viernes, 19 de septiembre de 2008

Mi 2a maratón: Rosario (Argentina)




Con un frío terrible, partimos “los tres mosqueteros” de Sayago Running (Víctor, Paulo y yo) desde Montevideo casi a la medianoche del viernes 20, junto a un montón de amigos (“esos locos que corren”): Marcelo Bariatti, Héctor Yeritano, Marcelo Moreno, Alejandro Rey (Atletas del Sur), Carlos y Susana (Ruteros 60), David (Corredores de Las Piedras), Vïctor Hugo Marín (Coetc), Eduardo Medina (Olimpia) y otros uruguayos cuyos nombres no recuerdo (perdón …) de Corredores del Prado, Corredores de la Piedra Alta y … creo que me olvido de algunos. Ariel Imken ya nos esperaba en Rosario, pues viajó en avión.

Como dijo el Tío Yeritano: ¿qué les pasa a los de Sayago Running que apenas empiezan a correr, ya arman un blog (Paulo) o ponen una dirección de correo “runner” (yo)? Son estas locuras …

Con un montón de atrasos (merece un capítulo aparte), llegamos a Rosario a las 13 horas del sábado. Fuimos casi directamente a buscar el kit de la carrera y a comprar un montón de cosas baratas a la Expo Maratón (Víctor se acordó de los pedidos de Rai y Augusto). Recién después, fuimos a almorzar (ya cerca de las 15 horas) y a recorrer algo del centro, por la peatonal. Preciosa ciudad, y muy amigable. Con el cansancio marcado en los rostros, volvimos al hotel a descansar un rato, pues a las 20 horas ya estábamos citados para cenar (tallarines) en el Restaurante Olimpo, a media cuadra del hotel.

Domingo a las 7, bajamos a desayunar, para partir cerca de las 8 a la Plaza de la Bandera. ¡Espectacular! Vean las fotos. Con mucho nervio de los “debutantes” (Víctor y Paulo), fuimos entrando en calor, estirando y preparando la partida. Muchas fotos con la aurinegra, hasta que aparecen dos uruguayos que identifican la gloriosa. Uno de ellos, resultó ser un coterráneo (Jorge Moraes, de Artigas) cuyo hijo también le salió manya … Obviamente, le regalé la camiseta.

Mi objetivo fue llegar en menos de 5 horas, pensando en que 4 semanas antes en Porto Alegre (mi debut en la distancia reina) puse 5 hs 23 minutos. El Tío Yeritano me recomendó pegarme al “pace maker” de las 4 horas … ídolo, Héctor! Arrancamos a tren controlado, en un recorrido precioso. Sin darme cuenta, me fui un poquito adelante del “pacer” de 4 horas, a mi ritmo de “entrenamiento”. A los 5K llevaba 29 minutos, y a los 10K, 57 minutos. Me sentía entero. Me encontré con Carlos (Ruteros 60), quien me recomendó que me pegara a él … no pude, me fui lentamente adelante. A los 15K nos esperaban Adriana, Verónica y Fernanda para vernos pasar … llevaba 1 h. 25’. Llegué a los 20K en 1 h. 54’ y a la media maratón (21K) en 2 horas. Seguía entero. El “pacer” y todos los que los seguían se fueron lentamente hacia delante, pero no me preocupó, pues quería seguir mi ritmo y sentía que iba bien. El primer sobre de “gel” lo tomé en el K 18. No hice la locura de Porto Alegre de empezar a tomarlos antes y creo que dio resultado, pues no me cayeron mal. A los 25K empecé a cruzar a Paulo (que ya volvía … me llevaba como 3 km o más), Víctor y Ariel. Completé 30K en 3 horas … seguía sintiéndome bien y disfrutando del espectáculo. No tomé líquidos en todos los puestos de rehidratación, cosa que me ayudó pues no sentía ganas de orinar. El 2º gel lo tomé a los 28 K y el 3º a los 36K. En el medio comí barras de cereal con miel y un par de ticholos. A los 33K aparece en bicicleta el uruguayo Jorge Moraes, que había corrido los 7K y estaba apoyando a sus amigos. Me acompañó durante 1K y resultó una gran ayuda. En el 39K me alcanzó Marcela (ni idea de quién es, pero llevaba el nombre a la espalda, y ya la había pasado en los 10K), quien me grita que “voy a batir mi record”, pues le había comentado al principio que venía de correr la maratón de POA con un triste record de 5 h 23 min). En ese kilómetro casi paro a sentarme junto a una estatua del Negro Olmedo con su eterna sonrisa, que hay en una plaza preciosa de Rosario.

En el 40K me alcanza Carlos (Ruteros 60) y se va lentamente. Iban 4 hs. 08’ y según mis cálculos, aún caminando ya ponía menos de 4 hs. 30 minutos … Alcanzo a dos compañeros de Corredores del Prado y lentamente los paso. A falta de 500 metros, ya empecé a aplaudir y a agradecer a viva voz a todos los rosarinos que estaban en la llegada. Casi me quiebro (emocionalmente …) cuando me doy cuenta que voy a bajar mi tiempo anterior (sólo 4 semanas antes) en algo más de una hora … Ariel me esperaba para entregarme la bandera uruguaya, Víctor y Paulo ya habían llegado, Adriana, Fernanda y Verónica estaban al costado sacando fotos … ¡Qué linda gente! ¡Adriana y su aguante es un capítulo aparte! Creo que es la culpable de esta locura, pues gracias a ella –que me anotó en el Urunday, hace unos dos años- arranqué para las corridas.

Entre gritos de aliento de rosarinos que alentaban con su ¡fuerza uruguayo!, crucé la meta en 4 hs. 22 minutos 30 segundos … Bajé mi tiempo en 1 hora 30 segundos. Aprendí la lección, y no cometí los errores de la primera vez. Me sentí un ganador, pese a que llegué en la posición 111 entre 141 de mi categoría, y 792 en la general (de entre cerca de 1200 corredores). ¡Gracias a los amigos de Sayago Running y del Gimnasio! ¡Gracias Fabiana y Magela (las “profes”)! ¡Hasta Punta del Este!

1 comentario:

Unknown dijo...

Que bueno Tojorge!!
Terminé de leer y me dan ganas de salir a trotar ahora mismo... FELICITACIONES CHIU