domingo, 18 de diciembre de 2011

LA MISION RACE 2011, cumplida

Después de mi participación en la Half Mision Ultra Trail del Champaquí (Córdoba) en el pasado mes de setiembre, había quedado “enganchado” con la Serie “La Misión” con la idea de cumplir con la última etapa en San Martín de los Andes sobre 160K. El “pacto” con mi compañero Luis “Abeja” Castro de hacerla juntos, quedó por el camino dadas las dificultades del amigo para arreglar la ida. Dudé durante algunos días, pero finalmente –en ocasión de la Orientatlón en Costa Azul, cuando hablé con Leo Yozzi-, me decidí a correrla aunque fuera solo. Así se lo comuniqué a Pablo Lapaz –el “experiente” en carreras de aventura-, y empezamos los arreglos para nuestra participación.

Con muy poco entrenamiento para este tipo de competencias (recuerdo un par de horas por las canteras del Parque Rodó y 3 horas y ½ por el Prado), el pasado viernes 9 salimos a las 8:15 en Buquebús con destino a Buenos Aires, con Pablo y Claudia. En Colonia encontramos a otro uruguayo que iba rumbo a La Misión (el que me había superado en la llegada a la Ultra Trail del Champaquí). A las 16:05 tomamos el ómnibus de Vía Bariloche rumbo a San Martín de los Andes, en coche cama repleto de corredores, con un excelente nivel de servicio. Obviamente, el tema casi exclusivo de conversación en ese ómnibus, era la carrera a la que asistiríamos.

El sábado 10 a mediodía, llegamos a nuestro destino, con un clima ventoso y fresco. Nos alojamos en Cabañas Las Rosas, a un par de cuadras de la Terminal de ómnibus, con comodidades dignas de elogio (la capacidad total era para 6 personas). En la tarde, fuimos al Hotel Patagonia Plaza a retirar el kit de la carrera (pagar inscripción, comida en cantina del PC4, seguro, radio, donación, chequeo de equipamiento) y comprar alguna cosita. Dado que viajé con una molestia en mis lumbares –una vez más- fuimos hasta una farmacia donde compré un anti-inflamatorio (OXA B12), que empecé a tomar enseguida.

El domingo 11, nuevamente fuimos hasta el hotel a entregar la donación (que nos había quedado pendiente), y en la tarde recibimos el mapa de carrera y las instrucciones. A las 20 horas tuvimos la reunión previa en un gimnasio. ¡Cuánta expectativa! Compramos unos tallarines en una fábrica de pastas para la cena previa, y nos fuimos a la cabaña a preparar el equipo para las duras jornadas que nos esperaban.

El lunes 12 en la mañana, tomando unos mates, terminamos la preparación de las mochilas. “¡Qué poca preparación que traigo!”, pensé. ¡Y cómo pesa esta mochila! ¿Aguantaré tanto peso, durante algo más de tres días? Empecé a repasar los elementos que llevaba, y decidí dejar una campera de abrigo Salomon. Llevé 5 sandwiches preparados para el primer día, además de barritas de cereales, geles GU, ticholos de banana, chocolates, Clight Hidrade, Gatorade en las caramañolas y en la bolsa de hidratación, almendras, maníes con miel, … y los tickets para la comida en la cantina del PC4.


Preparé los pies para el enorme esfuerzo, en tanto Pablo se pasaba siliconas y la hacía secar en el horno abierto ... 

Arrancamos rumbo a la largada –a un par de cuadras de las Cabañas, sobre la costa del Lago Lácar- donde encontramos a Alejandro, Marcelo y Fernanda (que habían viajado en el mismo ómnibus desde Buenos Aires), y pactamos salir en grupo al mismo ritmo. En mi “estrategia de carrera”, la planificación indicaba hacer dos PC’s por día (aprox. 50 kilómetros diarios), para completar la carrera el día jueves en la mañana.

Con toda la expectativa, a las 11:05 se hizo la largada, donde seguimos al vehículo de la organización hasta salir de la ciudad. Todos avanzamos por el mismo camino atrás del vehículo hasta el PC Manzano Brujo, donde ingresamos a una tranquera y tomamos un camino hacia el Norte. Enseguida atravesamos un arroyo, seguimos por el sendero principal, pasamos por el puesto “Los Bayos” y tomamos rumbo al Oeste con rumbo al Cerro Colorado. En ese tramo, fuimos acompañados por un precioso perro que corría acompañando a su dueño, y que iba y venía por el camino con su “mochila” en el lomo.
Llegamos a la base del Cerro Colorado, donde muchos estaban haciendo su primer descanso y reponiendo agua en el arroyo. Iniciamos la subida del Cerro, con una altura muy pronunciada a un ritmo lento, hasta llegar a la cima (1778 m) del Volcán Colorado, punto donde había un PC. Seguimos hacia la cumbre Norte del cerro, donde había otro PC (1798 m), extremo donde empezamos a bajar por el lomo de la montaña hacia el Este hasta llegar al collado. Atravesamos un sector de monte bajo, donde tomamos una senda rumbo hacia el Lago Logog. Pasamos al costado de un establo, donde me junté con Facundo (Bahía Blanca), momento en que tomamos un camino de tierra y pudimos avanzar a un ritmo un poco más rápido. Fuimos conversando durante este tramo, hasta que nos detuvimos a reponer agua y revisar las protecciones de los pies. Facu descubrió que ya llevaba una ampolla, así que le ofrecí crema curativa. Avanzamos hasta llegar al PC1, en Bahía Guerrero sobre el Lago Lolog, momento en que registramos nuestro paso con el pasaporte magnético y nos chequearon la radio. Llevábamos 30K de carrera.

En ese tramo, Facu me invitó a compartir la cena, ya que llevaba un calentador “casero” hecho con una lata de aluminio, y comida de montaña. Emprendimos el tramo 2 con rumbo a la desembocadura del arroyo Boquete. Todo el trayecto se hizo por zona boscosa, con permanentes subidas y bajadas. Pasamos por el puesto Antil, atravesamos un largo sector de Rosa Mosqueta, llegamos al sector de la Bahía Melón, cruzamos un bosque de raulíes gigantes, atravesamos el arroyo Nalca y –ya con luz nocturna- después de cruzar la casa del pintor Iván Moricz, llegamos al PC2 donde había un fuego prendido y un buen número de corredores estaban descansando. Con Facu, compartimos la cena (macarrones con queso), cosa que vino muy bien pues la temperatura había bajado bastante. Un sueño reparador nos esperaba, previa curación de eventuales ampollas … No sentía dolores en los pies, pero en el momento de cambiar mis cintas, al despegar la última, “arranqué” parte de la piel del dedo gordo del pié derecho como consecuencia de la debilidad provocada por la permanente humedad del calzado … Un poco de crema, gasas y un envoltorio con cinta, fue suficiente, después de “maldecir” un poquito por mi impericia en estos menesteres.

El día martes 13 nos despertamos a las 6:00 AM, cuando ya quedaban pocos corredores en el campamento. Nos preparamos y salimos, para encontrar casi enseguida el cruce del arroyo Boquete … nuevamente a mojarnos hasta las rodillas. ¿Y las medias que recién me había cambiado? … Nos esperaba un tramo relativamente corto de 16K por sendas dentro del bosque, bordeando el Lago y atravesando innumerables arroyitos. Bajamos a la costa del lago, continuamos un poquito por la playa hasta un viejo muelle y enseguida tomamos a la izquierda buscando el refugio “Auquinco”, donde estaba el PC3. Apenas llegamos, Facu me avisa su decisión de abandonar, ya que le molestaba la ampolla en el pié izquierdo y sentía una fuerte molestia en la rodilla, que lo iba a complicar más adelante si decidía seguir. Le ofrecí esperar el tiempo suficiente para que se recuperara, pero no hubo cambio en su decisión. Me entregó sus tickets para la cantina y me ofreció dejarme alguna otra cosa que necesitara. Descansé una media hora y decidí seguir mi camino, después de despedirme con un fuerte abrazo de este compañero de ruta.

Salí a recorrer el tramo 4, por un sendero con rumbo NE bajo un fuerte calor. El paisaje cambió bastante, ya que ahora había muy poca vegetación. Un kilómetro después cruzamos el río Auquinco (unos 20 mts. de ancho) donde una cuerda ayudaba a los competidores ya que el agua llegaba a la rodilla. En cada oportunidad, mojaba abundantemente mi buff y me empapaba para soportar el calor, además de reponer mis caramañolas. Ya había decidido no usar la bolsa de hidratación. Pasamos por el “Bosque Quemado” lleno de árboles pelados que parecían fantasmas. Atravesamos el valle del Auquinco, lleno de pastizales amarillos y llegamos a un PC en el refugio del “Rincón de los Pinos”, donde tomamos al Norte. Enseguida pasamos por dos araucarias gigantes unidas (las “Mellizas”), todo un extraño fenómeno de la naturaleza. Aproximadamente a esa altura, encontré dentro del bosque a Jean Paul Beauvois (uruguayo, de Punta del Este, con quien había estado en contacto vía mail), que iba acompañado por dos amigos argentinos: Chicho (Pablo Chichotky) y Clavo (Claudio Teler). Seguimos en grupo, descansando en algunos cruces de arroyitos y reponiendo agua. ¡Qué duro! El calor, más la distancia y la dureza del recorrido, empezaron a hacer mella en mi ánimo, al extremo de que empecé a preguntarme qué estaba haciendo … tal como me había alertado Pablo Lapaz que iba a suceder.


Rumbo al Portezuelo de Auquinco, llegamos a los arenales negros del Volcán Achen Niyeu. ¡Qué extraño paisaje! Faltaba que apareciera algún animalito de “La Era del Hielo” y estaba completo. Sacamos varias fotos en ese tramo, ya que el paisaje así lo justificaba. Llegamos al Portezuelo (1400 msnm), cambiamos de vertiente y pasamos a la cuenca del Arroyo del Escorial. Un par de pequeñas cascadas donde el agua caía desde muy elevada altura, eran el marco perfecto para el recorrido. Dejamos el cráter del volcán a la izquierda, e ingresamos por una senda al bosque. Después de dudar un poco sobre el recorrido, junto a otros competidores, llegamos al PC4 sobre la Laguna Verde, donde funcionaba “la cantina”.
En el momento en que me voy a chequear con el pasaporte magnético, la chica de la organización me dice: “primero tenés que mostrarme el sobre Vivac y la campera de abrigo” … En broma, le pregunté si no podía primero registrar mi llegada, y que después le mostraba todo lo que quisiera. Estaba “muerto” de cansancio. “Superé la prueba” y presencié algunos abandonos en ese punto, de corredores que se subían a una Van para que los llevaran a San Martín de los Andes. Enseguida llegó Jean Paul y me preguntó que iba a hacer. Le dije que me quedaba. ¿Cómo?, me respondió. “Ya está, me quedo, abandono”, le dije. “Estoy fundido y me quedan pocos sobres de Clight Hidrade para el resto de la competencia”. En una breve conversación, me recomendó alimentarme (guiso de lentejas, Coca Cola y manzanas), cambiarme las cintas de los dedos de los pies y las medias, y seguir junto a ellos. “Te vas a arrepentir si dejás acá”, me dijo. “Vamos hasta la base del ascenso al Cerro Aseret y dormimos ahí, así mañana tenemos un tramo más corto”. De esa forma, después de algo más de una hora, emprendimos ese camino en leve subida, junto a Chicho y Jean Paul, en tanto Clavo quedó descansando en el PC4. “Te voy a deber la carrera”, le dije.

Pablo Lapaz había pasado por ese PC aproximadamente a mediodía, así que calculé que había avanzado hasta el PC3 y que había dormido ahí. Recordé todos sus consejos para los momentos en que uno se cuestiona lo que está haciendo, y se siente tentado a abandonar. Me llevé de la cantina, un par de hamburguesas, dos botellas de Coca Cola y alfajores. Después de unas 3 horas y media haciendo trekking casi "en punto muerto", llegamos a la base del Cerro Aseret, donde había varios competidores durmiendo, al extremo que nos costó encontrar lugar para dormir. Nos instalamos entre cañaverales, en un terreno muy desparejo, pensando en salir aproximadamente a las 4:30 – 5:00 … el grito de Jean Paul diciendo “LPMQLP … las 6:00 y nos dormimos”, nos puso en alerta. Juntamos todo, y cuando empezábamos a subir encontramos a Clavo que había llegado un rato antes a la base.


Ese miércoles 14 emprendimos el ascenso, y me ofrecí para ir adelante ya que estaba bien repuesto de mi cansancio. Chicho decía: “mirá el que ayer quería abandonar ..., anda volando”. Subí a ritmo sostenido por una verdadera “pared”, con piedras algo sueltas y tierra que se desplazaba, sosteniéndome con los bastones, manos y pies, como pudiera. En un par de oportunidades, sentí que me iba levemente hacia atrás … ¡qué peligro! El ascenso a los filos (¡y LPMQLP!) fue de lo más difícil del recorrido. 


Llegamos a un PC de control en la cumbre 1970, alcanzamos un mallín de altura donde pudimos juntar agua generada por el deshielo y seguimos subiendo hacia el PC1971. Allí, seguimos rumbo al Sur, pasamos un enorme collado que bordeaba la naciente del Arroyo Aseret (debería decir “mal-nasciente” … ), momento en el que percibí que mis compañeros habían quedado atrás. Momento de cambiar la táctica y continuar solo. Comí una de las hamburguesas y terminé la botella de Coca Cola que me quedaba. En un PC me indicaron que debía subir hacia el Este por la ladera de un enorme Cerro y “laderear las crestas por la derecha” hasta llegar al próximo patrullero, en una cumbre. ¡Qué panorama! Difícil, indescriptible, duro, lleno de sorpresas, con cambios permanentes en el terreno. Llegamos bajo un sol abrasador, a la base de una especie de escalón de unos 100 metros de altura, donde estaba otro patrullero. Nos indicó que debíamos esquivar el escalón y seguir hasta el siguiente punto alto, donde estaba el PC5 Aseret.

Una vez que llegué a ese punto, encontré a un entrenador mendocino que corría con tres chicas, a buen ritmo, además de otro competidor (que resultó ser Eduardo Gallego, de Buenos Aires, que había olvidado la radio en el punto donde cargamos agua en el deshielo, y que estaba esperando que se la alcanzara este entrenador, gracias a la gestión realizada por el patrullero con su compañero, vía radio). Edu estuvo esperando una hora y media, pero pudo seguir la carrera gracias a ese gesto.

Empezamos la bajada por el lomo de los cerros, hacia el Sur, con rumbo al Cerro de la Península. En ese tramo, me superó Eduardo, a quien tuve siempre a la vista unos 200 metros más adelante. Llegamos al patrullero ubicado al final de ese tramo, donde doblamos al SE para emprender la fuerte bajada rumbo a un bosque, donde había un arroyo caudaloso. Superé en ese tramo a Edu. Durante gran parte del recorrido diurno, siempre nos acompañaron unos molestos tábanos de un enorme tamaño … insoportable su permanente zumbido. En el medio del descenso, dentro del bosque, percibo que tengo señal en el celular, así que decidí llamar a Adriana. ¡Qué emoción! Le avisé que estaba a poco más de una hora y media del siguiente PC, y que si todo iba bien, pensaba seguir rumbo a la llegada, donde estaría arribando en la madrugada. Me equivoqué, pues en realidad llegaba a Puerto Arturo, y todavía me faltaban otros 11 kmts para Villa Lolog (PC6).

Llegué al arroyo dentro del bosque después de bajar sostenidamente (¡qué sufrimiento para los pies!), habiendo intercambiado posiciones con Edu un par de veces. En el arroyo había algunos competidores reponiendo energías, en tanto otro dormía con los pies dentro del agua casi congelada … Literalmente “me bañé”, repuse mis caramañolas, me curé los dedos y seguí el camino … para encontrar casi enseguida un permanente cruce de un lado a otro del arroyo, durante cerca de 600 metros. Recordé a Guri (organizador de la carrera) y a toda su familia, en cada uno de los cruces interminables por ese arroyo. Parecía una venganza. Finalmente, la senda nuevamente nos llevaba a subir … interminable!!! Lentamente fui avanzando, para bajar abruptamente hasta encontrar una senda a la izquierda, que nos llevaba a Puerto Arturo. Me sentía algo mareado, así que decidí ingerir un gel “Jet doble cafeína” … ¡una bomba! Casi enseguida, encontré a Edu y decidimos seguir juntos. Llegamos a Puerto Arturo en la nochecita, donde el paramédico nos dijo que íbamos aproximadamente en la posición 200, pero que estábamos bastante mejor que varios de los que ya habían pasado. Nos recomendó meternos en el agua fría del lago “hasta las pe … “ (perdón, pero fue lo que dijo), "así se despiertan bien y encaran el tramo de 10K hasta Villa Lolog, por un camino de autos". Así lo hicimos y fuimos avanzando sostenidamente, mientras la noche se acercaba. 


Encontramos a Geovane (Río, Brasil) que estaba alimentándose sentado al costado del camino, y se nos sumó. Fuimos conversando entre los tres, hasta la llegada a Villa Lolog. Mis compañeros habían decidido descansar, en tanto yo pensaba seguir durante la madrugada, convencido de que el recorrido era sencillo. Le comenté a Geovane que durante toda la carrera se me había pegado el tema “Exagerado”, cantado por Cazuza, y no podía explicar la razón. Fuimos tarareando un poco del tema durante ese recorrido. Nuestro amigo brasileño resultó ser todo un experto, ya que había recorrido Chile, Argentina y Uruguay en bicicleta de MTB, durante 4 meses, comprendiendo parte del ascenso al Aconcagua.

Llegamos al PC6, marcamos nuestro arribo y decidimos ir a comer algo. Compartimos una pizza y Coca Cola, para después ir a descansar. Decidí quedarme junto a ellos, cuando leí las instrucciones del último tramo y temí perderme si iba solo. Con Edu pactamos levantarnos a las 3:00 para emprender ese último tramo. 

Ese jueves 15 a las 3:00 AM nos pusimos en pié, y emprendimos el último tramo a las 3:20. Casi enseguida de salir, encontramos a Favio (Argentina) y Edu se queda (para solucionar una necesidad impostergable …). Avanzamos con Favio hasta la Tranquera de Corfone, ingresamos por el camino hasta llegar a un cartel “El Álamo Erecto”. No nos dimos cuenta, pero seguimos por el camino principal a la derecha, cuando deberíamos haber tomado a la izquierda. Estuvimos perdidos unos 15 minutos, hasta que decidimos volver. Ahí sí encontramos el camino con el cartel que decía “Caserío 15’ a pié”. Entramos por la tranquera y encontramos los rollizos de madera recién cortados. Empezamos a subir por un terreno arenoso, lleno de ramas cortadas y piñas, buscando el alambrado … hasta que nos dimos cuenta que nuevamente le habíamos errado. Volvimos e incluso nos perdimos en ese retorno. Nos llevó una media hora, hasta que ¡encontramos el alambrado!. Donde estaban los rollizos de madera, había que tomar a 90º. a la izquierda. Le pregunto a Favio hasta donde había que seguir por el costado del alambrado. “Hasta la cumbre”, me responde … en la oscuridad de la noche, se divisaba claramente la enorme subida que nos esperaba. Fui adelante, en tanto Favio se demoraba más en subir. Fuimos avanzando, hasta que noté que mi compañero se había quedado atrás. Decidí seguir, pues encontré un camino bien marcado. Con mucho sufrimiento, alcancé el punto más alto, crucé al otro lado del alambrado y empecé a bajar. Empecé a superar a competidores que avanzaban más lentamente, algunos en un estado físico bastante deteriorado. La senda dentro del bosque era bastante más amplia, hasta que encontré el PC en Laguna Rosales. Canté mi número al pasar, y tomé el camino a la derecha bordeando la laguna por el Sur. Avancé a ritmo sostenido, superando competidores (contabilicé 12 en este último tramo), hasta que llegué al camino de autos que habíamos tomado el primer día de carrera. Llamé a Adriana y Maite para avisarles que estaba llegando. ¡Cuánta emoción! Me quebré en cada llamada. “Misión cumplida”, decía. Le envié un mensaje a Pablo que decía “Llego en una hora”.


 
Planifiqué mi llegada. Una vez arribado a la calle de acceso a San Martín de los Andes, la gente que cruzaba me aplaudía y me hacía señales de aprobación. Cerré uno de los bastones y extendí el otro, donde até mi bandera uruguaya, como si fuera un mástil. Con la alegría pintada en el rostro y varios lagrimones que se me caían, troté durante algunas cuadras. Ya a falta de 5 minutos para llegar, llamé nuevamente a Adriana para decirle que no la iba a llamar a la llegada, pues iba a hacer papelones … “Ya llegué”, le dije, “misión cumplida”. Recordé a toda mi familia, pensé en mi padre que debe estar orgulloso de este hijo tan “loco” que le salió (como lo está también de los otros más “normales”), en mis hijos, en mis hermanas y hermano, sobrinos, Vivi, en mis compañeros de trabajo siempre pendientes de estas “aventuras”, en mis amigos corredores (en particular Víctor Trillas, Rubito Beledo, el “Abeja” Castro, los compañeros de “Atletas del Sur” y del grupo “D-mentes”) y me puse a llorar como un niño. Por suerte, me dio para recuperarme antes de llegar. A falta de dos cuadras, me puse a trotar y cuando divisé el arco de llegada, encontré al gran Pablo y Claudia, que estaban esperándome. Haciendo zigzag y desplegando la bandera uruguaya, alcancé la meta en un total de 69h 18 minutos.

Me fundí en un abrazo con Pablo, lagrimeamos juntos, nos sacamos fotos, recibí la medalla y el buff que dicen “Misión Cumplida” … y seguía con la mochila a la espalda. Pablo quería sacármela, pero le dije que no me pesaba y que si no la tenía, temía caerme …

Increíblemente no sentí ninguna molestia en la espalda durante toda la carrera. Es cierto que estuve tomando rigurosamente mi Oxa B12 y algunos Perifar, cosa que sin dudas debe haber ayudado. También me acompañó un fuerte “olor a chivo en celo” (como le denominé) durante todo el recorrido. Perdón, pero prefiero ser lo más descriptivo posible. También me acompañó un fuerte ardor de la entrepierna y en la parte del cuerpo donde la espalda cambia de nombre … el roce durante tanto tiempo, te mata! Usé bastante crema curativa, que en parte me alivió durante el recorrido.

Ocupé la posición 13 (entre al menos 34 que llegaron, más 5 que figuran “en carrera”), registrándose 14 abandonos, en mi categoría. En la general, quedé en la posición 140, loco de la vida, feliz, plenamente satisfecho con la “misión cumplida”.

Después de la llegada y de reponerme, fuimos hasta la cabaña, donde me “analicé” detenidamente. Encontré un par de ampollas en los dedos del pié izquierdo que no había identificado, pero comparativamente es nada. Pablo, por ejemplo, andaba en bicicleta pues prácticamente no podía caminar. El “cóctel patagónico” (en palabras de Claudia) que usé (Oxa B12 + Espasmo Perifar + Silán Compuesto), hizo efecto. Después de una buena higiene y de alimentarme, enviamos la ropa y calzado deportivo a una lavandería, y volvimos a la zona de llegada, donde arribaron Jean Paul, Chicho y Clavo, los compañeros que me “salvaron” la carrera en el PC4.

Después de un buen almuerzo, nos fuimos a descansar. En la tarde, recordando el libro de Jorge Asís “Flores robadas en los jardines de Quilmes”, Pablo hizo uso de las fotos que tomé para armar un video, que deberíamos titular “Fotos robadas en las montañas de la Patagonia”. En la noche, fuimos hasta el gimnasio donde se hizo la entrega de premios, momento muy emocionante ya que pudimos revivir parte de las experiencias. Con un abrazo, agradecí a Guri por la excelente organización de la carrera y las vivencias sentidas durante los algo menos de tres días.

Una experiencia como la de “La Misión” es ese tipo de situaciones donde se descubre lo mejor de cada uno, precisamente cuando enfrentamos las peores situaciones. ¿Qué más se necesita para disfrutar a pleno, en la más absoluta soledad? Nada más, alcanza con uno mismo y sus pensamientos, en largas “conversaciones”, recorriendo todos los afectos e imaginando charlas. Son momentos “mágicos” enfrentados a un terreno inhóspito pero que a la vez nos ofrece todo ese entorno para ponernos a prueba, y en cierta forma “protegernos” brindándonos lo que necesitamos para sobrevivir. Ese contacto con la naturaleza en su expresión más cruda, resulta inolvidable para el cuerpo y el alma.

En relación con los resultados de los uruguayos, encontré a cuatro que corrieron en categoría “Senior B”, aunque el ganador de la carrera sea “nacionalizado”: John Tidd (1º en su categoría y en la general) con un tiempo total de 27h 31m, Pablo Lapaz (19º en la categ y 36º en la general) con un tiempo total de 48h 34m, Alejandro Scuoteguazza (70º en la categ y 119º en la general) con un tiempo total de 64h 20m., y Jean Paul Beauvois (89º en la categ y 166 en la general) con un tiempo total de 71h 26m.

Mi desempeño en cada tramo fue el siguiente:


PC

Destino

Tiempo

Kmts.
Pos. Categ.
Desnivel ascenso
Tiempo descanso
1
Bahía Guerrero
6:45
28
22
1500 m

2
Arroyo Boquete
5:38
22
20
800 m
6:31
3
Refugio Auquinco
4:34
17
24
800 m

4
Laguna Verde
9:34
31
27
1000 m
6:29
5
Cerro Aseret
10:30
26
14
2200 m

6
Villa Lolog
8:34
25
14
300 m
5:40
7
San Martín de los Andes
5:03
18
13
600 m


Total
50:38
167
13
7200 m
18:40


Brevemente, cada uno de esos PC’s tuvo las siguientes características:

PC1 – Ascenso al Cerro Colorado y descenso a Bahía Guerrero
PC2 – Por el bosque, bordeando el Lago Lolog hasta el arroyo “El Boquete”
PC3 – Por el bosque, hasta el Refugio Auquinco, bordeando el Lago Lolog
PC4 – Valle Auquinco, arenas del Volcán Achen Niyeu y descenso a Laguna Verde
PC5 – Bordeamos el Lago Currhue por la noche. Temprano, iniciamos ascenso al Cerro Aseret (2067 m) y filos de los cerros
PC6 – Descenso al arroyo Bonito y a Puerto Arturo, sobre el Lago Lolog. Bordeamos el lago, hasta Villa Lolog.
PC7 – Ascenso y descenso a Laguna Rosales. Descenso hasta San Martín de los Andes.

Dice la camiseta recordatoria: “I run La Misión. Una auténtica aventura”. Y a la espalda dice: “My name is Gladiator”. En lo personal, fue una experiencia inolvidable, indescriptible pese al esfuerzo que hago para exponerlo en esta crónica (habría que multiplicar por “n” cada una de las sensaciones que intento transmitir), increíble, impactante, imborrable, que me acompañará por siempre. Me queda una frase de Lance Armstrong que transcribió Florencia Machado (Fundación Uruguay por Livestrong): “El dolor se supera. Rendirse es para siempre”. Sin haberla leído, creo que fue un elemento determinante cuando sentí que mis fuerzas flaqueaban, al final del PC4. Obvio, también lo fueron los consejos y advertencias de Pablo, así como el apoyo en el momento más crítico de Jean Paul.

Gracias por soportar la lectura.

9 comentarios:

Federico Varela dijo...

Felicitaciones Jorge! Realmente muy emocionante el relato, con gran nivel de detalle, lo leí como si lo estuviera viviendo. Que sigan estas locuras!
Lo mío por ahora son los 10K, jaja.

Saludos

Federico

Jorge Xavier dijo...

Gracias Federico. Si te sumás a estas disciplinas, abandonás los 10K sobre calle. Nada que ver. Saludos

Anónimo dijo...

Jorge como va che!! aca el del calentador casero jejej.
Me alegre muchisimo al ver en tu registro FINALIZO. dije que hijo... llego. fenomeno!!!.
Nuevamente me alegra muchisimo que luego de tanto patear se te cumplio el sueño. Yo con la sangre en el ojo intentare la proxima y con mucha suerte quiza nos volvamos a ver.
mi mail es facundo_gallego@cargill.com ahi me encontras a diario.
Te mando un abrazo gigante y fue un placer haber caminado junto a vos.
Facundo

Jorge Xavier dijo...

Facundo, qué bueno saber de vos. Como habrás visto, en el PC4 estuve a punto de abandonar, pero finalmente pude seguir. Loco de la vida, feliz, orgulloso ... en fin, ojalá nos volvamos a encontrar y puedas terminarla. Abrazo y gracias por el apoyo en parte de la carrera.

Raquel Caprio dijo...

Geniel tu relato :)

corredores_olimpia dijo...

jorge, felicitaciones, hermosa y sufrida experiencia, pero de eso se trata todo esto, saludos y feliz navidad,,,

piero

Federico Gonzalez Fraga dijo...

jorge felicitaciones por esta prueba finalizada que vista desde lejos parece una locura pero al leer su cronica de lo vivido es realidad es una hazaña.
Y felicitaciones por la campaña del grupo d-mentes.

finalmente:¡usted cree que esta experiencia fue la mas fuerte? o mejor dicho su locura mas grande?
saludos.

Jorge Xavier dijo...

Gracias Federico. Con seguridad, esta fue la "locura" más grande, pero es a la vez la mejor demostración de lo sano que resulta esta actividad. El problema es que no hay marcha atrás ... cada vez te planteás mayores desafíos. Cuando arrancás para las carreras de aventura, las de calle dejan de tener gracia ... Como vos, después que empecé a correr, no pude parar ... arranqué con 46 años, bajé 12 kilos (nunca tuve "sobrepeso", pero ...), me cambió el humor, disfruto enormemente de todo lo que hago, en fin ... "run, Forest, run". Abrazo y éxitos en este 2012.

Anónimo dijo...

Jorge ... A días de ir para LM 2014 en VLA ... me encontré con tu relato .. Muy bueno ! y gracias por tus referencias ... Me resultó un placer compartir esos recorridos con vos, por cierto que está grabado cada segundo en mi retina y mi cabeza , hasta me acuerdo el momento preciso que te ví por 1era vez en la cumbre del Cerro Asseret, ni hablar de lo que vino después ! , tu relato es muy preciso y bueno.
Te mando un gran Abrazo ... y la pregunta de rigor : Te veo el Sábado en la largada de LM 2014 en VLA?
Espero que te encuentres bien ,
Saludos,
Eduardo Gallego