calzado… Fueron dos vueltas para completar 7.68 Km en 40:51 (5:19/km).

Ayer sábado fue la 2ª etapa, en esta ocasión en Parque Lecocq, bajo permanente lluvia, al extremo que dudé si se hacía. “No se suspende”, decía la publicación de Mauricio, así que después de haber pasado la semana en el exterior, y la mañana pintando paredes (tenía que aprovechar el fin de semana…), salí rumbo al lugar de carrera, donde llegué cerca de 14:30. Si alguien piensa que los “locos que corren” somos pocos, se equivoca. Estaba lleno de gente, chapoteando entre el agua y el barro, metidos en Casa Grande haciendo fila para inscribirnos y retirar número y chip. Las recomendaciones de Mauricio se concentraron en que nos cuidáramos evitando resbalar y caer. En esta oportunidad, se hicieron presentes las hermanas Rosmary (con Julio Viera, sí!) y Anifrid Fernández -compañeras de Atletas del Sur.

Largamos unos minutos después de las 15.00, para correr permanentemente bajo agua, con mucho barro por un muy lindo y disfrutable recorrido de 7.65 Km que completé en 44:05 (5:46/km) . A la llegada, Mauricio nos esperaba con un chocolate caliente, cereales y un pancake Maam, en un detalle digno de destacar.


El campeonato sigue el próximo sábado, con la fecha en Punta Espinillo que ya disfrutamos el año pasado, con trillos con bastante más arena. Si es posible, el domingo tendremos los 25K de Trillos en Libertad (San José), en lo que sería la última carrera antes de la Ultramaratona dos Perdidos. El “condicional” está dado por el hecho de que estamos en medio de una mudanza, así que tengo mucha cosa para hacer en casa. Sepan disculpar alguna “ausencia”.

"Lo podrás explicar y la gente podrá ver lo que han visto tus ojos. Podrás hacer fotografías y podrán escuchar cómo silban los pájaros o cómo la nieve mece las ramas de los árboles. Podrás escribirlo y podrán incluso sentir el viento en la cara o el olor a tierra mojada. Pero nunca podrás conseguir que sientan la emoción que tú has sentido al estar presente. No podrás conseguir que sus ojos lloren como han hecho los tuyos o que su corazón palpite como ha hecho el tuyo (Kilian Jornet, Correr o Morir, libro que terminé de leer durante mi viaje, en el avión)" 

domingo, 5 de junio de 2016

La Mision 2017.jpg
NEWS


Una Auténtica Aventura !La Mision 2017 viene con muchas novedades!! Te interesa?.. Lee esta información hasta el final!!!!
Vuelve a San Martín de los Andes !! 
A uno de los recorridos históricos mas recordados!!
Recuerdan los paisajes y los 16 km por los filos del Aseret???…Si no los hiciste,  ésta es tu oportunidad!!
Vuelve a su esencia original. Todo el recorrido estará señalizado pero habrá mas autosuficiencia!!
A pedido del público…vuelve la categoría Duplas !!
Y..  ahora tenes un nuevo Desafío!!
Además de la tradicional Misión de 160 km….
….Se viene La Misión XL…200 km!!!

Ya puedes hacer correr la voz!!! Se viene un “revival” de La Misión original!!!! A prepararse !!!


Una Auténtica Aventura !
Ahora…. ya tenes una mision …La Misión 2017…la carrera de trekking expedición más grande de Sudamérica…en su 12º edición!!…Unica por su formato…sin comparación con otras carreras…Una gesta deportiva que transcurrirá por uno de los recorridos más exigentes y hermosos del mundo…un recorrido de montaña auténtico …un verdadero peregrinaje deportivo…que ya es un clásico para los amantes del trekking…un recorrido que se puede completar simplemente haciendo trekking.…al mejor estilo expedición de autosuficiencia…en un máximo de cuatro días y tres noche…Como lo dice su slogan…La Misión es una auténtica aventura….es una carrera tan especial que la competencia por el ranking pasa a un segundo plano…y lo más importante es llegar!…Y la novedad para esta nueva edición es que habrá una nueva distancia…a la tradicional Misión 160km se le agregaLa Misión XL 200 Km. Además vuelve la categoría Duplas!!!  No dejes pasar esta oportunidad de participar de este evento único y sin comparación !…La Misión…una auténtica aventura….donde llegar es ganar!!



Esencia de La Misión
La Misión desde sus orígenes fue una carrera de treking de autosuficiencia, esto quiere decir que cada uno debe llevar en su mochila el equipamiento obligatorio, la indumentaria de abrigo y el alimento para subsistir, desde la largada hasta la llegada. La razón por la cual no hay más puestos de reabastecimiento es porque, en primer lugar así es el formato de la carrera, y en segundo lugar porque el trazado del recorrido no lo permite.
La Misión NO es una carrera semi-urbana que va por el costado de un camino cerca de montañas donde todo el tiempo uno puede encontrase con autos que pasan cerca y puestos de reabastecimiento uno al lado del otro. En La Misión la mayor parte del recorrido es por senderos de montaña bien señalizados que atraviesan grandes extensiones de bosque o filos de montaña en lugares remotos, pero que son inaccesibles para autos porque no hay caminos. En La Misión la palabra auténtica describe lo que realmente es la carrera. Una auténtica carrera de montaña. Por eso La Misión no se compara con ninguna otra carrera.


Nuevo desafío….La Misión XL 200 KmEsta nueva edición de La Misión 2017 viene con un nuevo desafío: La Misión XL de 200 Km. Esta nueva distancia estará abierta tanto para Individuales como para Duplas. Será básicamente por el mismo recorrido de La Misión de 160 Km pero en el medio tendrá un agregado de 40 km. El desafío para los que quieran inscribirse en esta nueva distancia consiste no solo en completar los 200 km, sino que deben hacerlo en el tiempo máximo de 76 hs. Es decir el mismo tiempo máximo que tienen los de 160 Km. También deben tener en cuenta que al igual que los de 160 Km, los de 200 Km tendrán una sola bolsa de reaprovisionamiento. El desafió esta lanzado!!!  

Recorridos señalizados pero más autosuficienciaLa Misión vuelve a su esencia original de carrera de autosuficiencia (sin orientación). Por eso decimos que La Misión NO es un Ultra Trail. El recorrido estará señalizado como las últimas ediciones de manera tal que cualquiera pueda completar la carrera. Pero una de las medidas que hará que la carrera sea de mayor autosuficiencia será que la organización les entregará a cada corredor una sola bolsa de reaprovisionamiento la cual encontrarán una sola vez en toda la carrera (en el Km 80 aprox). Además el recorrido no pasará por ninguna población donde puedan comprar comida. Esto hace que cada corredor debe ser mas autosuficiente, planificar y llevar un poco más de comida en su mochila según el tiempo estimado en completar la carrera.


Bolsas de reaprovisionamiento 
Para La Misión 2017 la organización le dará a cada corredor  de La Misión y La Misión XL una sola bolsa de reaprovisionamiento por corredor individual (es decir que las Duplas recibirán dos bolsas) que les permitirá poner allí alimentos que después recogerán en el Camp Central ubicado en el Km 80 apróx. El espíritu de esta reglamentación está basado en la idea de descargar un poco la mochila de los corredores en lo que se refiere solo a alimentos, pero no en el equipamiento obligatorio ni la indumentaria. A diferencia de las últimas ediciones donde había dos Campamentos ubicados en lugares con servicios (Bar, restaurante, etc) En La Misión 2017 habrá un solo Campamento que estará situado en el Km 80 aprox en un lugar agreste, a orillas de un lago, donde no habrá lugares para comprar comida. Alli solo podrán recoger su bolsa de reaprovisionamiento y continuar en carrera.


Categorías: Vuelven las DuplasA pedido del público, vuelve la categoría Duplas, es decir que ahora La Misión, en cualquiera de sus distancias, la podrán hacer en 5 categorías.Individual CaballerosIndividual Damas Duplas MixtasDuplas CaballerosDuplas Damas
Se premiará a los 3 primeros de cada categoría.

Valores de la Inscripción: (por persona)
La Mision 160Km
Valor normal
: $5000
Clientes
: $4500

La Mision XL 200Km
Valor normal
: $5500
Clientes: $5000
Clientes: Son todos aquellos que alguna vez hayan participado de La Misión, en cualquiera de sus ediciones, como así también de alguna Short & Half Mision en cualquiera de sus ediciones
Duplas: El valor de la inscripción para las duplas se debe calcular sumando el valor de la inscripción de cada uno  según sean clientes o no de La Misión

Descuentos que pueden ser aplicados a las tarifas que figuran arriba

-Por participar de la Short Mision Champaqui 2016 se obtiene un descuento de 5% para La Misión 2017
-Por participar de la Half Mision Champaqui 2016 se obtiene un descuento de 10% para La Misión 2017


Agenda
Martes
 21 de Febrero: 12:00hs a 20:00hs: Registro de corredores, chequeo de equipamiento en San Martín de los Andes.
Miércoles 22 
de Febrero: 10:00hs a 19:00hs: Registro de corredores, chequeo de equipamiento. 20:00hs Briefing
Jueves 23 de Febrero: 10:00 hs LargadaViernes 24 de Febrero: Carrera en curso
Sábado 25 de Febrero
: Carrera en curso
Domingo 26 de Febrero: 14:00 hs fin de la Carrera .



Equipamiento Obligatorio
La Misión es una verdadera carrera de montaña y desde siempre el Reglamento fue muy claro en el siguiente concepto: Para participar de La Misión se requiere un kit de equipamiento obligatorio de seguridad personal. Pero es muy importante considerar que se trata de un mínimo equipamiento vital que cada corredor debe adaptar responsablemente en función de sus propias capacidades. Es importante, y por eso la organización siempre recomienda, no elegir las prendas más livianas con el fin de ganar algunos gramos. Recomendamos elegir las prendas que permitan realmente una buena protección en montaña contra el frío, el viento y la lluvia para obtener una mejor seguridad, protección y rendimiento. Cada corredor debe ser plenamente consciente de cómo es la carrera y que la función de la organización no es ayudar a cada corredor a solucionar sus problemas previsibles, como por ejemplo los relacionados con el clima y la falta de equipamiento adecuado. Cada corredor debe ser consciente que la seguridad de cada uno, especialmente la relacionada con los factores climáticos, dependerá del material de abrigo que cada uno lleve consigo.



Chequeo Equipamiento Obligatorio
Por la gran cantidad de inscriptos vamos a ocupar dos días para hacer el Registro y el Chequeo de Equipamiento. Esto será el Martes 21 y Miércoles 22 de Febrero (El Jueves, dia de la largada, no se hará Registro de Corredores ni chequeo de Equipamiento)
Muy Importante: Habrá chequeo de equipamiento obligatorio a todos. Si no pasan éste chequeo no podrán largar la carrera.
En la página web figura el listado del Equipamiento Obligatorio con una imagen a modo de ejemplo de cada elemento.
Atención
:
-No serán autorizadas las camperas ultra livianas ni las que no son impermeables. Peso mínimo de la campera 300g.
-La remera térmica manga larga deberá cumplir con las especificación de térmica.
-La bolsa de dormir deberá ser la especificada de tres capas (cobertura exterior, relleno, cobertura interior) y deberá cubrir al corredor estirado hasta más arriba de la cabeza.
-El saco vivac (funda para cubrir la bolsa de dormir) deberá ser impermeable y deberá cubrir al corredor estirado hasta más arriba de la cabeza.



Patrulleros
A lo largo del recorrido habrá como siempre, varios patrulleros apostados en los lugares de riesgo o más remotos. Los Patrulleros de La Misión son personas capacitadas para realizar los primeros auxilios en ambientes agrestes. La mayoría son patrulleros certificados de centros de esquí. Su principal función es la de atender problemas como traumatismos, lesiones o alguna emergencia de gravedad que le impida al corredor seguir caminando. Por eso están ubicados en los lugares más riesgosos (no los verán en caminos). Pero no es la función de un patrullero ayudar a cada corredor a solucionar sus propios problemas previsibles, como por ejemplo los relacionados con el frío, la lluvia y la falta de equipamiento adecuado de parte del corredor. Cada corredor debe ser responsable y consciente que la seguridad de cada uno, especialmente la relacionada con los factores climáticos, dependerá del material de abrigo que cada uno lleve consigo. Habrá chequeos de Equipamiento antes de subir a las montañas y todo aquel que no lleve el abrigo adecuado será descalificado.


Clima
El clima en febrero, pleno verano, es mayormente con días buenos, soleados y cálidos durante el día y frescos durante la noche. Pero deben tener en cuenta que en la Cordillera de los Andes pueden entrar frentes fríos o tormentas en cualquier momento y es por eso que les exigimos el equipamiento obligatorio, porque en el caso de que haya que enfrentar alguna tormenta de lluvia, nieve o viento, como ya ha sucedido varias veces, cada uno debe ser autosuficiente y hacer frente a esa situación por sus propios medios y con su propio equipamiento y abrigo. Esto es así en La Misión desde siempre.



Promociones
Todos los participantes de la Short & Half Mision Champaquí 2016 se ganan un 5% o un 10% de descuento en La Mision 2017


RecomendacionesPara saber todo sobre La Misión les recomendamos que lean el Reglamento, las Preguntas frecuentes y el Equipamiento Obligatorio
Recomendamos reservar con tiempo el alojamiento en San Martín de los Andes.


Ante cualquier duda o inquietud consúltennos al email inscripciones@lamisionrace.com.ar 

miércoles, 1 de junio de 2016

LA MISION 2017 - 200 Km

Fotografía tomada en diciembre de 2011, en mi primera participación en La Misión

La Misión del 2017 viene con muchas novedades!!
Vuelve a San Martín de los Andes !! Del 23 al 26 de Febrero!!
A uno de los recorridos históricos mas recordados!!
Recuerdan los paisajes de los 16 km por los filos del Aseret???
Vuelve a su esencia original de autosuficiencia!!
A pedido del público…vuelve la categoría Duplas !!
Y.. estamos preparando una nueva distancia… un nuevo Desafío!!
Además de la tradicional Misión de 160 km….
….Se viene La Misión XL…200 km!!!
Próximamente abren las inscripciones. Estamos actualizando la página web, muy pronto estará on line con todas estas novedades! Pero ya puedes hacer correr la voz!!! Se viene un “revival” de La Misión original!!!! A prepararse !!!

sábado, 23 de abril de 2016

ULTRAFIORD 2016 - Fotos de la Carrera


En el siguiente link, pueden ver las fotos de la dura experiencia vivida en UltraFiord 2016. Fotos Carrera

miércoles, 20 de abril de 2016

ULTRA FIORD 2016 - Otra experiencia impactante


“He aquí la felicidad de la carrera, el gusto de un gesto sin sentido, que no produce nada, que no sirve de nada. Ni siquiera cuenta la meta. Ni siquiera el resultado” (Gaia De Pascale)

A escasos 40 días de mi participación en los 81Km de la Advanced Trans Gran Canaria, enfrenté el enorme desafío de correr los 70 Km de Ultrafiord 2016, bien al sur del sur de nuestro continente, que combina una indescriptible belleza con un elevado nivel de riesgo.

Pensando en las difíciles circunstancias vividas en la ocasión, en medio de una primaria evaluación de esa experiencia, recordé aquella célebre frase de José Ortega y Gasset: “yo soy yo y mi circunstancia”, expuesta en las “Meditaciones del Quijote” hace algo más de 100 años. En los intercambios con algunos de los “Hermanos de la Montaña” y con otros amantes de esta disciplina a propósito del lamentable incidente que terminó con la vida por hipotermia de un corredor mexicano –Arturo Martínez, 58 años-, fui construyendo mi relato. En definitiva de eso se trata esto de escribir crónicas, de conformar nuestro pensamiento a partir de una visión retrospectiva y plagada de sensaciones contradictorias, algunas muy ricas y otras quizás hasta un tanto miserables. Esta perspectiva personal se enriquece a través del intercambio con otros puntos de vista, buscando la construcción de “una” realidad, en este caso “mi” realidad.

Una de las grandes tentaciones a las que normalmente cedemos, es la de pensar que esa realidad –que se construye a partir de nuestras experiencias y circunstancias- es objetiva, sin discusión, cuando en definitiva refleja nuestro punto de vista. Así lo transmitimos y corremos el enorme riesgo de que otros –que no han pasado por esas experiencias y circunstancias- las adopten de un modo algo irresponsable, como un axioma. ¿A qué vienen estas reflexiones? A que creo que algo de esto es lo que ocurrió con la presentación durante la charla previa de Jaime Hume, excelente corredor chileno quien contó su experiencia en la primera edición de Ultra Fiord y su particular estilo minimalista de competición, que pudieron haber provocado un efecto nocivo en algunos corredores. Recuerdo alguna frase como “déjense fluir en su contacto con la naturaleza”, “sientan la esencia de la vida”, haciendo referencia a las experiencias que podríamos vivir en el desafío que íbamos a enfrentar. Nada más lejos de mi intención que asignarle algo de responsabilidad por lo que sucedió; solamente digo que puede haber provocado una sensación de omnipotencia que terminó jugando en contra de la seguridad mínima que todos debíamos asumir frente al riesgo que se corría. Aquí les dejo una fotografía que le tomé a Arturo ya en el ómnibus que los llevaba a la largada.

Decía también el maestro Ortega y Gasset, que “No menos que la justicia, que la belleza o que la virtud, la vida vale por sí misma”. Y muchas veces, en esa búsqueda de la ilusión, de los límites, de nuevos desafíos, corremos el riesgo de perder de vista el primer deber de esta vida, que es cuidar la vida misma. Por eso siempre digo que la principal responsabilidad de cada uno de los que encaramos estas disciplinas, es cuidarnos y cuidar a quienes tenemos cerca. En este sentido, mientras escribo esta crónica, me llega la noticia de que el lunes a las 19.00 horas, finalmente fueron rescatadas las dos competidoras (una argentina y una brasileña) que habían sido localizadas en un puesto de la montaña (Chacabuco 2), después de una espera casi interminable, y también que localizaron el cuerpo de Arturo. Le comentaba a mis compañeros que no he podido dejar de pensar en las oportunidades que tuvimos quienes lo vimos en carrera, de hacerlo desistir o de acompañarlo, pese a que nos dijo que iba bien cuando le pregunté por su estado.

En “La Prensa Austral” se publicó que “… el prefecto de Carabineros de Magallanes, dijo que el informe de factibilidad realizado por su institución sobre la carrera extrema UltraFiord 2016 que cobró la vida de un deportista mexicano, al noroeste de Puerto Natales, arrojó un resultado negativo, fundamentalmente porque no estaban dadas las condiciones meteorológicas para que se llevara adelante la prueba. ... Ha habido mucha desinformación por parte de la organización de la carrera, no ha existido total certeza sobre lo ocurrrido, la que sólo tendremos cuando se llegue al lugar, pero sabemos que habría también otro grupo de competidores aislados", comentó

Recomiendo especialmente la lectura de otro corredor de los 70Km, Genis Zapater, pues expone puntos de vista muy similares, así me evito reproducirlos:

La montaña no perdona, manda siempre

Otro relato interesante –el argentino Marcelo Pueyo-, señala que hay una combinación de responsabilidades. “Habiendo estado en varias carreras de montaña, apenas terminé los 70k y sin saber que había sucedido arriba, comenté a algunos de mis compañeros que me había sorprendido la falta de seguridad. Había puestos de control muy separados y con personal que no parecía de gran aptitud técnica. No se veía a nadie recorriendo el trayecto chequeando absolutamente nada, y con un clima que comenzó a ponerse difícil (aunque yo lo disfruté y me gustó). Tampoco los corredores llevan radio u otro sistema de alerta, con lo cual ante un accidente en tramos intermedios, la señal de aviso queda sujeta a que un corredor vea al accidentado y lo asista o vaya corriendo hasta otro puesto, con las demoras que implica eso, que puede ser crítica en algunas situaciones.”

Concluye Marcelo que “depende de cada uno de nosotros tratar de encarar este tipo de experiencias en forma responsable y buscando la manera de cuidarnos al máximo sabiendo a qué podemos enfrentarnos arriba. He estado en varias oportunidades en situaciones climáticas complicadas como ésta, pero bien equipado y con una organización atenta a lo que sucede en el camino, los riesgos bajan muchísimo. … El recorrido, la zona y demás, son espectaculares, pero si esperás buenos puestos de asistencia, no vayas, son pésimos. Al terminar, no te daban nada más que la medalla de finisher, y en la llegada de 50k y 70 k, a 40 km de Natales, si querías comer algo, lo tenías que comprar.”

“Nadie nos dijo que fuéramos, nadie nos dijo que lo intentáramos, nadie nos dijo que sería fácil, alguien dijo que somos nuestros sueños, que si no soñamos estamos muertos” (Kilian Jornet)

Vayamos a la carrera. ¿Cómo surgió este desafío? Allá por el mes de octubre del año pasado, después de haber participado en la Gore Tex Transalpine Run sobre 268 kilómetros entre Alemania, Austria, Suiza e Italia, y habiéndome registrado para la Trans Gran Canaria sobre 83 Km, el “hermano de la montaña” David Vega nos invitó a correr Ultrafiord, pues se había quedado sin un desafío fuerte (pensaba correr Tierra Viva, y no consiguió conformar el equipo). Consulté con mi entrenador Mauricio Ramírez (El Cantero), y manifestó su acuerdo ya que se trataba de dos distancias no tan largas, y normalmente las hago a ritmo controlado. Me sumé al equipo, que finalmente quedó conformado por: Alejandro Chabalgoity (70k), Wilson Guillén (70k), Alejandra Isabella (70k), Paola Nande (100k), Jorge Nin (100k), Mabel Paiva (70k), Dardo Parentini (70k), Andrés Silva (70k), David Vega (100 Millas), Martín Zanabria (100 Millas) y yo (70k). Además, fueron varios integrantes de los Correcaminos, que corrieron diferentes distancias.

El plan original fue modificado al denominado “Plan B” por razones de seguridad ante la situación climática. Aquí pueden apreciarse los diferentes recorridos y el perfil. Como dato más importante, señalo que la altura máxima a la que ascendimos fue de 860 msnm, en tanto en el diseño original debíamos subir hasta los 1250 msnm.



En las charlas previas, le comenté a mis compañeros que no podía correr riesgos ni exigirme demasiado, considerando la carga que traía. Por tanto, pensaba hacerla junto a Alejandra, Mabel, Dardo y Andrés.

El punto de partida de los 70 Km fue cambiado al Mirador Grey a las 10.00 AM, con un primer trayecto de 14 km hasta la Estancia Astorga, tramo en el que encontramos un clima muy razonable con una leve agua nieve que caía y el sol que ocasionalmente aparecía, con subidas y bajadas leves. En ese tramo, pudimos disfrutar junto a Dardo Parentini, Andrés Silva, Mabel Paiva y Alejandra Isabella, de unas vistas y colores espectaculares, comprendiendo a las famosas Torres del Paine cuando el clima se despejó un poco y ya estábamos llegando al PAS ubicado en la estancia. Sin lugar a dudas, fue por lejos el mejor puesto de abastecimiento, el único que merecía llamarse así pues había comida caliente y fría, frutas, suficiente y variada hidratación.

Recibí la “drop bag” que había enviado con ropa y calzado, me cambié la 2ª piel y me saqué la remera térmica pues estaba sintiendo algo de calor, y decidí continuar con la misma campera. Además, continué con el juego completo de ropa en la mochila, por si debía enfrentar alguna situación crítica. Dardo y Andrés se fueron adelante, en tanto arranqué un poquito después indicándole a mis compañeras que iba a avanzar lento así me alcanzaban… pero me perdí, increíblemente al mediodía y con señales claras. Es que bajé la cabeza y avancé por un sendero sin percibir que no tenía señales, hasta que me llamó la atención no ver a nadie… Decidí retornar y a los 300 metros encontré a los corredores que avanzaban por otro sendero, más a la izquierda. Apuré el paso y un poco más adelante encontré a Alejandra y Mabel, así que a partir de allí, continuamos la marcha hasta el denominado Campamento Alto, ya en subida por zonas de bosque plenos de colores otoñales, con la lluvia nieve que seguía cayendo tenue, por un recorrido de 8 kilómetros. En el campamento, repusimos líquidos y continuamos la subida, para encontrar aproximadamente un kilómetro después a Andrés, que retornaba pues se sentía mal del estómago y estaba sufriendo bastante. Le insistimos en que siguiera con nosotros, pero por suerte no nos hizo caso, pues podría haber sufrido consecuencias serias en la zona alta. Mientras conversábamos brevemente con Andrés, llegó también una corredora de las 100 Millas que el año anterior fue 2ª., que nos comentó sobre su decisión de abandonar pues se sentía muy cansada al haber llegado a Puerto Natales apenas 1 hora 30 min antes de la largada, después de un largo viaje.

En esta zona, se volvió a nublar y la caída de agua nieve se hizo más intensa. Ya la subida era más pronunciada, aproximándonos a los 850 msnm anunciados como el punto más alto. Superamos a Arturo Martínez, el malogrado corredor que finalmente falleció, que había largado las 100 Millas a medianoche e iba con señales de cansancio. Le pregunté cómo iba, y me respondió que algo cansado, aunque bien. No puedo dejar de pensar en este episodio, pues le comenté a mis compañeras que a mi criterio iba “detonado” pese a su afirmación en contrario.

Llegamos al PC Chacabuco 2 después de 12 kilómetros, completando así los primeros 34 kilómetros de competencia, y nos sentíamos bien. El puesto estaba muy animado, con tres jóvenes de la organización y un grupo de corredores –creo que españoles- que se estaban alimentando allí. Nos indicaron que nos faltaban no más de 3 kilómetros por un ventisquero, la zona de lo que sería el filo de la montaña, donde ya caía una nieve fina que lentamente cubría todo el terreno. Pudimos disfrutar de las vistas más espectaculares de todo el recorrido durante este tramo -en particular el glaciar-, con un viento muy fuerte y el frío que calaba hasta los huesos. Cada vez que recordaba que llevaba solamente la 2ª piel y la campera, pensaba en parar y abrigarme, pero a la vez temía sufrir aún más frío si me detenía y me sacaba la campera, así que recordé la importancia de mantenerse en movimiento en situaciones como esa. 

Mis compañeras se quedaron un poquito atrás –no más de 200 metros- hasta que empezamos a bajar lentamente. La nieve y el hielo acumulados, nos hicieron darnos algunos golpes pues el terreno estaba en leve desnivel hacia nuestra izquierda. Pude tomar muy pocas imágenes y videos de ese recorrido, pues los dedos de las manos se me agarrotaban, pese a los guantes que llevaba. Mabel y Alejandra me alcanzaron, y llegamos al denominado Campamento El Salto, donde tres jóvenes de la organización nos recibieron con mucha alegría, nos tomaron fotos y nos ayudaron con instrucciones para la bajada.

Esta imagen, además de la belleza del entorno y la felicidad de nuestros rostros, refleja el sentido de equipo, de esfuerzo compartido, de compromiso conjunto y de prevención ante las condiciones tan adversas que enfrentamos. La majestuosidad de la naturaleza nos permitió esos momentos de pleno disfrute, pese a nuestra pequeñez y fragilidad "aparente" frente a las inclemencias del tiempo.

Avanzamos con Alejandra adelante, Mabel al medio y yo detrás, con algún breve intercambio en las posiciones, y sintiendo mucho frío en manos y pies. En la zona de bosque, nos detuvimos para alimentarnos –recuerdo la prédica insistente de Alejandra señalando las instrucciones de David de “recargar combustible” cada aproximadamente una hora- y colocarnos las linternas frontales, pues ya anochecía. El camino nos llevó al Campamento El Bosque, después de unos 8 largos kilómetros, con mucha nieve, barro en algunos tramos bastante sucios, algún cruce de arroyo y el cansancio que se hacía sentir. 

Me puse los calentadores de manos que había comprado, y lentamente fui recuperando el calor y la sensación del tacto en los dedos. Al llegar al puesto, nos ofrecieron un café caliente, calentamos el cuerpo brevemente en un precioso fuego encendido, tomamos imágenes de los jóvenes de la organización y nos despedimos.

En el siguiente tramo hacia el Campamento Los Sacos, se nos juntó Paulo, brasileño, quien nos acompañó hasta la meta. Ya aquí la zona estaba muy sucia, con mucha nieve, barro de todo tipo y color. Recuerdo una pregunta de Alejandra, sobre el terreno que preferíamos: ¿subida o barro? En tanto Mabel le respondió “barro”, yo dije “subida”. “Ahora tenemos subida y barro”, respondió Alejandra. Y efectivamente fue así, ya que me apoyé en los bastones para subir, pese a lo cual lentamente fui cayendo hacia atrás pues no podía sostenerme, hasta que caí de la forma más tonta, resbalando hasta la parte baja. “Está escorregando”, me comentó otro brasileño que en ese momento venía detrás y apenas pudo esquivarme para que no lo tirara. Me paré y con esfuerzo, pude superar ese tramo, con alguna sonrisa y comentarios de mis compañeras.

Ya era noche cerrada, y la nieve continuaba cayendo en forma tenue. El frío se hacía sentir, así que maldecía mi decisión de no abrigarme más, pero nuevamente decidí no parar para evitar un enfriamiento mayor mientras me cambiaba.  En el Campamento Los Sacos, disfrutamos de un té caliente después de una espera de breves minutos mientras los jóvenes a cargo calentaban el agua. Nos quedaban los últimos 12 kilómetros hasta Estancia Perales, ya con noche cerrada y algo pasada la medianoche.

En este tramo final, nuevamente encontramos mucho barro, hasta que finalmente vimos a lo lejos las luces de la estancia, y el camino marcado bastante más firme. A escasos 300 metros de la llegada, debimos nuevamente atravesar un arroyo. Cruzamos la meta los tres uruguayos que hicimos toda la carrera en equipo, más nuestro compañero brasileño –Paulo- con la enorme satisfacción de haber conseguido el objetivo que fuimos a buscar en 16 horas 30 minutos, menos tiempo del estimado inicialmente. Recibimos una preciosa medalla, y con mucho frío fuimos hasta el salón – restaurante de la estancia, donde había un buen número de corredores agolpados alrededor de dos estufas encendidas tratando de secarse. Disfruté de una buena sopa caliente –que tuve que comprar… no nos dieron nada a la llegada-, me cambié la ropa mojada y estuvimos esperando el traslado hasta Puerto Natales en un pequeño barco que atravesó el fiordo, junto a Caroteno Chabagoity que había llegado un rato antes. Finalmente subimos al barco, donde estaban varios uruguayos esperando, entre ellos nuestros compañeros Wilson Guillén y Dardo Parentini, que se habían mandado una muy buena carrera.

Una vez que llegamos a Puerto Natales, esperamos unos minutos la llegada del bus que nos llevó hasta la ciudad, para arribar a Cabañas Última Esperanza –donde estábamos alojados- alrededor de las 6:00 AM tiritando de frío. Ahí nos enteramos que ya Martín Zanabria (100 Millas), Paola Nande y Jorge Nin (100 Km) habían llegado sin dificultades a la meta, en tanto David Vega (100 Millas) había sufrido un golpe en una rodilla aproximadamente en el Km 25, y a partir de ahí estaba avanzando a un ritmo más lento. Después de una ducha reparadora, vi llegar a David con señales de mucho cansancio y dolor en su rodilla, pero a salvo de las difíciles circunstancias vividas.

El resultado en lo personal fue bastante mejor de lo esperado en la previa, ya que pensaba que 18 horas (como sucedió en la Trans Gran Canaria) estaría muy bien. Los “Hermanos de la Montaña” ocupamos las siguientes posiciones:
100 MILLAS
TIEMPO
POSICIÓN
Martín Zanabria
29:33
25
David Vega
33:20
45
100 KILOMETROS


Jorge Nin
15:02
26
Paola Nande
21:03
73
70 KILOMETROS


Wilson Guillén
13:55
86
Dardo Parentini
14:44
94
Alejandro Chabalgoity
16:21
107
Alejandra Isabella
16:30
112
Jorge Xavier
16:30
113
Mabel Paiva
16:30
115

En total, nos hicimos presentes en este desafío, 26 uruguayos, siendo muy posiblemente la representación proporcional más importante por lejos. ¡Y eso que no tenemos montañas!

En lo personal, fue mi carrera N° 372 completando 6.638 kilómetros en competencias oficiales, y la N° 45 de las maratones y ultramaratones. ¿Cómo no considerarme afortunado? Además, me ha permitido conocer y disfrutar de lugares increíbles, y compartir aventuras con verdaderos “hermanos de la vida” como son todos los lazos que he podido construir gracias a estos desafíos. Con compañeros así, no hay desafío inalcanzable.


"En la montaña, las personas perdemos el nombre, la edad, los títulos. Con la altura, las máscaras desaparecen y se refleja la verdadera persona que somos cada uno. No hay fuerzas para ser ninguna otra persona que la que llevamos en las entrañas y que en muchas ocasiones ni tan siquiera conocemos". (Kilian Jornet)