Allí estaremos, junto a los Hermanos de la Montaña.
martes, 24 de noviembre de 2015
domingo, 25 de octubre de 2015
CRÓNICA MATT TRAIL RUN 2015
Este fin de semana tuve el enorme privilegio de participar junto a Sebita Paulós en la MATT TRAIL RUN, conformando el equipo "Charrúas Transalpinos". Ayer sábado por la mañana, disputamos la "milla vertical" con subida y bajada al Cerro Pan de Azúcar, que en promedio nos llevó 39'30" (23:30 para subir y 16:00 para bajar).
Dado que fuimos subiendo en tandas de 3 parejas y el camino es -con seguridad- el más técnico que podemos encontrar en Uruguay, por razones de seguridad una vez que llegábamos arriba, debíamos esperar a que se completara el ascenso de todos, para empezar a bajar de a un equipo por vez. Por tanto, aprovechamos la oportunidad para tomar fotografías del paisaje de los amigos.
A las 20.00 horas, largamos la etapa nocturna desde Las Grutas, en Punta Ballena, con mucho viento y frío, con un recorrido de 17.4 Km en su mayor parte por la arena de la playa. En este tramo, marcamos 1h 56m, y mi compañero ya empezaba a sentir el esfuerzo y su falta (o ausencia...) de entrenamiento.
Hoy por la mañana, fue el turno de la 3a. y última etapa, sobre 23 Km con largada desde Laguna del Sauce y un recorrido serpenteante en el Arboreto Lussich, con muchas variantes en el desnivel y terreno. Lo disfruté enormemente, al extremo que me atrevo a afirmar que es una carrera digna para promover a nivel internacional, de lo mejor en este formato que se puede encontrar en Uruguay. Mi compañero sufrió bastante, ya que tenía ampollas en las plantas de los pies, paspaduras y dolores en las rodillas. Varios equipos se perdieron en el parque y terminaron haciendo menor distancia... una lástima.
Completamos el duro recorrido en 3hs 25 min. Saliendo del Arboreto, me detuve a esperar a mi compañero ya que debíamos llegar juntos. Cuando entrábamos al costado de Laguna del Sauce, sentí un enorme tirón en el muslo derecho, que me hizo llegar casi arrastrándome...
Finalmente, corresponde felicitar al organizador -Rogelio Fernández- por los excelentes recorridos planteados, y a la fotógrafa Gabriela Hernández, que registró preciosas imágenes. Fue mi carrera N° 355, totalizando 6.307 kilómetros.
Dado que fuimos subiendo en tandas de 3 parejas y el camino es -con seguridad- el más técnico que podemos encontrar en Uruguay, por razones de seguridad una vez que llegábamos arriba, debíamos esperar a que se completara el ascenso de todos, para empezar a bajar de a un equipo por vez. Por tanto, aprovechamos la oportunidad para tomar fotografías del paisaje de los amigos.
A las 20.00 horas, largamos la etapa nocturna desde Las Grutas, en Punta Ballena, con mucho viento y frío, con un recorrido de 17.4 Km en su mayor parte por la arena de la playa. En este tramo, marcamos 1h 56m, y mi compañero ya empezaba a sentir el esfuerzo y su falta (o ausencia...) de entrenamiento.
Hoy por la mañana, fue el turno de la 3a. y última etapa, sobre 23 Km con largada desde Laguna del Sauce y un recorrido serpenteante en el Arboreto Lussich, con muchas variantes en el desnivel y terreno. Lo disfruté enormemente, al extremo que me atrevo a afirmar que es una carrera digna para promover a nivel internacional, de lo mejor en este formato que se puede encontrar en Uruguay. Mi compañero sufrió bastante, ya que tenía ampollas en las plantas de los pies, paspaduras y dolores en las rodillas. Varios equipos se perdieron en el parque y terminaron haciendo menor distancia... una lástima.
Completamos el duro recorrido en 3hs 25 min. Saliendo del Arboreto, me detuve a esperar a mi compañero ya que debíamos llegar juntos. Cuando entrábamos al costado de Laguna del Sauce, sentí un enorme tirón en el muslo derecho, que me hizo llegar casi arrastrándome...
Finalmente, corresponde felicitar al organizador -Rogelio Fernández- por los excelentes recorridos planteados, y a la fotógrafa Gabriela Hernández, que registró preciosas imágenes. Fue mi carrera N° 355, totalizando 6.307 kilómetros.
viernes, 23 de octubre de 2015
El desafío de vivir
"La vida no debería ser un viaje hacia la tumba con la intención de llegar a salvo con un cuerpo bonito y bien conservado, sino más bien llegar derrapando de lado, entre una nube de humo, completamente desgastado y destrozado, y proclamar en voz alta. ¡Uf! ¡Vaya viajecito!"
Hunter S. Thompson
jueves, 15 de octubre de 2015
LOS DESAFÍOS DEL AÑO 2016
Serán 83 kilómetros atravesando la Isla Gran Canaria, con un desnivel acumulado positivo de 4300 metros, con largada a las 7:00 del día 05.03.2016.
Y el 15.04.2016 largaré los 70 Km de la Ultra Fiord en Puerto Natales, bien al sur de Chile, en la 2a. edición de esta carrera en un lugar de una belleza impactante, junto a algunos de los Hermanos de la Montaña.
viernes, 25 de septiembre de 2015
¿POR QUÉ SALIR DE LA ZONA DE CONFORT? Reflexiones a partir de la Transalpine Run 2015
¿Alguna vez se te cruzó por la mente estar ocho
días trepando montañas? ¿O al menos caminar durante ocho días sucesivos, hasta
completar 268 kmts, con 16.310 metros de desnivel acumulado positivo (subir en
total esa distancia)? Eso es la Transalpine Run (TAR), un desafío que se corre en
equipos de dos personas, que deben enfrentar todos los riesgos imaginables
–además de los imprevistos-, con los cambios a nivel personal que
indudablemente se viven en esas circunstancias extremas. ¿Y para qué?, se
pregunta cualquier mortal. ¿Qué necesidad de salir de la zona de confort, en la
que nos sentimos tan bien? No piensen que yo no me lo pregunto.
“Paso a paso, disfrutando cada
momento y celebrando cada etapa cumplida como mecanismo de reforzamiento, con
el objetivo de cumplir el sueño largamente anhelado”, fue la premisa con la que
encaré este desafío. Y es indudable que cada etapa –por dura que sea (todas lo
fueron)- es solamente eso, apenas una etapa en un largo peregrinar por las
montañas, que no aporta mucho si se piensa en todo lo que falta, pero que en la
sumatoria con el transcurso de los días, nos va aproximando cada vez más a la
ansiada “misión cumplida”. La enorme sucesión de circunstancias que se viven en
ese largo enfrentamiento en las más variadas condiciones, pueden tirar por la
borda cualquier plan, meses de entrenamiento y de esfuerzos.
Temperaturas desde menos de cero
grado hasta más de 30, ascensos a 2900 msnm con los gemelos pidiendo clemencia
y descensos “criminales” que hacen sufrir mucho a los cuádriceps, terrenos de
los más variados, lluvia, granizo, barro, piedras, trillos de campo… y paisajes
increíbles. A ello se suman los “descansos” (por llamarlo de alguna manera) en campamentos, durmiendo en
gimnasios, escuelas o incluso en un bunker, lugares donde los ruidos –con
tantos corredores alojados en el mismo lugar- son permanentes, y los madrugones
(habitualmente a las 5:00 AM) son moneda corriente. ¿Ya nuevamente debemos
prepararnos para largar? ¿Otra vez la tortura? ¿Cómo estaré hoy del estómago,
que ya me “arde” más que doler, sin tener muy clara la razón? ¿Podré
alimentarme como es necesario? ¿Usaré nuevamente la misma remera, cuyos olores
me son tan familiares, o largo más abrigado y con protección por si llueve? ¿Y
el mismo calzado, esos Asics que me están provocando ampollas que me tienen a
mal traer? ¿Si nos esperan caminos con mucho barro, no me convendrá cambiarlos
y usar otros con más agarre y flexibilidad? Pero, ¿tendrá sentido correr el
riesgo de dañar un par tan nuevo, con lo que me costaron? Bueno, es hora de
recordar los motivos por los que encaré este sueño, y de que vine a disfrutar
de este desafío, así que ¡arriba! y vamos con los Salomon, por otra meta,
previa curación y protección del dedo afectado.
¿Cómo hago para engañar a mi cuerpo? ¿Cómo le digo que estoy entero, cuando sin dudas le miento? Alcanza con ver mi rostro, que día a día se desfigura. “La mente, Jorge, la mente que todo lo puede”, me repito. Nada como recordar algunas de las frases que he ido acuñando, y tener siempre presente a las personas que nos inspiran. Vinimos para estar dentro del 60% de equipos que completan todas las etapas, y si no conseguimos llegar dentro de los tiempos de corte, cumpliremos con los 268 kilómetros, aún descalificados.
¿Y cómo “controlo” a mi compañero
de equipo, más joven, fuerte y mejor entrenado que yo? ¿Qué puedo hacer para
frenar su ansiedad, sin que caigamos en un enfrentamiento inútil o en alguna
“puteada” que pueda hacer mella en nuestro trabajo? ¡Qué difícil resultan los
equilibrios en esas circunstancias! La montaña también nos pone a prueba, una
vez más. Y lo hace de un modo casi despiadado, mostrándonos a otros
competidores en situaciones críticas siendo atendidos por médicos en lo más
alto de la montaña, intentado estabilizarlos para poder bajarlos y ser
atendidos en algún hospital. ¿Qué error cometieron? ¿Estaré yo a punto de caer en la misma situación? ¿Será fruto del cansancio, de los dolores acumulados, de la altura y el escaso oxígeno en el aire?
En esas condiciones, muchas veces
“correr” es un lujo que no podemos darnos, salvo en las zonas de bajada.
Alcanza con hacer “trekking” a un ritmo sostenido, apenas “decoroso” (muchos dirían "lamentable"). Pero
además nos permite ahorrar energías en cada etapa, que con seguridad vamos a
necesitar a medida que vamos acumulando kilómetros y desnivel. “¿Cómo hacen para correr en montaña, si en Uruguay no las tienen?”, recuerdo la pregunta que muchos nos hacen. Pero así como la montaña puede ser muy cruel y no perdonar, también es una preciosa aliada que nos cobija y nos muestra la majestuosidad de la naturaleza, que por sí sola es un regalo para la vista y el alma. “Ocho días para llenar de dolor y gloria. Lo haremos”, reza la remera que nos entregaron con el kit de carrera, y vaya si la TAR nos lo recuerda a cada paso.
Ya a casi un mes de este sueño
cumplido, sigo disfrutando de estas inolvidables jornadas vividas en los Alpes.
Y en unos días, tendré el resultado de la colecta realizada con algunos de mis
compañeros de trabajo (“venta de kilómetros”), destinada a Máximo Gambaro, el
chiquito que está en un largo proceso de superación de una cardiopatía. Esa sí es una lucha que vale la pena, para la cual no hay zona de confort que valga. También de la solidaridad se obtiene la energía necesaria para desafiar a la
naturaleza y vivir a pleno.
martes, 15 de septiembre de 2015
UN SUEÑO HECHO REALIDAD: TRANSALPINE RUN 2015
Entre los días 29/8 y 5/9
pasados, tuve el privilegio de participar de la 11ª edición de la Gore-Tex
Transalpine Run (TAR), carrera de 268 kilómetros con 16.310 metros de desnivel
acumulado positivo, disputada en 8 etapas entre 4 países (Alemania, Austria,
Suiza e Italia), integrando el equipo “Charrúas” junto a Pablo Lapaz. La
competencia comprendió un total de 312 equipos más 48 invitados de 33 países,
siendo la primera vez en que se registró participación de un equipo uruguayo en
sus 11 años de historia. De la región latinoamericana, también hubo equipos de
Brasil, Chile, Colombia y México.
En su mayoría, los equipos eran
“oficiales” en el sentido que representaban a alguna de las marcas
patrocinadoras de la carrera. “¿Cómo entrenan ustedes, si no tienen montañas?”,
nos preguntaban. La organización de la carrera está a cargo de “Plan B Event
Company” de Alemania, donde nos trataron muy bien con un nivel de asistencia
realmente excelente.
¿Cómo surgió la idea de
participar en esta competencia? Una vez culminada mi participación en la CCC de
la Ultra Trail de Mont Blanc en el año 2013 sobre 101 kilómetros, decidí
inscribirme para el sorteo de la UTMB (168 kilómetros) para la edición 2014,
pero quedé fuera. Frente a la opción de volver a participar de un sorteo para
la edición 2015, decidí buscar alternativas y encontré esta carrera en etapas,
donde se exigía experiencia previa en carreras similares pero sin la necesidad
de sorteos por cupos. Así que invité a Pablo a que me acompañara –se corre en
equipos de dos personas- con la única condición de que no podía dejarme
“tirado” en la montaña.
¿Por qué se corre en equipos?
Básicamente por razones de seguridad, ya que se hace en condiciones que pueden
ser extremas, tanto en relación con el clima como con el terreno, además de la
altura sobre el nivel del mar que se alcanza y la acumulación de etapas en
forma sucesiva, con muy escasas horas de recuperación entre una y otra. La
organización ofrece la opción de “alojamiento” en campamentos –para lo cual hay
que llevar sobre de dormir y los demás elementos necesarios- en general en
gimnasios y salones comunales, lo cual presenta un atractivo muy particular por
la convivencia con los demás competidores, opción que fue la elegida por
nosotros (además, por una razón económica).
¿Cuántos completan la carrera? No
más de un 60% de los equipos que largan, cumplen con las 8 etapas dentro de los
tiempos máximos previstos. Aquellos que no puedan hacerlo, tienen la opción de
largar igualmente, aunque ya como “descalificados”, o incluso se pueden
“saltear” etapas.
El viaje previo
Con Pablo, viajamos en Air France
con destino final a Múnich, el martes 25/8 para llegar aproximadamente a las
17.00 horas del 26, donde tomamos un tren a Oberstdorf (base inicial de la
carrera), para llegar finalmente alrededor de las 23.00 horas. Andrés Silva nos
dio la grata sorpresa de que nos fue a despedir al aeropuerto, y junto a él nos
sacamos una foto con la bandera de los “Hermanos de la Montaña”. En nuestro
destino, nos instalamos en el apartamento que había reservado, a unos 500
metros del centro de la coqueta ciudad, y pudimos finalmente cenar algo y
disfrutar de unas buenas cervezas, gracias a la amabilidad de la gente de un
pub que ya estaba con su cocina cerrada (allá se cena muy temprano).
El día 27 fue aprovechado para
descansar y para retirar el kit de competencia en la tarde. Recibimos el bolso
de viaje de 100 lts de capacidad (85 x 35 x 35) con el logo de la carrera, con
una muy buena cantidad de geles, suplementos alimenticios y algunos obsequios,
además de la remera con el diseño de las diferentes etapas y la expresión “lo
vamos a hacer”.
El viernes 28 ya estaba repleto
de corredores, con los stands a pleno de los diferentes patrocinadores. En la
tarde, fue la hora de la fiesta de bienvenida con el desfile de banderas de los
países participantes, además de la “pasta party”. En la noche, terminamos de
preparar la mochila de carrera, para irnos a descansar temprano.
Etapa 1 (29.08.15) –
Oberstdorf (Alemania) a Lech am Arlberg (Austria)
A primera hora de la mañana,
culminamos la preparación del bolso de viaje que entregamos a los camiones de
la Organización, en una rutina que cumpliríamos todas las mañanas antes de la
largada, para su traslado al siguiente punto. En esta ocasión, dado que en Lech
no había “campamento” sino que debíamos alojarnos en un hotel, teníamos una
reserva en el “Laerchenhoff”. La largada se hizo a las 10:00, con una
temperatura ya alta esperándose algo más de 30 grados durante el día.
Escuchando el tema oficial de la
carrera –“Keep on Running”- estuvimos palpitando los momentos previos, mientras
pasábamos por el control de los elementos mínimos exigidos en las mochilas,
antes de ingresar a la zona de largada. La pequeña ciudad vivía una verdadera
fiesta, con mucha gente despidiendo a los corredores. En nuestro caso, nos
encomendamos a “nuestros dioses” con la alegría de iniciar el cumplimiento de
un sueño largamente esperado.
La distancia total de esta primera etapa fue de 34.6 Km, con un tiempo máximo de 8:30 horas, un desnivel acumulado positivo de 2083 metros llegando al punto más alto a los 2190 msnm, que en nuestro caso cumplimos en 8:00:46 horas. Avanzamos bastante bien, hasta que llegando al PC ubicado en el Km 26 de carrera, me sentí desvanecer… El calor estaba afectándome bastante, al extremo que estuve 15 minutos recuperándome a la sombra, mientras mi compañero conseguía un poco de fruta –especialmente sandía- en el puesto, lo que me permitió retomar el camino. A la llegada, recibimos un precioso Buff con el diseño del recorrido de la carrera, comida e hidratación abundante –incluso una cerveza sin alcohol- y nos fuimos a mojar las piernas al arroyo que baja de la montaña, al costado de la llegada.
Decidimos ir a la pasta party
–estaba ubicada también muy cerca de la llegada- para posteriormente ir al
hotel, ya que nos quedaba algo lejos. Se me habían formado ampollas en un dedo,
así que estuve curándome tratando de evitar consecuencias peores durante las
etapas siguientes.
Etapa 2 (30.08.15) –
Lech am Arlberg (Austria) a St Anton am Arlberg (Austria), pasando por Alemania
Después de un excelente desayuno
en el hotel junto a un equipo de corredores español, fuimos hasta la zona de
largada. Se hizo a partir de las 8:00 en tres tandas separadas por 10 minutos,
dependiendo del tiempo de llegada del día anterior. Disponíamos de un tiempo
total de 6:30 horas para completar el recorrido de 24.7 Km, esperando
nuevamente mucho calor, superior a los 30 grados.
El desnivel acumulado positivo de
esta etapa alcanzó a 1899 metros, alcanzando el punto más alto a 2543 msnm
–Valfagerjoch-, complicado, difícil, con mucha piedra suelta que nos hizo
sufrir bastante, al extremo que mi compañero me “enganchó” en las zonas más
altas para ayudarme a subir. Llegando al último PC, nos avisan que no había
cortes por tiempos… Completamos la etapa en un tiempo total de 6:42:51 horas (13
minutos más de lo originalmente previsto), pero ya sintiendo que el nivel de
exigencia nos estaba poniendo al límite de la descalificación. Es más, si este
segundo día me preguntaban si íbamos a poder completar todas las etapas, con
seguridad hubiese dicho que no. Nuevamente fuimos a mojarnos las piernas a una
fuente cercana, donde muchos corredores estaban haciendo lo mismo.
Nos esperaba el CAMP en un
precioso gimnasio, amplio y cómodo, con zonas para dormir ubicadas tanto en la
cancha como sobre las espaciosas tribunas, donde nos tocó descansar. En el
escalón siguiente, estaba Hugo, un francés con quien estuve conversando, quien
me comentó que su compañero estaba internado en un hospital como consecuencia
de una descompensación que sufrió en la montaña… En mi caso, las ampollas
habían aumentado, pero solamente en el mismo dedo, así que decidí “pincharme” y
curarme con Iodofon y cubriéndolo con gasas, cosa que me permitió superar sin
dificultades la molestia que me causaban.
En ese gimnasio se hizo la pasta
party y también el desayuno a primera hora del día siguiente.
Etapa 3 (31.08.15) –
Lech am Arlberg (Austria) a Landeck (Austria)
La largada se hizo a las 07:00,
esperándonos un recorrido de 39.9 Km con un tiempo máximo de 9:30 horas, un
desnivel acumulado positivo de 2019 metros llegando al punto más alto a 2051
msnm, y una temperatura ya más fresca.
El recorrido fue bastante
tolerable, con muchos senderos por bosques, que completamos en un tiempo de
9:01:36 horas. Nuevamente el CAMP estaba ubicado en un gimnasio, algo más
alejado de la llegada, con “duchas compartidas” apenas separadas por cortinas
(toda una experiencia para estos corredores “sudacas”). El buen tiempo a la
hora de llegada, nos permitió lavar la ropa que habíamos usado y ponerla a
secar.
Ya las ampollas no me complicaban. Decidí cambiar el calzado que estaba usando, optando por un Salomon con más agarre y flexibilidad, pensando en las zonas con barro que íbamos a enfrentar en las sucesivas etapas.
Etapa 4 (01.09.15) – Landeck (Austria) a Samnaun (Suiza)
La largada de esta larga etapa,
nuevamente se hizo a las 07:00, esperándonos un recorrido de 45.7 Km con un
tiempo total de 11:15 minutos para completarla. Ya la temperatura había
empezado a bajar, y se esperaban lloviznas para la jornada y algo de viento.
Por tanto, el equipamiento de carrera ya empezó a cargarse. El desnivel
acumulado positivo de la etapa alcanzó a 2861 metros –el más “pesado”- llegando
al punto más alto –Ochsenscharte- a los 2787 msnm.
Fue un recorrido espectacular,
con senderos subiendo y bajando por zonas realmente hermosas, prolijas y
cuidadas, que cumplimos en un tiempo total de 10:36:04 horas. En determinado
momento cayó granizo, que nos hizo “disfrutar” un poco de esa nueva experiencia
en carrera. A la llegada, bajo llovizna persistente, nos entregaron un voucher
para masajes gratuitos, una bolsa para lavarnos la ropa y un bolsito de
Gore-Tex como obsequios. Además, nos avisaron que el CAMP estaba ubicado a 4
kilómetros de la llegada, pero que un ómnibus gratuito de la ciudad, nos
llevaba hasta allí. En esta ciudad suiza, nos quedábamos dos noches, ya que al
día siguiente teníamos el “kilómetro vertical” retornando al mismo punto.
Después de alojarnos en un
precioso gimnasio, con una zona de piscinas al costado a la que pudimos acceder
gratuitamente y disfrutar de unos buenos masajes en los chorros de agua, fuimos
a la “pasta party” ubicada en la cima de la montaña con una vista espectacular
pese al mal estado del tiempo, a la que accedimos en un funicular.
Etapa 5 (02.09.15) – Samnaun (Suiza) – Bergsprint, el famoso “kilómetro
vertical”
Después de disfrutar de un
desayuno en el salón escolar al lado del gimnasio, nos preparamos para la corta
jornada que nos esperaba, con largada –en nuestro caso- a las 10:41 (los
equipos largaban con 20 segundos de diferencia entre cada uno), con una lluvia
persistente. En lo previo, con mi compañero nos desafiamos por el tiempo
esperado: Pablo afirmaba que nos iba a llevar no menos de dos horas, en tanto
yo le decía que en no más de 1:45 lo cumplíamos.
Los primeros 3 kilómetros de los
6 totales de la etapa, eran en terreno plano o con leve descenso, para
posteriormente emprender la sostenida subida a 2499 msnm con un desnivel
acumulado positivo de 731 metros. Pusimos 1:26:10.
A la llegada, recogimos el bolso con ropa seca que habíamos enviado, así que nos cambiamos y almorzamos en el restaurante donde la noche anterior habíamos tenido la “pasta party”, para posteriormente bajar en el funicular e ir a descansar. En la tardecita, tomamos el ómnibus gratuito y fuimos a cenar a la ciudad, en un precioso restaurante donde disfrutamos de unas buenas pizzas y cervezas, ya con bastante frío y la llovizna que continuaba cayendo.
Increíblemente, estábamos ya en
la 5ª etapa de este duro desafío, y no sentíamos mayores molestias, salvo algún
ardor estomacal que me empezó a afectar, quizás fruto de la alimentación o de
los medicamentos que tomé (OXA B12, Actron).
Etapa 6 (03.09.15) – Samnaun (Suiza) a Scuol (Suiza)
Largamos a las 08:00 con un
tiempo máximo previsto de 9:00 horas para cumplir con los 37.1 Km del
recorrido, un desnivel acumulado positivo de 2064 metros llegando al punto más
alto a los 2752 msnm (Fuorcha Val Gronda).
Pese a lo exigente del recorrido,
en especial vinculado con la altura a la que llegamos, fue nuestra mejor etapa,
al extremo que superamos a gente que en carrera normalmente no habíamos visto.
La temperatura había bajado considerablemente, pero en contrapartida no
enfrentamos lluvia.
Completamos el recorrido en un
tiempo total de 8:00:54 y nos fuimos a buscar el CAMP, ubicado en un bunker de
una escuela. Mi compañero –algo claustrofóbico- se sentía “encerrado” en ese
lugar, aunque finalmente decidió quedar allí pese a que estuvo buscando algún
alojamiento alternativo. Fue una experiencia diferente, que nos permitió vivir
durante parte de una jornada, parte de las sensaciones que deben haber sufrido
los habitantes de esa zona durante la 2ª Guerra Mundial.
Etapa 7 (04.09.15) – Scuol (Suiza) a St Valentin (Italia)
¡Estábamos en la penúltima etapa!
Largamos con mucho frío, a las 08:00 con un tiempo total para los 37.8 Km de 9:00
horas y un desnivel acumulado positivo para la etapa de 1633 metros. El dolor
de estómago me impedía trotar en forma sostenida, así que emprendimos la larga
subida hacia el punto más alto a 2409 msnm -Schafberg- con un trekking firme.
El panorama era realmente espectacular, el más impactante de los que habíamos
visto hasta ahora, con un sendero en permanente subida “comido” a la roca de la
montaña, con agua que caía y cables de acero puestos por razones de seguridad. La
cámara de fotos y la GoPro no paraban de registrar esas imágenes inolvidables.
Empezaba a sentir el cansancio
acumulado a lo largo de las etapas, aunque como había dicho en lo previo a quienes
me consultaban, si llegábamos enteros a la 4ª etapa, con seguridad íbamos a
cumplir con nuestro sueño.
A la llegada ya en territorio
italiano –pese a que seguían hablando en alemán-, en un tiempo total de
7:45:00, fuimos hasta el CAMP también ubicado en un gimnasio. Ya se notaba el nivel
de abandonos, pues cada vez teníamos más espacio para ubicarnos. Después de un
buen baño, fuimos en funicular al restaurante de la pasta party junto a un
grupo de brasileños, donde uno de ellos comentó que en la noche previa se había
sentido muy mal y había vomitado. A mí me esperaba lo mismo…
Pude cenar todo lo que nos
ofrecieron, así que me sentí satisfecho. Pero cuando fuimos a dormir ya soñando
con la última etapa, empecé a sentirme mal del estómago. A las 04:02 me
desperté con un terrible malestar, que me permitió apenas llegar al baño, donde
vomité todo lo que había comido. Apenas me sentí algo mejor, volví a dormir
hasta que a las 05:00 Pablo me llamó para prepararnos e ir a desayunar.
Etapa 8 (05.09.15) – St Valentin (Italia) a Sulden (Italia)
Le comenté a Pablo sobre mi
malestar y sus consecuencias… fuimos a desayunar, pero me limité a ingerir dos
tazas de té, mientras mi compañero desayunaba. Fuimos hasta la zona de largada,
con mis enormes dudas sobre la reales posibilidades de largar ya que me sentía
débil. Después de averiguar con la organización y con la firme insistencia de
mi compañero que ofreció a “llevarme de arrastro”, decidí largar para enfrentar
al menos hasta el primer PC, ya que nos esperaba un largo tramo con leve bajada
y terreno firme.
El recorrido total esperado era
de 42.6 Km, con un tiempo original de 10:30 horas, previsiones de llovizna y
nieve en el punto más alto de esta etapa (Tabarettascharte, a 2880 msnm). Ello
llevó a que la organización decidiera modificar el recorrido, bajándolo a 40
kilómetros, un tiempo total de 9:00 horas y sin subir hasta los 2880 msnm, sino
haciéndolo a 2200 metros, para posteriormente bajar a Sulden ubicada a 1850
msnm.
Le prometí a mi compañero que no
íbamos a ser los últimos de la etapa, pero evidentemente no podía trotar dada
mi situación, al extremo que el dolor de estómago apenas intentaba moverme algo
más rápido, me complicaba bastante. Así, llegamos al primer PC donde pude
ingerir algo de fruta, verificamos que no éramos los que cerrábamos la lista de
corredores, y continuamos nuestro camino, siempre con dudas de que pudiera
encarar la subida. Avanzamos así hasta aproximadamente el Km 25, donde estaba
un nuevo PC, oportunidad en la que pude comer muy poquita cosa sin sentirme
mal. A partir de allí, emprendimos la subida con mi compañero “tirándome” con
su cuerda. Es más, en esta subida superamos a cinco equipos que avanzaban más
adelante, aunque dos de ellos nos volvieron a superar en la bajada final.
Enfrentamos muchísimo barro
acumulado en la zona de subidas y bajadas, pero avanzamos relativamente bien
frente a la insistencia de mi compañero para que trotara, y mi “freno”
diciéndole que teníamos tiempo más que suficiente para completar la carrera
dentro de los máximos previstos, tratando de preservar mi físico y no sufrir
más consecuencias.
Finalmente, llegamos a la ansiada
meta en un tiempo total de 8:29:58, con la enorme satisfacción del objetivo
conseguido. Fue un momento mágico. Un apretado abrazo con mi compañero, fue la
mejor demostración del agradecimiento personal y del espíritu de equipo que nos
permitió superar este durísimo desafío.
En síntesis
De los 312 equipos más los 48
invitados, ocupamos la posición N° 198 en la general habiendo cumplido con
todas las etapas en un tiempo acumulado de 60:03:18, y la posición N° 54 en la
categoría Master Men entre 79 que largamos. Sin considerar a los invitados, en
la general quedamos en un percentil 63, y en la categoría en el percentil 68. Se
registró un muy importante nivel de abandonos o descalificaciones de equipos
que no completaron todas las etapas, cercano al 35%.
Algunas conclusiones y pensamientos “en voz alta”
En lo personal, sin dudas no
tengo reparos en decir que me siento plenamente satisfecho con el objetivo
logrado. Fui con la intención de “llegar” cumpliendo con las 8 duras etapas, y
lo conseguimos pese a las críticas situaciones que tuvimos que enfrentar, en
gran parte gracias al generoso esfuerzo de mi compañero de equipo Pablo Lapaz,
un verdadero titán en su aporte y entrega física y espiritual.
¿Cómo correr en la montaña,
viviendo en Uruguay? Es la gran pregunta. Pese a las limitaciones geográficas
que tenemos aquí para entrenar, no hay dudas que la constancia y el
entrenamiento permiten enfrentar “dignamente” este tipo de desafíos. Es
indudable que mi compañero está notoriamente mejor preparado que yo, a lo que
se suma la diferencia de edad y mis múltiples ocupaciones que me impiden
entrenar diariamente, razones por las cuales era evidente que se iba a ver “frenado”
por mis menores posibilidades.
A ello se agrega el enorme
desafío que significa correr 8 etapas sucesivas –casi podríamos decir una
maratón de montaña por día- con la acumulación y el impacto que ello provoca sobre
el físico y la mente. Hasta ahora lo máximo que había hecho era correr en 3
etapas sucesivas, o en la distancia de 160 kilómetros en régimen de “autosuficiencia”.
Alcanza con ver las fotos de las sucesivas etapas, para notar como nuestros
rostros iban reflejando ese deterioro. Por suerte, físicamente no sufrí ninguna
consecuencia adicional a las ya relatadas, salvo los 4.5 kilos menos que tengo
actualmente (después de 10 días de haber finalizado la prueba) en relación con
mi peso al emprender esta aventura.
Encaré este desafío con el
objetivo de “llegar”, en lo posible dignamente, aunque no pudiera cumplir con
los cortes horarios. Mi intención siempre fue poder completar las etapas, con
la mente puesta en la meta final, avanzando paso a paso, etapa tras etapa,
ajustando nuestras decisiones en función de la evolución de la competencia y
las condiciones que enfrentábamos. Es que la montaña pone a todos en su lugar,
no perdona. Vi a corredores muy experientes y muy bien preparados, descompensados
en situaciones críticas siendo atendidos por personal médico de la carrera, a
2800 msnm, en tanto en mi caso pude soportar bastante bien los efectos de la
altura. Como lo señaló un corredor vasco de ultra trail de montaña, durante el
desafío se viven sucesivas “muertes y renacimientos”, que son las que hacen a
esta disciplina especialmente atractiva. Y en lo personal, puedo dar testimonio
de que es así. Como ya señalé, en las dos primeras etapas y en la previa de la
última, pasé por situaciones críticas que pude superar gracias al apoyo de mi
compañero de equipo, renaciendo casi desde las cenizas.
La logística de carrera es todo
un tema, que merece atención. En este caso, se vio francamente favorecido por
un excelente servicio de Plan B Event Company, que nos facilitaron las cosas. Pero
también debo destacar que los equipos que estaban definiendo cada etapa, en
ningún caso se quedaban en los campamentos de la Organización sino que se
alojaban en hoteles. En nuestro caso, además de las razones económicas, optamos
por vivir el clima propio de los campamentos, que tiene un particular
atractivo, más allá del cansancio indudable que se acumula cuando se duerme en
sobres en el piso de un gimnasio.
El equipo, ¿cómo conformarlo? Es indudable
que con mi compañero tenemos diferencias físicas y de entrenamiento, que
suponen en su caso una “renuncia” a un mejor desempeño, para “tironearme”
ayudándome a completar cada etapa. ¿Deben ser complementarios? ¿Deben
potenciarse los desempeños, o tiene más sentido sacrificar a uno para que el
equipo llegue a la meta?¿Cuánto juegan los “egos en pugna”, los liderazgos y la
tensión permanente, en condiciones extremas durante 8 días, con ánimos y
físicos que van cambiando en función de las circunstancias? ¿Cómo impacta sobre
las personas, que en definitiva seguimos siendo “individuos” más allá de formar
parte de un equipo? Sin dudas, no hay respuestas únicas. Prefiero quedarme con
la impresión de que conformamos un equipo, que nos enriqueció como personas. Como
señaló “Miqui”, uno de los españoles: “Van a valorar lo que consiguieron como
equipo, en la medida que pase el tiempo”.
¿Qué tipo de entrenamientos se necesitan
para este tipo de desafíos? Es obvio que preparar estas disciplinas exige una
dedicación muy fuerte, una constancia muy estricta y –en particular- terrenos
que en Uruguay no tenemos, que suplimos con trabajos de fuerza y entrenamientos
de subidas y bajadas en nuestros desniveles de no más de 150 metros… Demasiado hándicap.
Además, como ya dije, en mi caso personal atiendo obligaciones laborales y
docentes, que me dejan poco espacio para el entrenamiento, pese a lo cual traté
de llegar en las mejores condiciones posibles.
¿Cuánto tiempo lleva la
recuperación de esta carrera? Normalmente, en 15 días estoy en condiciones de
volver a entrenar suavemente. En mi caso, intentaré hacerlo ya a partir de este
fin de semana, encarando alguna carrera corta, y retomando los entrenamientos.
También hay espacio para la solidaridad
Esta aventura también tuvo un
componente solidario, en este caso con Máximo Gambaro, el chiquito que está
siendo sometido a operaciones para corregir una cardiopatía. Por esta razón,
organicé una “venta de kilómetros” invitando a mis compañeros de trabajo a
aportar al menos un peso por cada kilómetro recorrido con ese fin, a descontar
de los haberes del mes de setiembre.
¿Qué queda o qué viene después?
La verdad es que no tengo
respuestas, sino que en cierta forma aún siento una especie de “vacío”. Pero ya
llegará un nuevo sueño que vuelva a motivarme. En ocasión de la entrevista telefónica
que me hizo Emiliano Cotelo para “En Perspectiva” una vez culminada la carrera,
un oyente preguntó “¿de qué huimos”?, y le respondí que en realidad más que
huir, nos encontramos, alcanzamos inspiración y niveles de creatividad que nos
alimentan para potenciar nuestros desempeños en las actividades habituales.
¿Dónde se juntan sueños y
realidades? Es habitual leer que cuando la mente se enfoca firmemente en un
objetivo, el cuerpo es capaz de alcanzar aún aquellas metas que parecen
imposibles. Lo dice Josef Ajram: “¿Dónde está el límite? No sé dónde está, pero
sí sé dónde no está”.
Muchas veces me pregunto cuál es
la diferencia entre “triunfo” y “fracaso”. Es claro que me siento absolutamente
satisfecho con el objetivo conseguido, pero también es cierto que estuvimos a
punto de no alcanzarlo, por esas circunstancias muchas veces fortuitas que
pueden hacer que un equipo quede fuera de carrera. Así que no alcanza con el “resultado
final”, sino que hay que valorar el proceso vivido, las dificultades
enfrentadas, las respuestas encontradas y los aprendizajes que nos dejan. “Está muy bien festejar triunfos, pero no hay que quedarse con los
resultados para valorar lo que se hace. El éxito no es sólo eso, sino las
dificultades que se pasan para obtenerlos, la lucha permanente, el espíritu de
plantearse desafíos y la valentía de superarlos. El camino es la recompensa”, diría
el DT de la selección uruguaya de fútbol, maestro Tabárez. Por ello, es cierto que en la montaña no hay
lugar para las vanidades y el orgullo desmedido. Aunque haya sido mi carrera N°
347 con 6.211 kilómetros acumulados, la N° 41 de 42 kilómetros o más, y la más
dura y difícil de las enfrentadas hasta hora.
“Solo juega, diviértete, disfruta
del juego” (Michael Jordan).
Nos vemos, en la ruta y en la vida.
Nos vemos, en la ruta y en la vida.
martes, 11 de agosto de 2015
21 K Sierra de las Cañas - 09-08-15
El pasado domingo tuve el privilegio de participar de la carrera de aventuras organizada por PRO-RACE (Alexander de los Santos) en Sierra de las Cañas, Ruta 39 km 46 del Departamento de Maldonado. Se corrió en tres distancias: 7, 12 y 21 Km (que en realidad fueron 19.9 Km), con un recorrido espectacular en una zona de sierras, con terreno de balastro, asfalto, tierra, pasto, agua, piedras e incluso algo de barro, con algunos desniveles "interesantes" que nos hicieron sufrir un poco.
Fui junto a Julio Fernández, compañero de Cantero Entrenamientos, saliendo de Montevideo a las 7:30 ya que la carrera largaba a las 10:00. Dije bien: "largaba", ya que finalmente se hizo a las 10:57. Una lástima, pues todo apuntaba a que sería una fiesta, pero la impuntualidad característica atribuible también a los corredores que no retiran el kit antes, y llegan sobre la hora, retrasa todo el programa. En la previa estuvimos conversando bastante con los próximos participantes en el Mont Blanc, Osmar Telis (va por los 168 km) y Raúl Previtali que intentará cumplir con la muy exigente TDS sobre 120 kms. muy técnicos.
Finalmente, con un sol que ya calentaba bastante y una humedad pegajosa, largamos por el costado de la carretera, para tomar enseguida hacia la zona de sierras por caminos de tierra. A los 3 kmts. ingresamos a la derecha, en tanto los corredores de 7 y 12 km continuaban hacia la izquierda. Nos esperaban senderos por trillos de campo con alguna zona con bastante agua y algo de barro, donde anduvimos "chapoteando".
Dado que llevé unos Salomon para ablandar, pensando en usarlos en la próxima Transalpine Run, sentía un poquito de culpa por ensuciarlos tanto... pero aguantaron de lo lindo, casi sin ensuciarse, así que superaron la prueba. En el Km 5,7 estaba el primer puesto de hidratación, que vino muy bien dado que el calor y la humedad nos hacían sudar bastante. Allí retornábamos por el mismo camino que habíamos hecho a la ida, para volver al punto donde nos habíamos separado de los corredores de 7 y 12 Km, punto en el que el GPS me marcó 8 kilómetros.
Nos esperaba un largo camino de tierra en subida, para llegar cerca de los 10 Km a un 2° puesto de hidratación, donde además había frutas. Seguimos en subida, con un sol que ya picaba bastante. Pese a que había decidido salir a un ritmo muy controlado esperando no sufrir ninguna lesión -en un par de semanas viajo a correr los 270 Km- llevaba un tiempo más que razonable a los 10 kmts.
Seguimos subiendo hasta alcanzar el punto más alto -allá por el Km 13- en una zona preciosa, llena de enormes piedras y con vistas espectaculares para cualquier punto donde se mirara. Aproveché para sacar fotos del precioso paisaje.
A partir de allí, nos esperaba una larga bajada donde pude aprovechar para poner en práctica las técnicas entrenadas en las bajadas del Cerro de Montevideo. Enseguida de la zona de piedras, nos esperaba una leve subida por zonas con mucho pasto y algo de agua acumulada por las recientes lluvias, tramo donde percibí que un par de corredores se me habían aproximado bastante, así que decidí apurar el ritmo para llegar a un nuevo puesto de hidratación en el km 15, donde salimos a una carretera de tierra. Allí vi a algunos corredores que iban bastante adelante y que pensé que ya no alcanzaría...
Me despegué de los que me perseguían, y lentamente me fui arrimando a quienes me precedían, al extremo que superé a no menos de 8 corredores en esos últimos kilómetros. Finalmente, completé el recorrido de 19.9 km en un tiempo neto total de 2hs 16m 26 seg (6:52/km), ocupando la posición N° 60 en la general y 4° en la categoría. Sin dudas, podría haber estado mejor, pero no podría correr ningún riesgo y debía ser tomada como entrenamiento.
Lo más importante: entero, sin lesiones ni dolores, así que seguimos sumando entrenamientos exigentes para el mayor desafío que he enfrentado hasta el momento: Gore-Tex Transalpine Run. No todos los días se tiene el privilegio de formar parte de esta próxima fiesta.
Finalmente, corresponde agradecer a los organizadores por el excelente recorrido diseñado, y "tirarles las orejas" por las demoras en la largada, en un día con tanto calor y humedad que hicieron que corriéramos con temperaturas absolutamente inusuales para el invierno.
Nos vemos, en carrera.
Fui junto a Julio Fernández, compañero de Cantero Entrenamientos, saliendo de Montevideo a las 7:30 ya que la carrera largaba a las 10:00. Dije bien: "largaba", ya que finalmente se hizo a las 10:57. Una lástima, pues todo apuntaba a que sería una fiesta, pero la impuntualidad característica atribuible también a los corredores que no retiran el kit antes, y llegan sobre la hora, retrasa todo el programa. En la previa estuvimos conversando bastante con los próximos participantes en el Mont Blanc, Osmar Telis (va por los 168 km) y Raúl Previtali que intentará cumplir con la muy exigente TDS sobre 120 kms. muy técnicos.
Finalmente, con un sol que ya calentaba bastante y una humedad pegajosa, largamos por el costado de la carretera, para tomar enseguida hacia la zona de sierras por caminos de tierra. A los 3 kmts. ingresamos a la derecha, en tanto los corredores de 7 y 12 km continuaban hacia la izquierda. Nos esperaban senderos por trillos de campo con alguna zona con bastante agua y algo de barro, donde anduvimos "chapoteando".
Dado que llevé unos Salomon para ablandar, pensando en usarlos en la próxima Transalpine Run, sentía un poquito de culpa por ensuciarlos tanto... pero aguantaron de lo lindo, casi sin ensuciarse, así que superaron la prueba. En el Km 5,7 estaba el primer puesto de hidratación, que vino muy bien dado que el calor y la humedad nos hacían sudar bastante. Allí retornábamos por el mismo camino que habíamos hecho a la ida, para volver al punto donde nos habíamos separado de los corredores de 7 y 12 Km, punto en el que el GPS me marcó 8 kilómetros.
Nos esperaba un largo camino de tierra en subida, para llegar cerca de los 10 Km a un 2° puesto de hidratación, donde además había frutas. Seguimos en subida, con un sol que ya picaba bastante. Pese a que había decidido salir a un ritmo muy controlado esperando no sufrir ninguna lesión -en un par de semanas viajo a correr los 270 Km- llevaba un tiempo más que razonable a los 10 kmts.
Seguimos subiendo hasta alcanzar el punto más alto -allá por el Km 13- en una zona preciosa, llena de enormes piedras y con vistas espectaculares para cualquier punto donde se mirara. Aproveché para sacar fotos del precioso paisaje.
A partir de allí, nos esperaba una larga bajada donde pude aprovechar para poner en práctica las técnicas entrenadas en las bajadas del Cerro de Montevideo. Enseguida de la zona de piedras, nos esperaba una leve subida por zonas con mucho pasto y algo de agua acumulada por las recientes lluvias, tramo donde percibí que un par de corredores se me habían aproximado bastante, así que decidí apurar el ritmo para llegar a un nuevo puesto de hidratación en el km 15, donde salimos a una carretera de tierra. Allí vi a algunos corredores que iban bastante adelante y que pensé que ya no alcanzaría...
Me despegué de los que me perseguían, y lentamente me fui arrimando a quienes me precedían, al extremo que superé a no menos de 8 corredores en esos últimos kilómetros. Finalmente, completé el recorrido de 19.9 km en un tiempo neto total de 2hs 16m 26 seg (6:52/km), ocupando la posición N° 60 en la general y 4° en la categoría. Sin dudas, podría haber estado mejor, pero no podría correr ningún riesgo y debía ser tomada como entrenamiento.
Lo más importante: entero, sin lesiones ni dolores, así que seguimos sumando entrenamientos exigentes para el mayor desafío que he enfrentado hasta el momento: Gore-Tex Transalpine Run. No todos los días se tiene el privilegio de formar parte de esta próxima fiesta.
Finalmente, corresponde agradecer a los organizadores por el excelente recorrido diseñado, y "tirarles las orejas" por las demoras en la largada, en un día con tanto calor y humedad que hicieron que corriéramos con temperaturas absolutamente inusuales para el invierno.
Nos vemos, en carrera.
viernes, 31 de julio de 2015
Frases de Michael Jordan que deberían enseñar en la escuela
1. Cómo se alcanza el éxito
"He fallado más de 9000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 juegos. 26 veces han confiado en mí para tomar el tiro que ganaba el juego y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida y eso es por lo que tengo éxito".
2. Su diferenciación entre personas
"Algunas personas quieren que algo ocurra, otras sueñan con que pasará, otras hacen que suceda".
3. Sus expectativas de sí mismo
“Debes esperar cosas de ti mismo antes de que las puedas hacer”.
4. La estrategia de la persona con éxito
"Para tener éxito debes ser egoísta o nunca lo lograrás. Y cuando llegues a tu nivel más alto, entonces debes ser desinteresado. Mantente accesible. Mantente en contacto. No te aísles".
5. Su reflexión sobre los límites
"Quien dice que juega al límite, es porque lo tiene".
6. Dónde enfocar tus pensamientos
“Nunca pienso en las consecuencias de fallar un gran tiro. Cuando piensas en las consecuencias, estás pensando en un resultado negativo”.
7. Su cultura del esfuerzo
“Siempre he creído que si trabajas, los resultados vendrán solos. No hago las cosas a medias, porque sé que si lo hago entonces solo puedo esperar tener resultados a medias”.
8. Una para aplicar en cualquier cosa que hagas en la vida
"Solo juega. Diviértete. Disfruta el juego".
"He fallado más de 9000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 juegos. 26 veces han confiado en mí para tomar el tiro que ganaba el juego y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida y eso es por lo que tengo éxito".
2. Su diferenciación entre personas
"Algunas personas quieren que algo ocurra, otras sueñan con que pasará, otras hacen que suceda".
3. Sus expectativas de sí mismo
“Debes esperar cosas de ti mismo antes de que las puedas hacer”.
4. La estrategia de la persona con éxito
"Para tener éxito debes ser egoísta o nunca lo lograrás. Y cuando llegues a tu nivel más alto, entonces debes ser desinteresado. Mantente accesible. Mantente en contacto. No te aísles".
5. Su reflexión sobre los límites
"Quien dice que juega al límite, es porque lo tiene".
6. Dónde enfocar tus pensamientos
“Nunca pienso en las consecuencias de fallar un gran tiro. Cuando piensas en las consecuencias, estás pensando en un resultado negativo”.
7. Su cultura del esfuerzo
“Siempre he creído que si trabajas, los resultados vendrán solos. No hago las cosas a medias, porque sé que si lo hago entonces solo puedo esperar tener resultados a medias”.
8. Una para aplicar en cualquier cosa que hagas en la vida
"Solo juega. Diviértete. Disfruta el juego".
lunes, 27 de julio de 2015
TRANSALPINE RUN A LA VISTA, ENTRENAMIENTO Y CROSS PARQUES
Ya estamos a un mes de la largada del gran desafío que enfrentaremos junto a Pablo Lapaz, sobre casi 300 kilómetros y 16.300 metros de desnivel acumulado positivo a lo largo de 8 días entre 4 países (Alemania, Austria, Suiza e Italia).
Con el nerviosismo previo de este tipo de retos con mucho de locura -para algunos inalcanzable, para nosotros una prueba de resistencia buscando un nuevo sueño- estamos encarando los últimos entrenamientos fuertes tratando de aprovechar al máximo las muy escasas posibilidades que tenemos en los terrenos de Uruguay. El sábado cuando amanecía, con un cielo absolutamente nublado presagiando lluvia, empezamos nuestra saludable rutina de trepadas y bajadas por el Cerro de Montevideo, en el Parque Vaz Ferreira.
Mientras la gran mayoría de los mortales se queda en su casa disfrutando de su "zona de confort", nosotros estábamos buscando la nuestra. En esta ocasión, el plan fue hacer unos 15 kilómetros -unas 6 vueltas- buscando la "explosión y ahogo" en la subida (cuando las piernas piden clemencia...) llegando hasta la puerta de la Fortaleza, para buscar todas las imperfecciones posibles en los senderos de la bajada y en el terreno plano, simulando de un modo muy humilde las características del terreno que podemos encontrar.
A media mañana, el cielo se despejó por completo y pudimos disfrutar de una jornada espectacular, con vistas envidiables de la ciudad. Finalmente, el recorrido total sumó 16 kilómetros fruto de las vueltitas adicionales que dimos buscando las dificultades del terreno, en 6 vueltas completadas en un total de 2hs 20min (es que paramos en un par de oportunidades a sacar fotos).
Ayer domingo, corrí la 4a y última etapa del Campeonato Cross Parques organizado por el Profe Mauricio Ramírez, allí en el Cerro. La largada se hizo a las 11.00 después de una carrera cortita de unos 300 metros para los más chicos en el Parque Vaz Ferreira, donde acompañé al hijo del amigo Ruben Trotta (Corredores Gimnasio Sayago), que ya apunta para ser un rapidísimo corredor como el padre.
Continuando con las bromas que estuvimos intercambiando en los días previos con el Profe en relación con los "profesionales" que participarían de la carrera, en la foto Martín Cuestas aparece junto al renombrado ultramaratonista JX...
También estuvo Martín Mañana, que no pudo resistir a la tentación de pedirme una foto... Por suerte pude zafar de Javier Marmo, ya que al final no fue de la partida... Fue una jornada excelente, con un sol primaveral y un entorno espectacular que comprendió la largada desde el costado del Memorial a los Desaparecidos, para salir hacia el Oeste en subida y alcanzar la calle que sale casi a la entrada del FUSNA, girar a la izquierda y trotar durante unos 500 metros hasta la zona donde habitualmente subimos por la ladera del cerro en un terreno bastante desparejo. Allí el camino se hace estrecho, así que necesariamente hay que avanzar con cuidado. Subimos casi hasta el punto más alto, para doblar hacia el Oeste y emprender un largo camino con leve bajada que normalmente no hago, tramo donde una corredora había sufrido un esguince y estaba siendo atendida por otros compañeros.
Salimos nuevamente a la calle que lleva a la entrada del Club de Golf del Cerro, ingresamos y corrimos por el borde esquivando a algunos golfistas que disfrutaban de la mañana soleada. Aunque en lo previo suponía que este terreno iba a ser bastante plano, la verdad es que estaba lleno de subidas y bajadas. Salimos del club, para tomar nuevamente por el costado de la calle rumbo a la meta. El Km 6 lo pude hacer a un promedio de 4:50/km, practicando el "braceo" en el terreno bastante limpio.
Finalmente, la llegada fue con una fuerte subida. Completé el recorrido total de 6.8 Km en un tiempo neto de 38m 12s, sintiendo el esfuerzo del día previo pero soportando bastante bien, buscando así llegar en condiciones dignas a la fiesta de la Gore Tex Transalpine Run.
Nos vemos, en carrera.
Con el nerviosismo previo de este tipo de retos con mucho de locura -para algunos inalcanzable, para nosotros una prueba de resistencia buscando un nuevo sueño- estamos encarando los últimos entrenamientos fuertes tratando de aprovechar al máximo las muy escasas posibilidades que tenemos en los terrenos de Uruguay. El sábado cuando amanecía, con un cielo absolutamente nublado presagiando lluvia, empezamos nuestra saludable rutina de trepadas y bajadas por el Cerro de Montevideo, en el Parque Vaz Ferreira.
Mientras la gran mayoría de los mortales se queda en su casa disfrutando de su "zona de confort", nosotros estábamos buscando la nuestra. En esta ocasión, el plan fue hacer unos 15 kilómetros -unas 6 vueltas- buscando la "explosión y ahogo" en la subida (cuando las piernas piden clemencia...) llegando hasta la puerta de la Fortaleza, para buscar todas las imperfecciones posibles en los senderos de la bajada y en el terreno plano, simulando de un modo muy humilde las características del terreno que podemos encontrar.
A media mañana, el cielo se despejó por completo y pudimos disfrutar de una jornada espectacular, con vistas envidiables de la ciudad. Finalmente, el recorrido total sumó 16 kilómetros fruto de las vueltitas adicionales que dimos buscando las dificultades del terreno, en 6 vueltas completadas en un total de 2hs 20min (es que paramos en un par de oportunidades a sacar fotos).
Ayer domingo, corrí la 4a y última etapa del Campeonato Cross Parques organizado por el Profe Mauricio Ramírez, allí en el Cerro. La largada se hizo a las 11.00 después de una carrera cortita de unos 300 metros para los más chicos en el Parque Vaz Ferreira, donde acompañé al hijo del amigo Ruben Trotta (Corredores Gimnasio Sayago), que ya apunta para ser un rapidísimo corredor como el padre.
Continuando con las bromas que estuvimos intercambiando en los días previos con el Profe en relación con los "profesionales" que participarían de la carrera, en la foto Martín Cuestas aparece junto al renombrado ultramaratonista JX...
También estuvo Martín Mañana, que no pudo resistir a la tentación de pedirme una foto... Por suerte pude zafar de Javier Marmo, ya que al final no fue de la partida... Fue una jornada excelente, con un sol primaveral y un entorno espectacular que comprendió la largada desde el costado del Memorial a los Desaparecidos, para salir hacia el Oeste en subida y alcanzar la calle que sale casi a la entrada del FUSNA, girar a la izquierda y trotar durante unos 500 metros hasta la zona donde habitualmente subimos por la ladera del cerro en un terreno bastante desparejo. Allí el camino se hace estrecho, así que necesariamente hay que avanzar con cuidado. Subimos casi hasta el punto más alto, para doblar hacia el Oeste y emprender un largo camino con leve bajada que normalmente no hago, tramo donde una corredora había sufrido un esguince y estaba siendo atendida por otros compañeros.
Salimos nuevamente a la calle que lleva a la entrada del Club de Golf del Cerro, ingresamos y corrimos por el borde esquivando a algunos golfistas que disfrutaban de la mañana soleada. Aunque en lo previo suponía que este terreno iba a ser bastante plano, la verdad es que estaba lleno de subidas y bajadas. Salimos del club, para tomar nuevamente por el costado de la calle rumbo a la meta. El Km 6 lo pude hacer a un promedio de 4:50/km, practicando el "braceo" en el terreno bastante limpio.
Finalmente, la llegada fue con una fuerte subida. Completé el recorrido total de 6.8 Km en un tiempo neto de 38m 12s, sintiendo el esfuerzo del día previo pero soportando bastante bien, buscando así llegar en condiciones dignas a la fiesta de la Gore Tex Transalpine Run.
Nos vemos, en carrera.
domingo, 5 de julio de 2015
TRILLOS 2015 - PUNTAS DE VALDEZ
Finalmente, la largada se hizo un rato después de lo previsto (estaba marcado para las 9:30, pero largamos a las 10:10). En la previa, encontré a un buen número de amigos que se hacen presentes en estas aventuras, como es el caso de Andrés Silva, Andrea Montans, Juan E. Riera, Rossana Ortega, Giovana Díaz, Alen Pujol, Lali Moratorio (ganadora de los 35K en Fiambalá), Raúl Previtali, Gustavo Vilche, Javier Cuadrado y Jorge Nin. Largamos a buen ritmo hacia el Oeste, trotando por el costado de la vieja carretera Ruta 1, para tomar enseguida por trillos con bastante pasto y pozos. Ingresamos a un camino de tierra, donde el barro se pegaba bastante al calzado al extremo que parecía que corría en chancletas... con un kilo más en cada pié.
Seguimos por un largo tramo con algo de agua y barro, pese a lo cual el terreno estaba un poco más "liviano". A los 4.5 Km estaba el primer puesto de hidratación, donde aproveché para recuperar un poco de "aire" y tomar algunas fotos de los demás corredores. Alcancé los 5 Km en un tiempo total de 27m 45s (5:33/km, buen ritmo considerando las características del terreno).
Tomamos a la izquierda para ingresar a una zona con un monte de eucaliptus, algo sucio con ramas y pozos, razón por la cual todos quienes iban adelante tomaban contra el alambrado a la izquierda... hasta que salimos a un terreno descampado y nos dimos cuenta que nos habíamos perdido, pues no encontrábamos cintas indicando el recorrido. Quienes venían más atrás, se percataron que las señales estaban sobre la derecha del monte de eucaliptus, y no las habíamos visto pues íbamos poniendo atención al terreno y las ramas. "Non calentarum"... así que lo tomé como oportunidad para trotar un poco y disfrutar del paisaje. Un poco más adelante, alcancé a Andrés Silva y le pregunté por la distancia que llevábamos... había hecho 550 metros más.
El panorama era precioso, con un recorrido bastante plano y cambiante, intercalando tramos con barro, pasto y caminos de tierra. Alcancé los 10 Km en 56m 55s (5:41/km, así que mantenía bastante bien el promedio de los primeros kilómetros). Incluso en ese tramo, paré a sacarme una foto con un niño de una chacra que aplaudía el paso de los corredores. "Qué tierno, te faltaba el peluche", me dijo Andrea Montans...
En el puesto de hidratación, además de agua había jugos y gomitas dulces, así que me llevé un buen puñado y fui tomando el juguito en el camino, junto a Andrés, hasta que empezó a quedarse un poco atrás en tanto yo podía mantener el ritmo. Corría con "exceso de liquidez", que no tuve más remedio que aguantar pues íbamos bastante acompañados por corredoras en ese tramo. Nos esperaba un largo recorrido bastante plano, por camino asfaltado y después nuevamente por tierra. Aproximadamente a los 15 Km encontré a Alen Pujol que había parado a sacarse piedritas del calzado, enseguida de un puentecito sobre una zanja. El sol templaba bastante, así que me saqué los guantes y el gorro, que coloqué en mi cintura.
Casi enseguida, encontré a un corredor que intercalaba trotes y caminatas, estirando cuando no podía más. Era un corredor de triatlón, que está volviendo después de dos años, superando una lesión, con quien conversamos brevemente, e incluso estimamos que llegaríamos en unas 2 horas (pues creíamos que eran realmente 21 Km). Le dije que se pusiera a mi lado y que siguiéramos buscando mantener el paso, cosa que pudimos hacer por aproximadamente un kilómetro, hasta que mi ocasional compañero empezó a quedar atrás. A los 18 Km encontré el 3er. puesto de hidratación, donde quien lo asistía me dijo "te faltan 6 kilómetros". Le dije: "No, con suerte 3 kilómetros y medio", pues descontando el tramo que había hecho de más cuando nos perdimos, debería estar en los 17.5 km... pero tenía razón!!!.
Siguió un muy largo tramo sobre camino de tierra, interminable, que según mis estimaciones, terminaba en la vieja carretera Ruta 1, donde debíamos doblar a la derecha y emprender el último kilómetro rumbo a la llegada, tramo que habíamos visto marcado con conos, cuando llegamos a la ciudad. Veía a Andrea Montans que avanzaba unos 300 metros delante mío.
Fue realmente interminable. Alcancé los 20 Km en 1h 53m 52s (5:42/km... mantenía un ritmo bastante parejo), para finalmente salir al costado de la ruta. A partir de allí, nos esperaba un largo tramo contra el alambrado, bastante desparejo con pozos, pastos sueltos y algunas cañaditas, así que fui un poco por el costado de la ruta pero sintiéndome algo "culpable" pues se supone que debía hacerlo contra el alambrado, así que me corrí hacia allí para cumplir con las condiciones de la carrera.
Finalmente, completé los 23.15 km de recorrido total en 2hs 16m de tiempo neto, aunque en mí GPS marcó 23.7 Km por el tramo que hice de más cuando nos perdimos (5:44/km de promedio en toda la distancia).
Mauricio Ramírez fue 2do. en la general y primero en su categoría, Alvarito Pena llegó un poco antes que yo, y Julio Sosa un poco después. Me quedé satisfecho con el desempeño, pues el recorrido era bastante duro, con tramos complicados, y pude completarlo a un promedio algo mejor a lo que en la previa esperaba. En los tramos largos, pude aprovechar para aplicar algunos de los consejos de Pablo Lapaz, utilizando bastante el "braceo", ampliando la zancada y manteniendo una postura erguida, además de las técnicas de carrera enseñadas por Mauricio en Cantero Ejido. A la llegada, recibimos frutas, agua saborizada Nativa y gomitas dulces.
Seguimos sumando entrenamientos y kilómetros para la Gore-Tex Transalpine Run, que me espera entre el 29/08 y el 05/09. Mientras "disfrutaba" del frío bajo cero que hacía cuando salí a correr, no pude menos que recordar a Lorenzo Martínez, compañero funcionario del Decanato de Facultad, que siempre está pendiente de estas aventuras y debería estar disfrutando del calor de una estufa cómodamente instalado en su casa. Uno de los dos debe estar equivocado...
Nos vemos, en la ruta.
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