lunes, 30 de marzo de 2009

Crónica MTB Pueblo Garzón (Pablo Lapaz, disfrutando de la Negra Zaskar)


La previa. El sábado previo a la carrera era el cumple de mi hijo Mateo, amante nato de la bicicleta. Como regalo de cumpleaños decidí desarmarle su bicicleta que tanto ama y pintársela toda de negro y pegarle unos stickers de GT. Además le compré un casco y unos lentes y pronto los regalos que con ansias esperaba estrenarlos el domingo cuando participara de las carreras previas para niños llevadas a cabo por la Organización, que dicho sea de paso están BUENÍSIMAS (Sote para los organizadores). Con los nervios previos a la carrera que ahora ya no eran sólo los míos, son también los de mis dos hijos Sofía y Mateo que debutarían como Bikers. Arrancamos para Pueblo Garzón a eso de las 7.00 am, aunque mi día comenzó a las 5.00 am para aprontar todo: comida para todo el día, sillas, bolsos, conservadora, las tres bicis, etc., etc. y todo para una carrera que duraría poco más de una hora. Ya sé lo que estarán pensando el apronte, el viaje de 400 Km, luego el bajar todo del auto, el calor, ……¿una locura?,….. ¡puede ser! Hay que ser bastante amante de todo esto o estar un poco falto de esa coherencia racional que tanto abunda por todos lados. ¿Cómo se puede pasar armando y desarmando dos horas y viajar cuatro para una carrera de una hora y pico? Cada uno búsquele la vuelta que más le convenza, lo cierto es que pasamos un domingo en familia realmente EXCELENTE y eso trasciende lo deportivo por lejos.

La carrera. Previo a largar me encontré con mis compañeros y amigos en esta locura de correr , Pablo Caurla, Raúl Caetano y también estaba Diego Araujo, compañero de Sayago Running. Se suponía que largaríamos a tren controlado por 1 Km, pero como siempre sucede todo el mundo arrancó con mucha fuerza, hasta que finalmente comenzó nuestro viaje de pura competencia y adrenalina a encontrar y conquistar esa impresionante naturaleza que nos esperaba de brazos abiertos con un día espectacular que fundía el azul del cielo con el verde de los campos en el horizonte que teníamos por delante. En los primeros kilómetros se rodó bastante rápido y mi cuerpo estaba en una lucha interna por no seguir a nadie y mantener un ritmo totalmente diferente, me sentía Manuelita en Pehuajó pero con otros bichos de mi especie que de a poco se iban perdiendo en los zigzagueos del camino. A poco de empezar me pasa mi compañero Raúl y a Dieguito Araujo lo vi irse atrás del pelotón de punta. Pero a los 4 o 5 Km dije: “se acabó vamos a sacarle jugo a esta Zaskar a ver que da” y empecé a treparme cuanto repecho había parado en los pedales como si faltasen 100 metros ja ja, ya me había durado mucho la mansedumbre, imposible convivir con esta gran inquietud que llevo dentro a un ritmo lento. Por allá adelante a los 7 Km alcanzo a Raúl que me dijo: “pa vengo muerto del estómago, me tomé un gel nuevo que me cayó como piedra”, ahí le dije : “me quedo contigo” y el me alentó para que siguiera, lo pensé por unos minutos y seguí adelante, a los dos minutos el remordimiento me daba vueltas. Más de una vez pensé en darme vuelta, pero debo confesar que me ganó el egoísmo y continué adelante, por dentro me decía: “seguramente si se siente muy mal puede llamar y alguien de la organización lo puede levantar”, “pa pero soy de terror me ofrezco a ayudar a cualquiera por ahí y a este amigo lo dejo tirado”, pensarán que paré, la verdad que NO, seguí y seguí , la cosa no era tan grave. Entre nos PERDÓN RAULITO. Los repechos seguían y seguían, ya íbamos más de 10 km y cada vez más alto yo me decía: “todo bien pero ya se les está yendo la mano”, ¿qué hay de esa hermosa adrenalina de las bajadas?”, el ahogo ya lo estaba sintiendo, pero seguía trepándome esos repechos parado en los pedales, dejando a unos cuantos competidores atrás. Allá por el Km 15 dimos un giro a la izquierda y la vista era espectacular, estábamos en la cima de una sierra, bien a lo lejos se divisaba la costa de Maldonado y aquello era un banquete visual que invitaba a bajarse un rato y sentarse un rato a sentir el viento, el sol y apreciar todo ese verde a nuestros pies. Ahí pensé: “¿y si me quedo por acá y espero a Raúl?”, “pobre debe venir bastante mal”….pero otra vez ese diablito que llevamos dentro me tironeó con tanta fuerza del manillar que me dejé de romanticismos y mi compañero pasó a ser una imagen pasada. Yo pensé… si estoy acá arriba bien alto y la costa se ve a lo lejos, esto va a empezar a bajar, pero nada de eso, allá por el Km 22 en el último puesto de hidratación comenzó un ascenso pero por campo, nada de caminos y cosas fáciles, yo me decía “¡que bárbaros que son estos!”, “¿hasta cuándo con esto de los ascensos?” “BASTAAAA!!”, todo era rigor y exigencia. Pero como todo lo que sube algún día tiene que bajar, así pasó no más y a partir del Km 25 y hasta el 32 ¡QUE BAJADAS IMPRESIONANTES!, para colmo habían canaletas de lado a lado del camino y a 50 Km/ hora había que saltarlas. Mi Zaskar parecía un “Kangaroo” dando saltos en el aire y todavía alguna que otra buena cañada nos sorprendía, no valía distraerse ni un segundo, todo era muy rápido y requería de nuestros reflejos a mil. Allá por el Km 32 debíamos dar una curva cerrada a la izquierda al final de una bajada, allí habían unas barandas pintadas de amarillo y negro, yo debí darme cuenta que esos colores no traerían nada bueno, lo cierto es que casi me doy de lleno con las baranditas y me llevo de recuerdo una hermosa pechera incrustada de Peñarol.

La llegada. Luego de eso seguimos con mi ZasKar negra, esta fiel y aguerrida compañera, rodando por el camino de balastro que nos llevaría a Pueblo Garzón. Ahí sí, sin lástima le saqué jugo a la bici y pedaleé con todo hasta llegar al arco, pasando por debajo de él suelto del manillar con mis brazos en alto dando muestras de que la tarea estaba cumplida. Estaba como para una foto, esa que mi señora me había prometido cuando llegara, pero lo cierto es que no hubo ni una foto, no sé si porque demoré mucho y ella estaba cansada, o porque anduve volando y no le di tiempo de nada. Al final una vez más todo gracias a Dios salió redondo: AMIGOS, FAMILIA, NATURALEZA, SALUD ¿qué más puedo pedirle a la vida?.

Con respecto a los tiempos extraoficiales Diego Araujo 1 hora31’, Yo 1 hora 39’, Raúl 1 hora 42’ y Pablito Caurla 1 hora 46’.Un viaje de vuelta con algo de reflexión En el viaje de vuelta veníamos escuchando a Drexler en el auto y había una frase en la canción “Mi Guitarra y vos” que me quedó sonando que decía: “uno solo conserva lo que no amarra” y por dentro pensaba que las carreras tienen mucho de esto. Si bien rodamos cuanto rincón hay y los sentimos como nuestros, no nos atamos a ellos, simplemente somos unos turistas de paso dejando algo de nuestra vida. Los Bikers no nos amarramos a ningún pedazo de tierra, a ninguna sierra, a ningún monte, ni arroyo, ni cañada, sólo disfrutamos fugazmente de ellos, conservándolos en el interior de nuestro ser, esperando la próxima excusa, la nueva cita o aquel desafío para seguir acumulando experiencias vividas pero sin amarrarnos a nada. Bueno, al menos mientras dura el idilio de correr. En fin…. todo es más llevadero y somos más livianos cuando sólo conservamos momentos y experiencias y no nos amarramos a las cosas.

FIN.

Pablo Lapaz

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