viernes, 17 de marzo de 2017

Ultra Machupicchu - 70 km

El próximo gran desafío es Ultra Machupicchu sobre 70 km, en un máximo de 20 horas entre los días 25 y 26/3/2017. Será mi carrera N° 50 de maratones y ultramaratones.

sábado, 4 de marzo de 2017

Por las montañas de la Patagonia en la región de Bariloche: 4Refugios 2017

4Refugios (escrito así, todo junto) es una competencia de trekking de montaña organizada por el Club Andino Bariloche (CAB) que conecta algunos de los refugios de montaña más conocidos de la zona en tres opciones de recorrido, todos ellos muy técnicos, complicados y -en algún caso- bastante peligrosos, que en esta ocasión se disputó los días 25 y 26/02/2017 (el fin de semana de Carnaval), en la que fue su 12ª edición. Los recorridos atraviesan bosques autóctonos de coihues, ñires y lengas, para luego salir de la vegetación y atravesar filos y cumbres de montañas, con gran cantidad de rocas y unas vistas incomparables.

En los últimos cuatro años y en la misma fecha, disputé los 160 Km de La Misión, la primera de ellas en San Martín de los Andes, y las otras tres en Villa La Angostura. En esta ocasión, esa competencia volvía a San Martín, a lo que se agregaba una nueva distancia -200 Km- y la presencia de algunos de los Hermanos de la Montaña, pero cierto cansancio o aburrimiento, me llevaron a optar por una competencia comparativamente más accesible, que me permitiera además disfrutar de una semana de vacaciones en la región. Así, opté por inscribirme a la versión “Clásica” de 4Refugios, que es la que tiene mayor distancia pero que se hace en dos etapas totalizando 56 kmts y 3700 metros de desnivel en la versión “oficial” (ya adelanto que el GPS me midió algo más), en tanto también se ofrecía las versiones “4Refugios Non Stop” (42 Km y 3500 metros de desnivel) y “3Refugios Non Stop” (ambas, otorgando puntos ITRA clasificatorios para UTMB), además de las “2Refugios” y “1Refugio”.

A efectos de tener una idea del grado de complejidad, puede estimarse que 1000 metros de desnivel equivalen aproximadamente a correr entre 12 y 15 km en terreno plano, dependiendo de la pendiente de los ascensos. En la alternativa que seleccioné, de acuerdo con los datos oficiales, me esperaba una carrera de trekking, estrategia y aventura, en dos etapas (con descanso al final de la primera), con mayor distancia y desnivel acumulado que la “4Refugios Non Stop”.


El día sábado 25 exactamente a las 8:00 AM con una temperatura elevada, salimos desde la base del Cerro Catedral pasando por los refugios Frey y Jakob y terminando en el Tambo de Colonia Suiza, en tanto el día domingo 26 largamos desde el camping de Colonia Suiza, para recorrer los refugios Laguna Negra y López, culminando en el mismo punto de largada. De acuerdo con la información oficial, el primer día ascendimos un total de 1750 metros, con una pendiente máxima del 47% en subida y del 59% en bajada. En la 2ª etapa, ascendimos 2000 metros con una pendiente máxima del 59% en subida y del 56% en bajada. ¿Complicado, verdad? Como me señaló el gran Norberto González -que con sus 76 años sigue participando con éxito de estas disciplinas- es la carrera de montaña “más pura” que conoce.

Vamos a los bifes

El día miércoles subimos al Cerro Catedral en la aerosilla, y aproveché para hacer una trepada y un descenso rápido hasta la cima, moviendo los músculos en un entrenamiento suave. El viernes fuimos nuevamente hasta la base del Cerro, a retirar el kit donde recibimos una  preciosa remera de carrera, y el N° 213.

1ª etapa

El sábado tomé el bus frente al CAB al costado del Centro Cívico a las 6:30, y llegamos poco después de las 7:00 a la largada. Ahí nos enteramos que no era obligatorio llevar toda la ropa de abrigo que nos exigían de acuerdo con el reglamento (campera de abrigo, gorro y guantes, buzo polar, cubrepantalón), ya que nos esperaban más de 30 grados, así que dejé una bolsa en la ropería.

Tomé algunas fotos en la previa, entre ellas con el "misionero" Marcelo Sere y su hija, que corrían en equipo. ¡Qué enorme placer, compartir una disciplina tan dura con los hijos! Incluso hicieron podio... ¿qué más pedir?

Después de la cuenta regresiva, arrancamos por un sendero que bordeaba la montaña, en general ascendiendo por zonas arboladas y con vegetación, con preciosas vistas que fui registrando con mi cámara. A diferencia de los senderos de La Misión, en 4Refugios cuando se cruza algún curso de agua, hay un pequeño puente metálico o troncos que facilitan el cruce, sin mojarnos.

Ya cerca del Refugio Frey -ubicado a los 10 km de carrera- encaramos un ascenso complicado por zona pedregosa, rodeados por la majestuosidad de la montaña con caídas de agua. Llegué al refugio en 1h 51 min, me alimenté, repuse líquidos en las caramañolas y salí. Después de recorrer una zona tipo mallín con algunas piedras bordeando una laguna, iniciamos nuevamente un ascenso por zona con mucha piedra, para alcanzar la denominada “cancha de fútbol”, donde teníamos el corte por tiempo de 4 horas. Llevaba margen más que suficiente, así que me tomé el resto de la etapa con calma.

Bajamos nuevamente a una zona de bosque para recorrer un largo sendero, para posteriormente encarar un nuevo ascenso hacia los 2050 msnm aproximadamente, y comenzar a bajar hacia el Refugio Jakob, donde llegué a las 4 hs 51 min de carrera. Mi GPS marcaba 19 km, en tanto el mapa oficial indicaba 17.5 km. Nuevamente me alimenté y repuse líquidos, para encarar el último tramo del recorrido con mucho calor: 14 kilómetros, en general en un leve descenso, por zona con vegetación baja y algunos cursos de agua, que aprovechaba para refrescarme empapando el buff.

Ya llegando a falta de unos 500 metros junto a una competidora argentina con quien hicimos gran parte de ese último tramo, nos pusimos a trotar fuerte por el sendero bastante limpio. Saqué la cámara para filmar la llegada -como habitualmente hago- y en el momento que miro los botones a presionar, me enganché en una raíz y volé… Me pegué un buen golpe en la rodilla y en el codo, y lleno de tierra llegué a la meta en 7 hs 27 m 30 seg para los 33 kilómetros que me marcó el GPS.

Me limpié un poco y noté un poco de sangre en la rodilla, pero no me impedía moverme. Después de una hora de espera, el transporte contratado nos llevó de vuelta a Bariloche, llegando al hotel alrededor de las 18:00 horas.

Después del baño, disfruté de unos buenos mates, fuimos a cenar (la cerveza artesanal de Familia Weiss está espectacular) y pude descansar sin mayores dificultades.

2ª etapa

Nuevamente salimos a las 6:30 en el bus desde el CAB, donde encontré a los amigos con quienes había compartido el viaje y parte del recorrido en carrera durante el día anterior. Ahí me enteré de algunos resultados, lo que me dejó plenamente satisfecho ya que mis compañeros habían marcado entre 9 y 10 horas.

La zona del camping de Colonia Suiza estaba recién siendo acondicionada cuando llegamos, así que pudimos completar el desayuno y la hidratación mientras esperábamos, además de disfrutar con un San Bernardo que andaba por la costa del lago.

Nuevamente hicimos la largada puntualmente, para encarar el primer kilómetro bordeando el pueblito, para posteriormente comenzar a subir por un largo sendero en el bosque rumbo al refugio Laguna Negra. Después de unos 9 kilómetros, comenzamos a subir por el denominado “Caracol”, un camino con permanentes giros y una pendiente importante, con algunas zonas de piedras que nos exigían dejar los bastones y trepar agarrándonos de cuanta saliente encontráramos. El ascenso nos permitía disfrutar de una vista espectacular, con una impresionante cascada que le daba un toque mágico. Finalmente, después de bajar unos 200 metros, encontramos el Refugio Laguna Negra, zona en la que había varios acampantes y donde el GPS me marcaba 12 kilómetros, con 2 hs 52 min de carrera, cuando el corte por tiempo en ese punto era de 4 horas.

Después de registrar mi paso, alimentarme y reponer líquidos, inicié el camino rumbo al Refugio López. El primer tramo, bordeando la laguna, estaba bastante complicado y peligroso, comprendiendo incluso un ascenso y descenso con grampas en la roca y cuerdas para ayudarnos a pasar. Subimos aproximadamente hasta los 1700 msnm y bajamos hasta los 1550 msnm, donde encontramos un largo mallín. No recordaba el mapa del recorrido, así que pensé que ya se había terminado la zona de ascensos, hasta que un guía nos indicó que debíamos subir hasta los 2050 msnm -allá a lo lejos- por una zona de piedras sueltas y una pendiente muy pronunciada. Piedras muy sueltas y pendiente muy pronunciada…

He aprendido a fijarme metas intermedias y no desesperarme, cuando debo enfrentar estos tramos, así que me puse como objetivo subir en no más de una hora, disfrutando del recorrido, paso a paso sin detenerme. En varias oportunidades, quienes iban un poco más arriba desprendían alguna piedra y empezaban a caer… “Va piedra” gritaban y mirábamos hacia arriba, buscando protegernos. Tan complicado era el recorrido, que prácticamente cada uno de los que subimos, armamos nuestro propio sendero, pues era casi imposible identificar las señales.

Finalmente, en 45 minutos llegué a la cima. Cuando me puse a filmar, uno de los guías me dice: “¿viste a tu espalda?”. Giré y me encontré con un paisaje soñado, como esos que vimos en “El Señor de los Anillos”, con un brazo del Lago Nahuel Huapi al fondo (y allá lejos, el Refugio Laguna Negra), el imponente Cerro Tronador con su cumbre nevada coronando el horizonte, y más lejos, el Volcán Osorno y el Cerro Puntiagudo, en tanto hacia adelante se veía gran parte del Nahuel Huapi.

Emprendí la bajada, por una zona también muy peligrosa, aferrándome a cuanta saliente de las rocas encontraba, con alguna dificultad para identificar el sendero que debía recorrer, y haciendo “culipatín” siempre que ello resultaba recomendable. Finalmente, llegué al Refugio López, con 19 kilómetros recorridos en la etapa y 7 hs 4 minutos de tiempo. Después de algunas fotos que me tomó uno de los fotógrafos, de reponer líquidos (¡un par de vasos de Coca Cola!!!) y comer algo, consulté por el recorrido que me esperaba. Dado que era en general en bajada, por un sendero bastante limpio, guardé los bastones. Salí a encarar los últimos 9 kilómetros, sufriendo el roce de los dedos de los pies sobre el calzado en la bajada, y sintiendo que los cuádriceps podían “estallar”… En este tramo, me superaron algunos de los corredores que habían largado la “4Refugios Non stop” a las 5:30 AM, que ya estaban completando su recorrido.

Ya llegando a Colonia Suiza, cuando debíamos bordear el pueblo para llegar finalmente al Camping, encontré al “Misionero” Omar Mazzuca, quien caminaba. “¿Cómo estás, Uru?”, me preguntó, para decirme enseguida que iba a llegar caminando ya que venía “detonado”, y que no lo esperara. Decidí caminar a su lado y llegar juntos, así que fuimos conversando bastante sobre nuestros desafíos durante ese tramo. Finalmente, ingresando al camping nos pusimos a trotar para completar los 28 kilómetros en 8 hs 31 m 50 seg.

Con un tiempo total acumulado de 15 hs 59 minutos 20 segundos, ocupé la posición 98 en la general y 11° en la categoría Master Caballeros. Después de recibir la medalla, con Omar fuimos a disfrutar de varios vasos de cerveza artesanal Konna, que nos ofrecían en la llegada, además de comer bastante fruta. Recibimos también un plato de ñoquis con crema en el restaurante del Camping, que nos vino muy bien después del esfuerzo realizado.

Fue mi carrera N° 405 -la N° 49 de 42 kilómetros o más-, totalizando 7.148 kilómetros en competencia.

¿Cómo calificarla?

Durante algunos tramos de la carrera y -en especial- en los puestos de avituallamiento, recordaba a Patagonia Run, quizás la carrera con mejor atención al corredor en la región. Es que "4Refugios" se le parece bastante en ese sentido. Eso sí, en términos de dureza del terreno, me recordó a la cercana "La Misión", aunque me pareció un poco más técnica, incluso con una concentración de ascensos y descensos muy complicados, en una recorrido comparativamente más corto, con la ventaja además del descanso en la noche, al final de la primera etapa en la versión que corrí, lo que permite recuperar fuerzas y descansar, sin necesidad de cargar con una mochila de 40 litros de capacidad. 

Por tanto, claramente es una carrera que recomiendo hacer. Como me dijo la marplatense Mónica Barg, "te va a encantar". Y me encantó, aunque me sorprendió por la dureza, que pensaba iba a ser menor.

Los "misioneros"

Mientras corría en Bariloche, algunos de los Hermanos de la Montaña estaban enfrentando el enorme desafío de completar -con éxito- los 160 kilómetros en San Martín de los Andes: Paola Nande, Martín Zanabria, Wilson Guillén, Dardo Parentini y Juan Olascoaga, además de los amigos Nacho Garrone (¡se mandó los 200 kilómetros!), Jorge Melgarejo y Pili Reimundo. Así que a la llegada y en cuanto tuve señal de wifi, me puse al día con las noticias de los hermanos, y reporté mis resultados, además de intercambiar algunas fotos.

¿Qué sigue?

Entre los días 25 y 26/03, enfrentaré los 70 Km de Ultra MachuPicchu, por el camino alternativo en la zona de Salkantay, largando a 3900 msnm, ascendiendo a 4700 mts. para posteriormente bajar a unos 1500 mts. Por tanto, esta participación en "4 Refugios" -además de disfrutar del precioso recorrido, en una competencia que aún no había hecho-, me permitió hacer un entrenamiento fuerte para el desafío que me espera. 

"La única manera de conocer hasta dónde llegarías, es haciéndolo. En la vida no sabes la fuerza que tienes, hasta que te pones a prueba"

viernes, 6 de enero de 2017

ULTRA TRAIL MONT BLANC 2017 - CCC


Bueno, finalmente decidí volver a intentar y me anoté para la CCC (Courmayeur, Champex, Chamonix) sobre 101 Kmts. entre Italia, Suiza y Francia, dando la vuelta al Mont Blanc. Dependo del resultado del sorteo, que se conocerá el próximo 12/01/2017.
Somos 14 corredores registrados por Uruguay, de los cuales dos van en forma segura por la distancia más larga -Bernardo Frau y Douglas Hernández-, ya que fueron rechazados en el sorteo en los dos años anteriores.


domingo, 25 de diciembre de 2016

Desafíos confirmados para 2017

Ayer iniciamos los entrenamientos técnicos con cierta intensidad en el Cerro de Montevideo, preparando los desafíos que me esperan en febrero y marzo de 2017.

Durante los días sábado 25 y domingo 26/02/2017, disputaré la "4 Refugios" sobre un total de 56 kilómetros, con 3550 metros de desnivel acumulado positivo, consistente en ascenso y descenso a cuatro refugios de montaña en Bariloche.

Y la "frutilla de la torta" de esta primera parte del año, será Ultra MachuPicchu Trail los días 25-26/03/2017 -en mi caso sobre 70 kilómetros-, carrera de semi autosuficiencia por los Andes de Salkantay a la selva de Cuscu (Perú), largando a 3900 msnm y llegando al punto más alto a los 4700 msnm, para posteriormente descender.

viernes, 25 de noviembre de 2016

De las barrancas del río Cuareim, a las montañas de los Andes.


¿Cómo no recordar aquellas primeras aventuras en mi niñez y adolescencia, en las barrancas del río Cuareim que divide-une a Uruguay de Brasil? Esos fueron los recuerdos que me vinieron a la mente y al corazón, cuando alcancé alturas jamás imaginadas, en las montañas de Mendoza (Cordón del Plata y Aconcagua), junto a algunos de los Hermanos de la Montaña.

La idea surgió casi como un desafío entre nosotros, de esos que nos gusta lanzar para “mojarle la oreja” a los compañeros, en este caso planteada por Alejandro Chabalgoity (Caroteno) hace aproximadamente un año, a la que inicialmente respondí con dudas, casi como queriendo descalificar al autor de semejante reto. El transcurso del tiempo fue haciendo crecer esa idea con mucho de locura. Las experiencias de Osmar Telis y Gabriela Cabrera Castromán en sus ascensos –en particular en el Plomo, muy cerca de Santiago-, nos hicieron sentir más cerca del desafío de seguir sus pasos. Paola Nande y Martín Zanabria contactaron a Jean Paul Beauvois -compañero de algunas “misiones” en el sur de Argentina e inspirador de algunas otras carreras-, con amplia experiencia en ascensos a la alta montaña, quien se ofreció gustoso para operar como guía, con lo cual evitábamos los aspectos más formales de una expedición de este tipo, y nos daba cierta flexibilidad a nuestra aventura.

Así, planificamos la salida de Montevideo para la madrugada del jueves 10/11, previendo volver a más tardar el domingo 20/11, con destino inicial al Cordón del Plata, en los Andes muy cerca de Mendoza. Dada la flexibilidad con la que encaramos esta actividad, hasta la mañana del miércoles 9 prácticamente no me ocupé de ningún aspecto logístico, así que en la tarde estuve comprando algunos implementos para la alta montaña, y consiguiendo en préstamo la mochila de 60 lts de capacidad con Sebita Paulós, y el sobre de dormir para -20 grados con Raúl Real.

“Conquistadores de lo inútil”

Así se titula un libro escrito por un montañista británico –Lionel Terray- fallecido a los 44 años en un accidente de escalada relativamente sencillo en Francia. Cada vez que encaro algún nuevo desafío, no puedo dejar de recordar este libro, que explica (¿o no?) la razón por la cual decido asumir una nueva aventura, con una cuota de riesgo interesante y mucho de irracionalidad para el común de la gente, en particular cuando pienso que ya estoy muy cerca de los 57 años de edad. ¿Qué nos mueve a intentar conquistar una nueva meta, que tiene mucho de inútil y de egoísta? Si lo alcanzamos, con seguridad será disfrutada en lo más íntimo, entendida solamente por quienes lo compartimos, y si fracasamos en el intento, seremos un número más en una estadística (que a muy pocos importa).

Con las dudas propias de la suficiencia del equipamiento que llevaba, partimos de Montevideo en la camioneta de Martín, a la 1:30 AM del jueves 10, turnándonos para manejar durante el largo viaje hasta Mendoza. A las 8:00 AM nos detuvimos en Victoria, Entre Ríos, para abastecer combustible y desayunar, oportunidad en la que compré unos “lentes de sol” (muy ordinarios) ya que había olvidado los míos. Con un día precioso, soleado y claro, avanzamos sin mayores dificultades. Paramos a almorzar en Gral. Deheza -Córdoba-, continuamos hacia la Provincia de San Luis para posteriormente llegar a la Provincia de Mendoza. Íbamos con la expectativa de poder llegar a tiempo para ver en televisión el partido por las Eliminatorias del Mundial de Fútbol Rusia 2018, entre Uruguay y Ecuador, que se disputaba a las 20:00 horas.

Siguiendo indicaciones de Jean Paul, decidimos descansar a unos 40 kilómetros de la Ciudad de Mendoza, en Gral. San Martín, en el precioso Hotel Boutique de la Cava. No pudimos ver el partido de Uruguay, ya que no lo transmitían por televisión, pero si pudimos seguir la transmisión por Internet y disfrutar del sufrido triunfo por 2 a 1. Después de un buen baño reparador, fuimos al centro de la ciudad a cenar a una parrillada y disfrutar de unos buenos vinos mendocinos.

El viernes 11 a la mañana, después de un variado desayuno, partimos rumbo a Ciudad de Mendoza, donde nos dirigimos a Orvitz a alquilar los equipos que nos faltaban (carpas, camperones de plumilla, mitones, botas y grampones), y además me compré lentes de sol (estos sí, de buena calidad) y medias de lana para alta montaña. Ya la capacidad de la camioneta estaba absolutamente colmada… y nos faltaban las provisiones para una semana en la montaña.

Hicimos un buen aprovisionamiento en un Supermercado Carrefour y fuimos a almorzar allí cerca. Era la hora de salir rumbo a las montañas, que con su majestuosidad coronaban todo el horizonte que rodea a Mendoza. Después de un viaje corto pasando por Potrerillos con destino a la zona conocida como Vallecitos, llegamos a las 17:30 al Refugio San Bernardo, a 2800 msnm, donde nos esperaba Alejandro -el encargado-, quien se fundió en un abrazo con Jean Paul y cada uno de nosotros (como si también nos conociera de toda la vida). Nos instalamos y decidimos hacer una breve caminata por la zona, para mover un poco los músculos y tomar algunas fotos. A la noche, disfrutamos de conversaciones con otros montañistas, picamos queso, salamín, galletitas y saboreamos un par de botellas de vino.

“No deje piedras en el camino”

Así reza un viejo cartel en el camino de subida al refugio, muy cerca de la base de los guardaparques. Llama un poco la atención, ya que la zona está absolutamente llena de piedras, pero con seguridad alude a la necesidad de no dejar las piedras que eventualmente se colocan para evitar que un vehículo que se detiene por alguna razón, se deslice hacia abajo. Además de la fotografía y los comentarios jocosos, preferí darle también un cierto significado filosófico, señalando que en la vida no debemos dejar “piedras” u obstáculos que dificulten el avance de otros, o signifiquen una carga para nuestra consciencia.

“...lo que más me importaba era la acción y no su precio; porque la acción, en sí misma, posee un valor.”

A las 9:30 de la mañana del 12, después de un buen desayuno en el Refugio, preparamos nuestras mochilas chicas ("de ataque") y emprendimos la subida al Cerro Arenales, por una quebrada que sale frente a donde nos alojamos. Nos acompañó “Zonda”, una perrita del refugio que bautizamos así por el viento que habitualmente sopla en esa zona de la cordillera (en realidad se llama Lucerito), y que –según señaló Alejandro- tiene más cumbres que muchos experimentados montañistas. Durante un rato la perdimos, pues se fue a perseguir a unos guanacos que andaban a lo lejos. Llegamos a la cumbre ubicada a 3.300 msnm a las 12:00, donde pudimos disfrutar de unas vistas espectaculares de la zona, que registramos con nuestras cámaras. El día seguía muy soleado, con algo de viento frío en la cumbre. El retorno fue bastante más rápido, ya que a las 13:10 estábamos de vuelta en el refugio.

Preparamos el almuerzo –tallarines con salsa- y después de una siesta reparadora, iniciamos la preparación del equipo para el ascenso a la montaña buscando la cumbre del Vallecitos (5500 msnm) o del Plata (6000 msnm). La actividad fue filmada en cámara rápida por Paola, lo que nos permitió disfrutar de un ejercicio con mucho humor, riéndonos de los movimientos “a lo Chaplin”, muchas veces incoherentes. Disfrutamos también de un budín de banana, preparado especialmente por Vivi, la encargada del Refugio.

A la noche, mientras disfrutamos de una buena cena –arroz con verduras y atún- “regada” nuevamente con vino mendocino, pudimos intercambiar con otros aventureros conversando sobre expediciones a la montaña, mientras Caroteno hacía sonar su guitarra y entonábamos algunas canciones.

“El que, en busca de una belleza y una grandeza sublimes, osa aventurarse en estos lugares, debe aceptar completamente correr ciertos riesgos.”

A las 10:00 de la mañana del domingo 13 y después de un buen desayuno y mateada, iniciamos el ascenso con nuestras mochilas. ¡Cuánto peso! Llevaba la mochila grande con sobre de dormir, carpa (parte de ella, pues la otra la cargaba Jean Paul), botas dobles para la nieve y grampones, todo a la espalda, más la mochila “de ataque” con alguna ropa y comida al frente, cinturón con dos caramañolas y bolsillos para cámara de fotos y filmadora, bastones y mucha ilusión.

La mañana se presentaba despejada, pero muy ventosa, con ráfagas que nos hacían detenernos para no caer. En el camino de ascenso, encontramos a algunos montañistas que bajaban, a los que se les había volado la carpa durante la noche. Es más, al costado del hilo de agua que baja de la montaña, encontramos un camperón de plumas… lo retiramos y lo dejamos asegurado con una piedra, sobre el camino, para que su dueño pudiese –eventualmente- encontrarlo.


Pasamos por el primer campamento después del refugio –Veguitas- ubicado a 3200 msnm, con la compañía de la fiel “Zonda”. Un poquito después, nos detuvimos sobre las 13:00 horas a ingerir un sándwich, momento que resultó propicio para conversaciones sobre masajes… Si, masajes… Imaginen el tenor de esos intercambios, a 3280 msnm. Da para todo un ascenso a la montaña. Y no estábamos delirando.

Finalmente, a las 14:40 llegamos al Campamento Piedra Grande, ubicado a 3580 msnm, con mucho viento soplando. Después de armar las carpas con cierta dificultad –se movían mucho-, descansar un poco y disfrutar de unos mates, cenamos una buena sopa y liquidamos los restos del arroz con vegetales y atún que habíamos preparado la noche anterior y que habíamos llevado para la ocasión. Hicimos una breve caminata, disfrutamos de muy interesantes charlas con nuestros vecinos y con otros montañistas que llegaron, bajando del Cerro Franke y con quienes habíamos compartido el refugio. Por suerte, a la noche el viento aflojó un poco, aunque bajó bastante la temperatura.

"El juego del alpinismo no consiste en exponerse a los riesgos, pero los riesgos forman parte del juego."

El lunes 14 amaneció espectacular, muy luminoso, casi sin viento y con un cielo absolutamente despejado, después de haber sentido las últimas ráfagas de viento hasta aproximadamente las 4:00 AM. Me levanté a las 6:20, sintiendo una muy leve molestia en la cabeza, propia de la altura a la cual nos encontrábamos. Hicimos nuestro desayuno –té, café, galletitas, mate- , levantamos campamento y a las 9:20 retomamos el ascenso, con algunas ráfagas de viento puntuales pero bastante fuertes, que nos hacían detenernos y clavar los bastones para evitar cualquier accidente. Avanzamos a ritmo sostenido, hasta que llegamos al famoso “Infiernillo”, tramo relativamente corto pero complicado, peligroso, con mucha arena y piedra suelta por la ladera de la montaña donde había que avanzar muy lentamente, extremando los cuidados para evitar cualquier accidente. En este tramo, Paola juró que no volvería a pasarlo…

Finalmente a las 13:10 llegamos al Campamento “Salto”, a 4300 msnm, que debe su nombre a un salto de agua que cae desde la planicie donde está la zona de armado de carpas. No había nadie, así que pudimos elegir lugares. El viento seguía soplando en ráfagas fuertes, lo que nos dificultó un poco el armado de carpas. Hicimos nuestro almuerzo (sopa, sándwiches, mate) acompañado de largas charlas, señal de que nos sentíamos bastante bien física y mentalmente, pese a la altura a la cual estábamos.

Fuimos a buscar agua a la cañadita que baja de la montaña –bastante congelado, casi en su totalidad-, para lo cual debimos cruzar sobre el hielo hasta la otra margen, dado que del lado que estábamos no era posible acceder al agua. Después que algunos cruzamos, Caroteno… pisó el hielo, cedió y metió una bota en el agua. Por suerte, la mojadura fue leve, pues hacía bastante frío.

Después de un buen descanso, Jean Paul llamó por radio al refugio para consultar por los pronósticos del tiempo. Nos respondieron que se mantendría más o menos igual, con ráfagas de viento fuertes a unos 5000 msnm, y que para el miércoles 16 se esperaba un deterioro del estado del tiempo. Acordamos hacer una nueva llamada el martes –nuestra idea era quedarnos dos noches en ese campamento, para aclimatarnos- y si no había cambios en la previsión del tiempo, emprender el retorno.

"Alcanzar la cumbre de una montaña no es la meta de una ascensión, sino la regla que pone punto final al juego." 

El martes 15 fue un día “extraño”. A la noche del lunes 14, decidimos cambiar el orden en el que nos ubicábamos en la carpita para dormir. Ya estábamos sintiéndonos “molestos” con los espacios que cada uno ocupaba. A la noche y con las fuertes ráfagas de viento golpeando los laterales de la carpa, Caroteno se quejaba de una sensación de claustrofobia y algo de calor, razón por la cual a la 1:30 AM decidió salir de la carpa, al sentir las voces de Martín y Paola, que sacaban fotos en la madrugada, aprovechando la enorme luna.

Casi inmediatamente decidí salir yo, por razones similares. La sequedad del aire sumado a la sensación de encierro, casi seguramente influido por la altura a la que nos encontrábamos, nos provocaban esas sensaciones y reacciones. Jean Paul, viejo lobo con mucha experiencia, se reía dentro de la carpa diciéndonos que estábamos delirando y aconsejándonos que nos abrigáramos. Después de una media hora a la intemperie colaborando con las fotos de Pao, volvimos a dormir. Pero ya no fue igual, pues de alguna forma nos sentíamos “saturados”. “Otra noche como ésta, no paso” recuerdo que dije. Algo similar manifestaron los demás compañeros (con la excepción de Jean Paul).
En la madrugada paró el viento, dando paso a una preciosa mañana, luminosa y con pocas nubes. A las 7:00 nos levantamos y fuimos intercambiando comentarios sobre las sensaciones de la madrugada. Sentía un leve dolor de cabeza, así que tomé un Perifar y desayunamos. A los pocos minutos, ya se me había ido cualquier señal de malestar, restando solamente la sequedad en las vías respiratorias.

A las 8:30 decidimos continuar el ascenso, lentamente por zonas con hielo y nieve. Cuando alcanzamos “Lagunilla” –una pequeña laguna congelada- a 4.450 msnm, Pao nos comentó que para ella ya era suficiente, y que volvía al campamento, así que Martín decidió acompañarla, en tanto con Jean Paul y Caroteno decidimos continuar un poco más hasta el Campamento Hoyada a 4675 msnm.

“Las montañas, que antaño le parecían un mundo lleno de misterios y emboscadas, se le hacen familiares y amables.” 
video

Había solamente un lugar para colocar una carpa en ese campamento, ya que normalmente no es utilizado como base para el ataque a la cumbre, sino que se hace desde “Salto” saliendo en la madrugada. Llegamos a las 11:00, con algo de agitación pero la enorme satisfacción de haber alcanzado una altitud que para el común de los mortales, es inimaginable. Como tengo un poquito de espíritu “competitivo”, subí un poquito más hacia una zona alta, mientras Jean Paul y Caroteno quedaban en el campamento, descansando. Debo haber estado unos 5 metros más arriba que mis compañeros. ¡Chupate esa mandarina, Caroteno!

Después de tomar fotografías y filmar algunas escenas en esa zona espectacular de la montaña, comimos algo y emprendimos el retorno. La “Hoyada” es la zona donde se forma un hoyo en medio de las montañas, cubierto de nieve, con una vista bastante clara del col que une a Vallecitos (5500 msnm) tomando el filo hacia el noreste y el Plata (6000 msnm) hacia el suroeste. No puedo dejar de reconocer que me generó una cierta sensación de “derrota” estar relativamente cerca del col en los 5000 msnm y desistir del intento, pero también es cierto que es inteligente preservar el físico y valorar lo alcanzado. ¡Vaya si valió la pena!

“Para mí, en esta victoria, hay algo decepcionante."

El retorno desde Hoyada a Salto lo hice bastante rápido, entre las 11:15 y las 11:50. Cuando llegamos, Paola y Martín tomaban mate, había una carpa armada (dos jóvenes, un argentino –Matías Beneventana Luchini- que estaba sufriendo los efectos de la altura, y una noruega -Emilie “Globetrotter”-), en tanto un par de enormes bolsos estaban depositados en el medio del campamento. Según nos comentó Paola, habían sido traídos a caballo desde la base (“servicio especial”…), para un grupo que no quería cargar peso. Al ratito, llegó Zonda (sí, la perrita del Refugio), señal de que estaban por llegar algunos montañistas, como efectivamente sucedió a los pocos minutos.

Jean Paul volvió a comunicarse por radio con el Refugio, y le comentaron que las previsiones del tiempo habían cambiado levemente, esperándose un clima más benigno… Igualmente, ya habíamos decidido bajar, así que disfrutamos de un buen almuerzo –panchos con puré-, levantamos el campamento e iniciamos el retorno, a las 14:00 horas. Después de un muy duro trayecto con toda la carga encima, llegamos al refugio San Bernardo a las 18:30 horas siempre acompañados por Zonda, tras un par de breves descansos en el camino. ¡Un baño!!! Fue muy placentero poder disfrutar de una buena ducha caliente y cenar disfrutando de un buen vino, además de las charlas y puesta al día.

Alrededor de las 21:30 llegaron al Refugio, Matías y Emilie, nuestros ocasionales compañeros en el Salto, que también habían decidido bajar ya que Matías no se sentía bien.

"A mi modo de ver, el alpinismo es, ante todo, una experiencia individual y una especie de arte…”

Después de una buena noche de descanso, el día miércoles 16 amaneció totalmente cubierto de niebla, que no permitía ver a escasos metros. En la conversación matutina, decidimos ir hasta el Aconcagua, para lo cual bajamos a la ciudad de Mendoza y concurrimos al Centro de Informes del Parque Provincial Aconcagua, donde averiguamos por las diferentes opciones y decidimos hacer un trekking por el día, hasta el Campamento Confluencia ubicado a 3420 msnm. Bajamos hasta Potrerillos llevando a nuestros amigos Matías y Emilie, que habían decidido ir en ómnibus hasta el Aconcagua.

Después de un buen almuerzo en el centro, fuimos al Supermercado Carrefour a hacer algunas compras, y retornamos al Refugio San Bernardo, previa escala para tomar fotos en el Centro de Sky que muestra señales de abandono y que se ubica unos 200 metros más arriba, por la carretera de tierra.

El jueves 17 a las 11:20, ingresamos al Parque Nacional Aconcagua, por el valle de los Horcones. La majestuosidad del “monstruo” coronando el horizonte allá a lo lejos, bastante cubierto de nieve, resulta una imagen inolvidable. Iniciamos el ascenso a las 11:30, para llegar a Confluencia a las 15:30 horas, después de algunas interrupciones para tomar fotos, disfrutar de los pájaros en el camino que comían directamente posándose en nuestras manos, y subir presurosos a la ladera de la montaña abandonando los senderos para permitir el paso de las mulas que volvían de dejar sus cargas en los campamentos y que “tienen preferencia de paso”. En el campamento, disfrutamos de unas buenas cervezas, ya que hacía un par de días que la empresa Inka había instalado sus carpas, y tenía algunas provisiones. Entre 16:15 y 18:30 hicimos el retorno. Nos alojamos en un Parador sobre la ruta, en Penitentes, donde pudimos disfrutar de una buena cena de olla bien regada con vinos de la región.

“Aquí me tiene bien clavado, soltando las penas en un bar” (Maná)

El día viernes 18 fue dedicado a recorrer la zona, en particular el Puente del Inca y hacer algunas pequeñas compras. Intentamos subir al Cristo, pero el camino está en pésimo estado así que decidimos retornar y almorzar en Las Cuevas. Volvimos al parador a las 15:00 horas, así que me fui a descansar. Día perdido, salvo para Martín y Caroteno que subieron a las laderas de la montaña que está atrás del Parador, y anduvieron un poco deambulando para encontrar los senderos. Paola y Jean Paul estuvieron sacando algunas fotos. Al retorno, Caroteno comentó que había experimentado la sensación de subir a la montaña “sin la seguridad de JP”…

A la tarde, miré en televisión el partido de fútbol Betis – Las Palmas, disfrutando de unos mates y pensando en que me vendría muy bien haber iniciado el retorno a Montevideo, por todas las cosas pendientes que había dejado.


A la noche estuvimos conversando largo y tendido con don Héctor, cordobés residiendo en Colombia hace muchos años, con una familia constituida allí, que a la edad de 80 años estaba cumpliendo una promesa de su madre e hizo en moto, sin ninguna compañía, los 8000 kilómetros de ida y vuelta hasta su pueblo de origen, a lo que le agregó 147 kilómetros caminando. Un fenómeno. Esta anécdota, de por sí, merecería una larga crónica, que espero Paola vuelque ya que tomó nota de los principales aspectos de su vida.

“Bendito el lugar y el motivo de estar ahí, bendita la coincidencia. “ (Maná)

Finalmente, el sábado 19 a las 9:00 AM salimos de Penitentes, rumbo a ciudad de Mendoza, donde devolvimos los equipos alquilados en Orvitz y posteriormente fuimos a dejar a Caroteno a la Terminal de Ómnibus, ya que a la tarde salía rumbo a Buenos Aires.

Iniciamos el largo viaje de vuelta a Montevideo, con la idea de detenernos a dormir cerca de la frontera entre Argentina y Uruguay. Nos detuvimos a almorzar brevemente en una estación de servicios en la Provincia de San Luis, y nos fuimos turnando en la conducción, hasta que arribamos a Victoria, Entre Ríos poco después de las 22:00 horas. Cenamos allí, y decidimos continuar ya que en tanto yo no había dormido, Jean Paul y Martín se habían turnado para descansar. Ingresamos a Uruguay ya en la madrugada, nos detuvimos en Rosario a tomar un café y continuamos a Montevideo, donde ingresamos a las 5:30 AM.

“Meu coração vagabundo, quer guardar o mundo em mim” (Caetano Veloso)

En la grabación de las escenas en los puntos más altos, manifesté mi plena satisfacción por la altura alcanzada sin haber sufrido mayores consecuencias, en nuestro primer intento de ascenso a la montaña. Digo también que fue el “primer” intento, lo cual significa que con seguridad seguirán otros. Nos han recomendado especialmente ascender al Volcán Lanín -3780 msnm- por su espectacularidad y los paisajes que se disfrutan. Precisamente nuestro “hermano de la montaña” Wilson Guillén, hizo ese ascenso durante la misma semana. Después de la experiencia, también nos quedan las opciones de intentar el ascenso a Vallecitos o al Plata, y a Plaza de Mulas en el Aconcagua (aunque es bastante más “turístico”).

En lo inmediato, me vino muy bien como experiencia pues a fines del mes de marzo, tengo junto a Dardo Parentini el desafío Ultra Machu Picchu sobre 70 kilómetros, con largada a 3900 msnm, subiendo al Salkantay hasta los 4700 msnm y posteriormente bajando, por el camino (alternativo) al del Inca.

¿Qué nos mueve a intentar estas #AventurasConMuchoDeLocura? Además de una apuesta por la vida sana y el ejercicio en pleno contacto con la naturaleza, también hay un desafío hacia uno mismo, buscando permanentemente superar nuestras limitaciones y demostrándonos que podemos. “Conquistadores de lo inútil”, diría Lionel Terray, o “porque está ahí”, como señaló George Mallory cuando le preguntaron por las razones para subir el Everest. Sin dudas resulta muy atrevido pretender emular a estos “monstruos” de las montañas, pero -a nuestra escala y con nuestras limitaciones- hacemos propios sus razonamientos y motivaciones. Y por un tiempito, nos sentimos capaces de encarar desafíos que a primera vista parecen imposibles.


“Mi corazón vagabundo, quiere guardar el mundo en mí”. Y en ese mundo, tienen un lugar privilegiado nuestras familias y afectos, esos que a su manera están con nosotros en cada paso que damos, y que nos acompañan en la más absoluta soledad de la montaña, cobijando nuestros sueños y haciéndonos sentir protegidos pese a las situaciones límites que a veces enfrentamos. Aunque no lo crean, están permanentemente allí, en cada pensamiento, en cada respiración, en cada latido, en cada instante mágico que disfrutamos. Gracias por la fortuna de tenerlos.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

DESAFÍOS PARA 2017 - 4 REFUGIOS Y ULTRA MACHU PICCHU

MATT TRAIL RUN - PAN DE AZÚCAR, PUNTA BALLENA y ARBORETUM LUSSICH


Después de haber tolerado bastante bien el esfuerzo de la MATT Trail Run 2016 -competencia disputada durante el fin de semana del 15-16 de octubre pasados-, me dediqué a planificar los desafíos para el 2017.

MATT es un precioso desafío organizado anualmente por Rogelio Fernández, en el que compito junto a Sebita Paulós Colotta, y que comprende tres instancias: el sábado 15 por la mañana, disputamos la "milla vertical" subiendo y bajando los 1600 metros de distancia que comprende el Cerro Pan de Azúcar (el terreno más técnico que podemos encontrar en el país), en la noche disputamos los 17.5 km en Punta Ballena (con gran parte del recorrido por la arena), y el domingo 16 por la mañana, 22.5 km con largada en Laguna del Sauce y gran parte del recorrido por el Arboretum Lussich.

Pese a alguna molestia en el gemelo -en la zona que me desgarré el 11/8-, pude soportar sin mayores dificultades. Junto a Sebita, conformamos nuevamente el equipo "Charrúas Transalpinos", y completamos todas las pruebas -43.5 kmts- en un tiempo total de 6hs 50m.

4 REFUGIOS 2017 - SAN CARLOS DE BARILOCHE



Pese a que originalmente había previsto participar -por 5° año consecutivo- en La Misión, finalmente decidí cambiarme a "4 Refugios", competencia que se desarrolla en Bariloche los días 25 y 26/02/2017, con la organización del Club Andino Bariloche.


La prueba -en su versión clásica- consiste en los ascensos y descensos a cuatro refugios de montaña apenas por encima de los 2000 msnm, a razón de dos cada día, y por tanto el desafío más fuerte es el desnivel acumulado -unos 3800 metros-, pero no la distancia total que suma unos 56 kilómetros.



La competencia combina trayectos por bosques autóctonos (Coihues, Ñires y Lengas) en las zonas comparativamente más bajas -no más de 1400 msnm-, para luego salir de la zona boscosa y atravesar filos y cumbres de montañas llenas de rocas, con vistas espectaculares de la región desde los Refugios Frey, Jakob, Laguna Negra y López. 


ULTRA MACHU PICCHU 2017


No podía estar ausente de esta primera edición, después de un intento realizado por los organizadores para este último trimestre del año, que debió ser postergado por las dificultades propias del lugar, la necesidad de asegurar las condiciones para los corredores y de preservar ese lugar místico. También estará presente Dardo Parentini, quien también va por la misma distancia.

Presenta cuatro opciones: 15k, 30k, 70k y 100k, y se compite durante los días 25 y 26/03/2017. Dado que 4 semanas antes tengo "4 Refugios", me inscribí en los 70K. Largamos a las 7:00 AM desde Soraypampa a 3900 msnm -después de pernoctar en carpas en la montaña-, llegamos hasta 4700 msnm en el Paso Salkantay, para posteriormente bajar hasta poco menos de 2000 msnm, en un tiempo máximo de 20 horas.


Veremos qué otros desafíos nos depara el 2017.

domingo, 3 de julio de 2016

MT10 Trail Run y Aventura de los Parques (x2) – Sierras de Rocha, Parques Los Pinos y Lecocq

Los últimos desafíos que encaré como parte de la preparación para los 44K de Ultramaratona dos Perdidos que correré el 16/07 en Tijucas do Sul (Paraná - Brasil) junto a Andrea Montans y Douglas Hernández (que correrá los 105 Km), fueron: la primera fecha de MT10 - Campeonato Uruguayo de Trail el 19/06 sobre 16.2 kilómetros en la preciosa zona de Sierras de Rocha, la primera fecha del Campeonato Parques organizado por Mauricio Ramírez (Cantero Entrenamientos) en el Parque Los Pinos el 25/06 sobre 7.7 kilómetros, y la segunda fecha ayer sábado en Parque Lecocq sobre 7.7 kilómetros.

MT10 - SIERRAS DE ROCHA

Tengo el privilegio de poder disfrutar de estas disciplinas en contacto con la naturaleza, rodeado de la amistad de un montón de gente con quienes comparto esta actividad. Es más, tengo también el honor de haber presenciado el debut en la disciplina del “Porteño” Andrés Bernard, compañero de Atletas del Sur, en la carrera de Sierras de Rocha, en lo que califico como “un camino sin retorno”. Alcanza para ello con leer su excelente crónica publicada en: https://www.facebook.com/notes/andr%C3%A9s-bernard/fecha-1-campeonato-uruguayo-de-trail-parador-sierras-de-rocha-19616/656944747786305

Junto a Susana Castro y Douglas Hernández, viajamos el sábado 15 poco después de mediodía, para alojarnos en las Cabañas Andresito, justo enfrente al local donde se hizo entrega de kits y la charla técnica a la noche. Ya en esa oportunidad, estuvimos conversando bastante con los organizadores (en particular, Fabián Laureiro) y con muchos de los amigos que se hicieron presentes. Además del “Porteño”, también estuvieron los compañeros de Atletas del Sur Anifrid Fernández y el “Chino” Víctor Figueroa. No puedo negar que me siento “veterano” en estas lides, considerando la gran cantidad de carreras de esta disciplina que he disputado.

Después de una noche fría y de un desayuno en la cabaña, pusimos rumbo a Sierras de Rocha, ubicadas al norte de la ciudad por una preciosa zona que no conocía, con continuas subidas y bajadas. También se hicieron presentes varios compañeros de aventuras que habían viajado en la noche del sábado o que salieron muy temprano en la mañana: Jorge Nin, Wilson Guillen, Dardo Parentini, Andrés Silva, Andrea Montans, Andrea Ayala, “Caroteno” Chabalgoity, y mi compañero de Cantero Entrenamientos Nacho Puig.

Salí con la convicción de disfrutar del recorrido, corriendo junto a Nacho. Pudimos mantener un buen ritmo durante todos los tramos, con variantes permanentes que exigían estar siempre atentos al terreno, combinando trillos de pasto, tierra, barro, cruces de cañadas, alambrados, monte, espinas, una fuerte subida a la sierra, correr por el filo repleto de piedras, saltar muros de piedra y bajar a buen ritmo, para culminar con una nueva subida hasta la meta. Además de la lógica atención que hay que prestar a las dificultades del terreno -para lo cual hay que “mirar cerca”- también es imperioso “mirar lejos” para poder disfrutar de las magníficas vistas que hay en la zona, desde donde “pa’cualquier láu se mira ‘dentro” cantaría José Larralde.

En la subida, pudimos mantener un ritmo sostenido junto a Nacho, superando a varios corredores. Allí encontré a un alumno de Facultad, y a los “Hermanos de la Montaña” Wilson Guillén y “Caroteno” Chabalgoity. En el trote por el filo de la sierra y buscando cuidarse para evitar cualquier nueva lesión (como le sucedió el año pasado) que le impidiera participar en el Mont Blanc el próximo agosto, Caroteno se quedó un poquito atrás. “Un paso, una decisión”, recalcó el director de la competencia en la charla previa. Durante todo el recorrido fuimos comentando sobre las maravillas del terreno, lo variado y desafiante que resultaba, y el acierto de los organizadores que nos permitió conocer esta zona. Completamos el recorrido en un tiempo neto de 1:53:47, mejor de lo esperado pues estimaba alrededor de 2 horas para los 16.2 kilómetros. Ocupé la posición 86 en la general (entre 292 corredores, percentil 29) y la 18 en la categoría M50-59 (entre 47 corredores, percentil 38). No hay caso, el trail es un deporte de viejos…, con mucho de solidaridad y compañerismo, donde siempre hay tiempos y espacios para la conversación y el intercambio de opiniones durante el recorrido.

No queda menos que reiterar -una vez más- el agradecimiento a los organizadores, en particular a Fabián Laureiro, por la iniciativa de organizar este campeonato de una distancia “corta” para lo que estamos acostumbrados en la disciplina, lo que permite que muchos corredores habituados a competir en calle, también se animen y se sumen al desafío. Además de los paisajes inolvidables, destaco que el recorrido fue muy técnico, variado y con tramos duros pero accesibles. Sigue con la fecha en Salto del Penitente en el mes de agosto.

AVENTURA DE LOS PARQUES

El sábado 25 fue el inicio del campeonato Aventura de los Parques, organizado por mi entrenador Mauricio Ramírez, en el Parque Los Pinos. 

La jornada se presentó muy fría, propicia para correr. Parte del recorrido se hizo por terreno con mucho pozo, duro, más algún tramo con mucha agua y barro que llevó a que un competidor perdiera un calzado… Fueron dos vueltas para completar 7.68 Km en 40:51 (5:19/km).

Ayer sábado fue la 2ª etapa, en esta ocasión en Parque Lecocq, bajo permanente lluvia, al extremo que dudé si se hacía. “No se suspende”, decía la publicación de Mauricio, así que después de haber pasado la semana en el exterior, y la mañana pintando paredes (tenía que aprovechar el fin de semana…), salí rumbo al lugar de carrera, donde llegué cerca de 14:30. Si alguien piensa que los “locos que corren” somos pocos, se equivoca. Estaba lleno de gente, chapoteando entre el agua y el barro, metidos en Casa Grande haciendo fila para inscribirnos y retirar número y chip. Las recomendaciones de Mauricio se concentraron en que nos cuidáramos evitando resbalar y caer. En esta oportunidad, se hicieron presentes las hermanas Rosmary (con Julio Viera, sí!) y Anifrid Fernández -compañeras de Atletas del Sur.

Largamos unos minutos después de las 15.00, para correr permanentemente bajo agua, con mucho barro por un muy lindo y disfrutable recorrido de 7.65 Km que completé en 44:05 (5:46/km) . A la llegada, Mauricio nos esperaba con un chocolate caliente, cereales y un pancake Maam, en un detalle digno de destacar.


El campeonato sigue el próximo sábado, con la fecha en Punta Espinillo que ya disfrutamos el año pasado, con trillos con bastante más arena. Si es posible, el domingo tendremos los 25K de Trillos en Libertad (San José), en lo que sería la última carrera antes de la Ultramaratona dos Perdidos. El “condicional” está dado por el hecho de que estamos en medio de una mudanza, así que tengo mucha cosa para hacer en casa. Sepan disculpar alguna “ausencia”.

"Lo podrás explicar y la gente podrá ver lo que han visto tus ojos. Podrás hacer fotografías y podrán escuchar cómo silban los pájaros o cómo la nieve mece las ramas de los árboles. Podrás escribirlo y podrán incluso sentir el viento en la cara o el olor a tierra mojada. Pero nunca podrás conseguir que sientan la emoción que tú has sentido al estar presente. No podrás conseguir que sus ojos lloren como han hecho los tuyos o que su corazón palpite como ha hecho el tuyo (Kilian Jornet, Correr o Morir, libro que terminé de leer durante mi viaje, en el avión)"