jueves, 27 de junio de 2013

ULTRA TRAIL AMANECER COMEGHINGÓN

Continuando con los desafíos fijados para este año y como parte del proceso de entrenamiento para mi participación en la CCC sobre 100 km a disputarse en ocasión del Ultra Trail del Mont Blanc a fines del mes de agosto, el pasado sábado disputé los 60 km del UTACCH (Ultra Trail Amanecer ComeChingón) en la zona de Yacanto de Calamuchita, Córdoba. En la ocasión, viajamos en dos autos junto a Pablo Lapaz, Ruben Beledo, Víctor Trillas, Alejandro “Highlander” Scuoteguazza, Carlos Douglas Hernández y Sebastián Paulós, saliendo desde Montevideo a las 20 horas del jueves 20.
En una anterior crónica, ya conté que el amigo “Berni” Frau -cuando lo consulté sobre mi plan de entrenamientos para la CCC, me dijo: “lo que no te mata, te fortalece”. Es cierto, pero también es cierto que en esta oportunidad, el fortalecimiento tiene que venir por el “llamado de atención” sobre las condiciones en las que corrí, a efectos de mejorar sostenidamente en estos dos meses que me quedan de entrenamientos.

“Solo aquel que participe de esta experiencia, sabrá lo que se siente andar por tierras de comechingones”, dice el banner de la carrera. Por su parte, en su particular estilo, Les Luthiers cantan:
“Somos comechingones,
muy renombrados,
joyas, collares, mantas,
vendemos en el mercado
y a los que no nos compran
nos los comemos asados”.

No encontré de estos "comechingones" (que en realidad no se comían asados a sus enemigos o "no clientes"), aunque en el momento de la largada, apareció un personaje caracterizado como tal, a caballo y con una antorcha, abriendo el paso de los corredores. Fue una nota pintoresca en la fría madrugada cordobesa.

En el año 2011 corrí la Half Mision en San Javier y Yacanto, subiendo al Cerro Champaquí –casi al otro lado de la sierra-, y también participé en un par de oportunidades del “Desafío al Valle del Río Pinto” sobre 86 Km en MTB, con largada y llegada en La Cumbre, así que puedo considerar que conozco algunos lugares de las sierras y valles cordobeses. En esta oportunidad, Daniel Estefanía –responsable de la Organización- había enviado comentarios muy elogiosos sobre el circuito y sus paisajes, así que nos preparamos para disfrutar a pleno de este contacto con la naturaleza y con tantos amigos. Resultó precioso, agreste, duro, pero… no lo tomen a mal, me quedo con el norte donde corrimos el Raid de los Andes, o con los bosques del sur por donde corremos La Misión o El Cruce Columbia. Ya sé, me dirán que no son cosas comparables, pero puestos a elegir, prefiero esos otros recorridos. Posiblemente esté influyendo en esta opinión, el resultado de la carrera que comentaré más adelante, pero incluso mirando las fotos que tomé, confirmo mi punto de vista sobre el tema.

El viaje y la previa

Prácticamente no dormimos durante esa larga madrugada por tierras argentinas. Recién entre las 5.00 y las 6.00 pude dormir un poco atrás en el auto, en tanto Douglas retomaba la conducción de su auto, ya que me tocó manejar entre Victoria (ER) y Bell Ville (Córdoba). Llegamos a nuestro destino en Yacanto de Calamuchita –las cabañas Altos del Bosque- alrededor de las 9.00 de la mañana, y después de instalarnos fuimos hasta la Posada y Camping El Durazno donde estaba la base de la carrera. Cumplimos con los trámites correspondiéndome el No. 923, almorzamos allí y al retorno, cuando estábamos comprando cosas en un supermercado para la cena y el desayuno, recibí la llamada de Berni Frau anunciándome que había llegado y que estaba almorzando frente a la plaza. En tanto Pablo y los demás se fueron a descansar, con Douglas llevamos a Berni a retirar su kit y retornamos a las cabañas.

Después de una siesta, disfrutamos unos buenos mates y preparamos las cosas para la carrera del día siguiente, ya que largábamos a las 6.00 AM. Cenamos pastas (cena de corredores…) y alrededor de las 21.30 ya estábamos yendo a descansar.

A las 4.30 sonó el despertador así que rápidamente desayunamos y nos preparamos para la carrera. El debut en la distancia y disciplina de Sebita, fue motivo de algunos consejos sobre la marcha. Un poco antes de las 5.30 ya estábamos en El Durazno, siendo de los primeros en llegar, cuando recién estaba culminando la instalación del arco de largada, en una madrugada que se presentaba muy fría. En esas circunstancias, las decisiones sobre el equipo juegan un rol fundamental, pues es habitual salir muy abrigado para combatir el frío, pero empezar a sudar en cuanto se entra en calor, lo que nos lleva a detenernos y “aligerarnos” de ropa.


La carrera

Largué con la camiseta “segunda piel” (y no “primera” como la denominan, ya que esta es la mía, la natural) que me dieron en El Cruce Columbia, una campera Columbia con capucha y la remera de la carrera, sintiendo algo de frío sobre todo en las manos, pese a los guantes que llevaba, pero ya a los 2 km había entrado en calor. Toda la primera parte de la carrera se hace en subida hasta alcanzar –a los 30 km- la cima del Cerro Agustín a 2300 msnm. Las primeras dos horas de carrera fueron en la oscuridad de la noche, hasta que los rayos del sol empezaron a iluminar las sierras, dándole un colorido y brillo particularmente encantador. Con seguridad, la carrera tiene muy bien definido su nombre “Amanecer Comechingón”.

Al principio, avanzamos por caminos de tierra en una leve subida, hasta que llegamos al primer puesto de abastecimientos en el Km 10, donde recibimos agua, frutas, cereales y maníes en abundancia. A partir de allí, continuamos por senderos de campo con trillos marcados, hasta que alcanzamos una vieja construcción bastante derruida, tipo tapera, con centenarios muros de piedras al estilo de los que se hacían para delimitar las propiedades y construir corrales. En ese momento, decidí parar y sacarme la campera, ya que estaba sudando bastante. Un poco más adelante – allá por el Km 23- llegamos al segundo puesto de abastecimiento donde se hacía el primer control de paso con límite de tiempo. Debíamos llegar allí como máximo a las 10.30 y lo alcancé a las 10.13 junto al competidor No. 919 después de un leve trote en subida alentado por algunos corredores de los 42 Km que ya nos habían alcanzado pese a que largaron una hora después, así que me mantenía en carrera.


En ese puesto, nuevamente recibimos abundante fruta y me tomé un par de tazas de mate cocido para ingerir líquidos calientes. Repuse el agua de la mochila de hidratación y continué mi camino en subida por trillos de pasto y tramos con mucha piedra, casi siempre subiendo pero con algunas bajadas que ya me hacían sufrir los pies. En un par de cruces de arroyos, resbalé sobre piedras y me mojé los pies, así que tenía que mantenerme en permanente movimiento para evitar el frío. La mañana se presentaba algo nublada, razón por la cual el sol no llegaba a calentar.

 

Allá por los 26 Km crucé a Pablo Lapaz y Rubito Beledo que volvían juntos, con muy buen ritmo. Al llegar al Km 28, luego de una leve bajada, encontramos un arroyo con piedras grandes que permitían cruzar, aunque la organización había colocado una cuerda para que no corriéramos mayores riesgos. Llegando a la mitad del recorrido, resbalé y me caí de costado al agua. Se me cayó uno de los bastones, y me mojé todo el costado y brazo derecho. En ese momento, un corredor que estaba reponiendo agua al inicio del cruce, me dice “Jorge, ¿qué hacés?”. Era Víctor Trillas, quien no me había visto ni yo a él. Pensé que ya había marcado el punto de retorno en la cima del cerro (Km 30), pero en realidad no lo había hecho sino que “venía fundido”. Me señaló que me estaba esperando y me anticipó su decisión de abandonar, diciendo que no estaba preparado para este nivel de exigencia y que se había quedado “sin piernas”. “Te espero a la vuelta”, fue más o menos su reflexión. Obviamente, insistí en que solamente nos faltaban 2 Km en subida para iniciar el retorno, que no tenía sentido abandonar en esas condiciones y que debíamos llegar a la cima para poder marcar el tiempo dentro del límite definido por la Organización (las 13.00 horas). Avanzamos lentamente, con Víctor pidiéndome para descansar un poco y yo insistiendo en seguir subiendo para descansar arriba. Encontramos a Marcela Pensa (la Profe catamarqueña, gran atleta) en el camino, con quien conversamos brevemente después de saludarnos. Enseguida, cruzamos a Douglas Hernández que bajaba, quien nos dijo que nos faltaban poco más de 300 metros para alcanzar la cima.

Finalmente, con una subida final en los últimos 200 metros muy dura, casi perpendicular (bueno, está bien, no tanto… ) marcamos el punto de retorno a las 12.30 horas, donde –además del encargado del registro- estaban algunos corredores descansando y alimentándose. Fue el momento para hacer lo mismo, además de cambiarme de ropa ya que seguía mojado. Además, como estaba sintiendo frío, me puse el buzo polar.


Iniciamos la bajada con Víctor detrás de Marcela, quien prácticamente no se había detenido en la cima. Mi compañero mostraba una notoria mejoría en su físico y su ánimo, al extremo de que se fue adelante y pudimos trotar en algunos tramos, bajando por un terreno bastante pedregoso. Ya en ese momento empecé a sentir molestias en los dedos de los pies, que me habían sufrir bastante.



Alcanzamos y superamos a Marcela, pero siempre la mantuvimos relativamente cerca. El largo camino generalmente en bajada pero por un recorrido distinto, nos llevó nuevamente hasta el puesto de hidratación que habíamos encontrado en el km 23 de la ida, donde nuevamente tomé un par de tazas de mate cocido y comí algunas naranjas. Continuamos por trillos en general con pasto, con varios cruces de arroyos donde nuevamente estuve a punto de caerme. Mala elección del calzado para este tipo de recorridos. Llegamos a un monte de pinos con muchos troncos caídos allá por los 40 Km, que nos hacían sufrir bastante al tener que pasar por encima o por debajo (¡como para agacharnos estábamos!). Finalmente salimos de ese tramo y llegamos a caminos de tierra y piedras, para encontrar el último puesto de hidratación a falta de unos 8 Km. Nos detuvimos un ratito para alimentarnos y descansar. Cuando le pregunté a un fotógrafo por los corredores que aún faltaban pasar, me dijo que serían unos 20. ¿Tantos?, pregunté. No, posiblemente unos 16 contándolos a ustedes (también estaba Marcela Pensa). Víctor se quedó un poco más tranquilo al saber que no éramos quienes cerrábamos la lista (me cuesta decir “los últimos”).

Sufriendo bastante, seguimos bajando por caminos muy duros, que de recordarlos ya me provocan dolores en los pies. En los últimos 500 metros, ya llegando a El Durazno, nuevamente Marcela nos alcanzó y empezamos a trotar a ritmo sostenido para llegar a la meta. Su grupo la estaba esperando para entregarle la bandera y acompañarla en el tramo final, ante lo cual le hice señas a Víctor para “frenarnos” un poco y permitirle llegar en medio del aplauso de sus compañeros, ingresando nosotros detrás en un total de 12 h 15 min., ocupando la posición 103 entre 113 que completaron la distancia, y séptimo en la categoría “Senior Plus” (¡qué feo que suena eso de “senior plus”!). Nos fundimos en un abrazo de mutuo agradecimiento y posteriormente felicitamos a Marcela, para sacarnos las fotos que testimonian el terrible esfuerzo realizado. Nuestros compañeros ya habían llegado y nos estaban esperando, saboreando unas cervezas.


Recibimos una botella de Powerade y una medalla recordatoria, y enseguida decidimos comer el plato de pastas con el que la organización esperaba a los corredores. Después de un rato de descanso, ingresamos a la carpa donde se hacía la entrega de premios, para enterarnos que Rubito Beledo había alcanzado el quinto lugar en su categoría (un segundo antes que Pablo…), siendo catalogado como “bestia de la montaña” junto a los demás premiados por Daniel Estefanía, el organizador de la prueba.

Como ya deslicé a través del comentario, se verificaron muy buenos desempeños de los demás compañeros de viaje, superando incluso sus expectativas en el caso de “Highlander” Scuoteguazza. El gran Berni Frau fue primero en su categoría en los 42 Km en tanto Sebita –en su debut- marcó un excelente tiempo de 7 h 11 min. en la misma distancia, ocupando la posición 62 entre más de 90 competidores. ¿Quién lo para al “monstruito” que con apenas 19 años ya debutó en estas disciplinas? Y aprendiendo de grandes atletas como Berni Frau y Pablito Lapaz…


Después de la entrega de premios, nos retiramos a las cabañas y el baño con agua caliente fue “monumental”. Al día siguiente, partimos a las 9.00 tomando un camino distinto al de la ida –hacia el norte- por Villa General Belgrano, Alta Gracia y de ahí saliendo a la autopista Córdoba – Rosario. Paramos en un par de puestos en el camino para comprar algunos recuerdos y tomar fotos. Después de un muy largo viaje, llegamos a Montevideo a las 23.30 horas. Cansados, con algunos dolores musculares como consecuencia lógica del esfuerzo de la carrera, y con muchos aprendizajes en lo personal. De los aciertos se aprende, pero mucho más se aprende de los errores, así que tomé nota y espero corregirlos para el próximo desafío en la CCC del Mont Blanc.


Entre esos aprendizajes, identifico: el descanso previo (no se puede correr con tan poco margen después de un viaje donde prácticamente no dormí, aunque en la noche si haya podido descansar), cuidar la hidratación (creo que mi decisión de no juntar agua en los arroyos, me llevó a ingerir muy poco líquido al extremo que oriné una sola vez durante las más de 12 horas que me llevó la carrera), elegir mejor el calzado (no puedo correr con zapatillas tan duras, que me destrozan los pies y me afectan las piernas), y debo intensificar el entrenamiento de fuerzas a nivel de piernas fundamentalmente.


Me quedan siete semanas de entrenamiento para el Mont Blanc, así que tomé debida nota de esos errores y me puse en campaña para superarlos. Si no me ven por alguna carrera del campeonato de 10 Km de la Agrupación de Atletas del Uruguay, será porque prioricé el entrenamiento.

A estos compañeros de aventuras, un enorme ¡gracias! por todo el aguante.  Resultó un privilegio poder compartir este nuevo desafío, disfrutando a pleno de la naturaleza y de los amigos. Obviamente, este agradecimiento es extensivo a Berni Frau, Jorge Javier Aguirre, Marcelo Fabián Villagra, Pedrito Grillo, Neris Miguel Besón, Marcela Pensa, Gustavo Tosco (el cordobés solidario, que corrió en apoyo al Banco de Alimentos), en fin... tanta gente, que se hace difícil no olvidar a alguno (que sabrá disculpar, con seguridad). A Ricky Ferrero ("Sandman"), un saludo "virtual" ya que finalmente no nos encontramos con lo que se perdió la yerba mate uruguaya que le llevé. Es que Ricky corrió los 28 Km, ya que viene de hacer su tercer desierto de la serie "4 desiertos" (en esta ocasión, el de Gobi en China).

Nos vemos, en la ruta.

jueves, 20 de junio de 2013

AMANECER COMECHINGON - 63K en Córdoba

Hacia El Durazno, Villa Yacanto de Calamuchita, en las sierras de Córdoba, partimos este jueves: Pablo Lapaz, Ruben Beledo, Víctor Trillas, Alejandro Scuoteguazza, Douglas Hernández, Sebastián Paulós y yo. Prometo crónica y fotos.

"Somos comechingones, muy renombrados, joyas, collares, mantas, vendemos en el mercado y a los que no nos compran nos los comemos asados", cantan Les Luthiers.

Cuenta Wikipedia:
Los comechingones se autodenominaban como hênîa -al norte- y kâmîare -al sur-, (los dos grupos principales) subdivididos en aproximadamente una decena de parcialidades. El apelativo «comechingón» parece ser la deformación de una palabra peyorativa que les daba la etnia salavinón -o sanavirona- que hacia el siglo XV, procedente del interfluvio río Dulce-río Salado (actual Provincia de Santiago del Estero), invadía los territorios ancestrales de los henîa-kamiare. Los sanavirones los llamaban «kamichingan», que en idioma salavirón parece haber significado 'vizcacha' o 'habitante de cuevas', esto debido al tipo de vivienda semisubterránea de los henia-kamiare.

Sin embargo según la crónica del conquistador español Jerónimo de Vivar, escrita en 1558, el apodo les fue dado directamente por los españoles al escuchar el grito de guerra de los henîa: «¡Kom-chingôn!», según Bibar este grito se traduciría por «muerte-a-ellos» (a los invasores). Es probable que los sanavirones "entendieran" y "tradujeran" con mofa tal clamor de guerra de sus enemigos con la palabra «kámichingan».

¡Hasta la vuelta!





domingo, 16 de junio de 2013

Campeonato 10 K de la AAU - Sauce (Canelones)

Con la organización del equipo Sauce BBC, en la mañana de hoy se disputó una nueva fecha del Campeonato de 10K de la Agrupación de Atletas del Uruguay. Después de una jornada bastante fría ayer sábado, hoy amaneció un poquito más cálido, con un sol que empezaba a asomarse. Por esa razón, decidí concurrir sin la calza larga que había preparado como parte del equipo, y sin la camiseta manga larga por debajo. En la foto, estamos con el compañero Milton Ferreira y el inefable Daniel "Dulce de Leche" Aguiar.
Me tocó ir a buscar a Ramón Parodi hasta la Terminal Tres Cruces, compañero de los Atletas del Sur, que vino desde Piriápolis. A las 8.40 salimos rumbo a Sauce, para llegar poco después de las 9.00, bastante temprano ya que la carrera largaba a las 11.00. Pudimos estacionar sin dificultades y prepararnos para la competencia, además de sacar fotos y conversar con un buen número de amigos que se dieron cita. También es cierto que se notó la ausencia de algunos que fueron a correr la 30a. Maratona de Porto Alegre, que se disputaba hoy. 
 Entre los presentes, estuvieron los compañeros de trabajo en el BCU, Diego Indarte, Fernando Zimet y Jorge Georgieff (un "veterano" de estas lides). Aprovecho ya para felicitar a Diego y Fernando, que están mostrando notorios avances en sus desempeños, marcando un tiempo neto de 52'57" y 51'02" respectivamente, en tanto Jorge marcó 56'15". El otro compañero presente, Ariel Imken, marcó un tiempo neto de 48'34".
 A la hora de la largada de los mayores -11:24 (se demoró un poco)- ya la temperatura estaba bastante agradable. Salimos a buen ritmo, pese al mal estado de las calles de Sauce, haciendo muchas cuadras casi en zigzag, hasta que a los 3K ingresamos al precioso parque de la ciudad. El microclima en el lugar es interesante, con algo de humedad en una zona con mucha vegetación y con caminos de tierra. Completé la 1a. vuelta en un tiempo de 23'50", y llegando al K6 nuevamente me sentí un poquito mareado, así que decidí aflojar un poco el ritmo. En el puesto de hidratación me pude recuperar.
Finalmente, con un tiempo neto total de 48'39" completé el recorrido, lo que da un promedio de 4'52"/k, igual al que vengo marcando en las últimas fechas del campeonato. Completé mi carrera de pedestrismo No. 251, con un total de 434 kmts en este año 2013, y 3958 kmts desde aquel ya lejano agosto de 2006 cuando corrí mi primera carrera (la Reebok).

Este fue el último entrenamiento exigente para los 63K del Amanecer Comechingón que me esperan en Santa Rosa de Calamuchita, Córdoba, el próximo sábado. Nos vemos, en la ruta.

martes, 11 de junio de 2013

"GANO CON MI TENIS, NO CON LA MENTE". Entrevista a Rafa Nadal, El País (Madrid, 10.06.13), que todo atleta que se precie, debería leer.


Rafael Nadal (Manacor, Mallorca, 1986) se despide de Pau Gasol en un salón del hotel en el que coinciden en París. Es el primer día tras la culminación de una odisea: volver a ganar Roland Garros, por octava vez, su 12º grande, después de siete meses de baja por una lesión en la rodilla izquierda. En los ojos cansados queda aún la huella de la celebración. Sus manos se mueven rápido, acompañando con gestos sus frases.

Pregunta. ¿Qué se siente cuando un contrario le lleva al límite, como Novak Djokovic en semifinales?

Respuesta. Lo único que siento es que hay que aguantar un poco más. Esa es mi única sensación. “Resiste un poco más, que no sabes hasta dónde va a resistir el otro tampoco. Estoy muy mal, pero a lo mejor el otro también está al límite. Intenta forzarle un poco más para ver si terminas ganando”. Ese esfuerzo extra siempre merece la pena, ganes o pierdas. Es un tema de satisfacción personal al volver al vestuario. No tiene precio. Son sensaciones muy complicadas de explicar.

P. Se niega a perder...

R. No es negarme a perder, es negarme a tirar la toalla. Me niego a tirar la toalla. Eso es lo que me hace feliz cuando termina todo: saber que yo he hecho todo lo que he podido, y que si he perdido, he perdido.

P. A veces habla usted del sufrimiento como un amigo, igual que Djokovic…

R. Creo que él también es un gran luchador y un gran sufridor.

P. Pero la mayoría, lógicamente, prefiere sufrir lo menos posible. ¿Dónde nace la diferencia?

R. De la ilusión por lo que haces, de la pasión por lo que haces. De vivir todo lo que haces con pasión. De todo lo que te ha costado llegar hasta ahí, que te hace que no quieras rendirte porque sabes lo que te ha costado llegar. Es un sufrimiento físico, es un sufrimiento mental. Verdad… pero al fin y al cabo estás jugando en una central de Roland Garros, tu sueño desde pequeño, estás viviendo un partido que sabes que es especial, que sabes que pase lo que pase será uno de los partidos del año, por lo que significa. ¿Es un sufrimiento? Sí, pero también es un regalo y una alegría poder estar ahí en ese momento. Me niego a tirar la toalla. Es lo que me hace feliz cuando termina el partido”

P. Antes, para sentirse competitivo, necesitaba entrenarse y jugar mucho. Conquistar Roland Garros con solo ocho torneos en un año demuestra que ya no. ¿Ese resultado reivindica su calidad técnica por encima de su mentalidad y su fuerza física?

R. Es una evolución lógica de la carrera. Cuando uno se hace mayor, tiene las cosas más automatizadas, el juego más hecho, no necesita tanta preparación. Sinceramente, lo del tema mental y físico claro que es fantástico tenerlo a nivel de valores, y de cara a vender esa idea también es muy positivo. Creo que mental y físicamente es verdad que he sido un jugador esforzado, que siempre he intentado superarme. Aparte de la lucha y la entrega, ese valor, como la ilusión por mejorar, es un valor mental muy importante… pero no se puede conseguir lo que he conseguido sin todo lo demás, sin tener un gran drive, un gran revés o un gran control de pelota. A veces nos olvidamos de resaltar esas cosas porque se resalta lo demás.

P. No se puede ganar sin raqueta, ¿no?

R. La fuerza mental y la fuerza física te ayudan en un momento dado del partido, pero para ganar el cómputo global de los partidos lo ganas con el tenis y no con la mente. Partidos con la mente los puedes ganar como el otro día en semis contra Djokovic, pero para ganarlo con la mente tienes que llegar a la situación límite, y a esa situación límite tienes que llegar tenísticamente. Es una combinación de todo. El tenis es lo que me hace llegar hasta donde he llegado y la fuerza mental es lo que me ha hecho conseguir ese extra de cosas que no habría conseguido [sin ella]. Vivo todo lo que hago con pasión. Por todo lo que me ha costado llegar hasta aquí"

P. ¿Que no se aprecie su técnica es por un problema de estética, por no tener un revés a una mano como el de Federer?

R. Si les pregunta a mis rivales creo que le dirán que tenísticamente tengo muchas cosas especiales. Quizás siempre se ha resaltado más la fuerza mental porque he jugado muchísimos partidos largos, de cinco horas, en los que he remontado, muy igualados hasta el final. Este tipo de partidos son los más recordados, es lógico, y mi estilo de juego, de lucha, de entrega, ha favorecido que este tipo de partidos haya ido de la mano con mi carrera. Un Federer, por su forma de jugar, más a tres tiros, no ha tenido esos partidos tan largos en su carrera. Técnicamente, no hay ninguna duda de que es mejor que yo, pero evidentemente yo también soy mejor que la gran mayoría. Si no, no habría podido estar aquí.

P. “El deporte sin metas es una estupidez”, ha dicho usted.

R. Son cosas que siempre he pensado y vivido así. Hay que ser realistas: jugar al tenis sin un objetivo… vale. Le doy con una raqueta y paso por encima de la red una pelota. ¿Qué significado tiene? Muy poco. En sí es estúpido. Los deportes en general son estúpidos si uno no los lleva al máximo. Lo máximo es jugar con un objetivo, con una pasión, con una ilusión. Lo he pensado toda la vida. Cuando voy a jugar al golf intento hacerlo lo mejor posible. La gente se equivoca muchas veces. Dice: “Lo que le encanta es ganar”. A mí lo que me encanta es la competición, el esfuerzo, la concentración de intentar hacerlo lo mejor posible. Evidentemente, me gusta ganar, pero lo que me llena es tener la sensación de hacerlo lo mejor que puedo. Si no, no le veo el sentido al tema. Si no, aceptemos que vamos a reírnos y hagamos otra cosa.

P. ¿Cómo le sienta que sus propios compañeros en el vestuario le vean como un ídolo? En Madrid, habló con Horacio Zeballos, le deseó suerte, y él reaccionó alborozado: “¡Me bendijo el papa!”.

R. No me lo imagino. Sinceramente, me siento cercano a cualquier jugador, especialmente a los que hablan español, porque la relación es más sencilla. No creo que ellos me vean como tal. No lo sé. Yo me siento una persona cercana y creo que me ven así. Los deportes en general son estúpidos si uno no los lleva al máximo”

P. Ahora vuelve a Wimbledon [desde el 24 de junio], de donde salió lesionado en 2012.

R. El año pasado fui a Wimbledon sin estar bien, estando lesionado, jugué infiltrado. Intenté hacer el esfuerzo por todo lo que significa ese torneo para mí. No pudo ser. Forcé. Todo lo que quise intentar ahí era demasiado límite. No me afectó negativamente en todo lo que iba a pasar después. Cuando llegue este año, el simple hecho de estar ahí es una gran noticia. Es un torneo precioso, que me encanta. Aunque no llegue bien preparado, el simple hecho de estar ahí me llena.

P. Le limpia la cabeza.

R. Me llena, me gusta la sensación de pisar la hierba, de jugar en aquellas pistas, que es una sensación diferente. Para mí, sea cual sea el resultado, siempre vale la pena. ¿Llego peor preparado que otras veces? [por primera vez no jugará sobre hierba antes del torneo] Sí, pero siempre todo se resume en lo mismo: llegar sano, bien físicamente, porque mentalmente creo que voy a llegar bien. Luego, si consigo tener la suerte de pasar algunos partidos, quizás entonces el hecho de no haber jugado un torneo antes se convierta en algo positivo por todo lo que significa de frescura mental. Ahí, todos los partidos son muy difíciles, es el torneo con más incertidumbre del año. La confianza de haber ganado aquí me da ese extra que te puede permitir jugar bien ahí.

P. ¿El Nadal de 2008, que solo le permitió cuatro juegos a Federer en la final de París, es mejor que el de 2013?

R. ¿Tenísticamente hablando? Puede ser. Hay momentos y momentos. El de 2008 tenía cosas que no tiene el de 2013 y el de 2013 tiene cosas que no tenía el de 2008. Si hablamos de puro Roland Garros, quizás sea el mejor que he jugado en mi carrera. Lo que hay que analizar es la globalidad. En 2008 estaba en un lugar en el que hoy por resultados probablemente sigo estando. Son cosas que están en el pasado. Voy mirando hacia adelante.

P. ¿Cuál es el mejor consejo que le dieron durante su baja?

R. Cuando he estado parado he tenido la suerte de tener la familia alrededor, que es muy importante. También a mi equipo, que me ha ayudado a seguir trabajando con la ilusión y la mentalidad necesaria para no perder la forma. He tenido amigos y patrocinadores que han seguido confiando en mí. Eso ha sido una fuente de confianza muy importante.

P. Ha pedido que se haga público el número exacto de controles que se le hace a cada tenista. ¿Le ha molestado que durante su baja hubiera quien pudiera entender que estaba desaparecido?

R. No me gusta cuando sale un jugador y dice: “Me controlan demasiado poco”. Muy fácil quedar bien de esta manera. O decir, me controlan demasiado. [Quiero que sea] Me controlan esto. Tantas veces. Que se haga público. Así no creas la duda, ni esa sensación de que uno queda muy bien porque dice que le controlan demasiado poco y otro queda muy mal por decir que le controlan demasiado. Lo lógico sería que todo fuera público, y así no hay ninguna pregunta sobre estas cosas. ¿Desaparecido? No he estado desaparecido en ningún caso, todo el mundo que me ha querido encontrar ha sabido dónde encontrarme, en mi casa y trabajando cada día.

sábado, 8 de junio de 2013

HALF MISION - Serra Fina (Minas Gerais)

Confirmado. Nos vamos a la Half Mision -80 Km- en Serra Fina, Passa Quatro (Minas Gerais), junto a Paola Nande, Wilson Guillén, Alejandro Chabalogoity, Martín Zanabria, Douglas Hernández y Elbio Carrasco.

domingo, 26 de mayo de 2013

Campeonato AAU - Crónica etapas 7 (YOUNG) y 8 (ENP)

El pasado domingo 19 disputamos la 7a. etapa del Campeonato de 10K de la AAU 2013, en la preciosa ciudad de Young (Depto. de Río Negro), con la organización del Rotary Club por segundo año consecutivo. Fuimos junto a los amigos sureños, en uno de los buses contratados por la AAU, saliendo desde Montevideo bajo un cielo amenazante, después de varios días de humedad y llovizna, cuando aún era madrugada.


Como suele suceder en las carreras del interior, las ciudades se visten de fiesta para recibir a ese enorme contingente de "gente rara" que se "disfraza" para correr (algunos). ¡Si seremos raros, que hicimos 600 kms. ida y vuelta para correr menos de 10 km! Young se volcó a las calles, pese al mal tiempo, para aplaudir a los más de 1200 corredores, ofreciéndonos todo el cariño típico de la gente de tierra adentro. La "plaza de comidas" fue un buen ejemplo del fin solidario de la carrera, donde los carteles ofrecían productos "caseros" a muy buenos precios.

El frío reinante me llevó a largar con una camiseta térmica por debajo de la del equipo, pese a que -con seguridad- en cuanto entrara en calor iba a sufrir un poco de calor. Y efectivamente así sucedió. Estuvimos conversando con varios amigos sobre la participación durante los días 10 a 12.05, en el Raid de los Andes en la previa, hasta que se dio la largada, con la presencia del intendente municipal de Río Negro Omar Laffluf.

Pude salir a muy buen ritmo junto a Víctor Trillas y Javier Martínez, marcando tiempos muy regulares en cada uno de los cuatro primeros kilómetros (4'33", 4'33", 4'35" y 4'38"). Completamos la primera vuelta a los 4,85 km e iniciamos la 2a. vuelta. En ese momento, me sentí algo mareado, casi seguramente como consecuencia del esfuerzo sostenido que venía haciendo. Me mojé la cabeza y aflojé un poco el ritmo, para marcar los siguientes tiempos entre los 5 km y los 9 km: 5'03", 5'02", 5'03", 5'02" y 4'52"). Sentí el esfuerzo en ese tramo final, pero pude completar los últimos 710 mts. con una leve subida, a un promedio de 5'08". Llegué a la meta en un tiempo neto total de 47'00", con un promedio de 4'50"/km que debo considerar muy bueno, ya que fue el mejor del año, muy cerca de mi PR y a una semana de la participación en el Raid de los Andes.

Al final, una llovizna tenue empezó a caer. Nos dimos una buena ducha en las instalaciones de la Plaza de Deportes de Young, y emprendimos el retorno después de degustar algunas delicias preparadas por los vecinos.

Hoy domingo 26 nuevamente fue día de carreras, en esta ocasión con motivo de los 70 años de la Escuela Nacional de Policía, con largada frente a la sede de Cno. Maldonado. El viernes anduve todo el día por Salto con motivo de unas clases, y ayer por Mercedes por las competencias de gimnasia rítmica de Vivi, así que traía un cierto "cansancio" de tanto viaje, con un dolor de garganta que me está complicando un poco. Por esa razón, me abrigué un poco más de lo indicado, para evitar cualquier complicación.

Nuevamente, en la previa estuvimos conversando con los grandes amigos generados con estas actividades, como es el caso de Marquitos Troche -que ha estado algo alejado de estas competencias- y "Pipe" Rego, a quien hacía varios días que no encontraba.


Las hermanas Fernández - Anifrid y Rosmary- se prepararon para la carrera después de compartir unos mates. En la foto, Romy -estrella de la televisión en Uruguay después de su tratamiento en Clínica Elbaum, una "ganadora" como diría su hija Giuliana- le está colocando el cartel de "Distancias Solidarias" a Ani en homenaje a personas afectadas por cáncer.


Finalmente el recorrido fue más corto de lo previsto, ya que corrimos dos vueltas hacia el liceo que está un poquito antes de Punta de Rieles, por Cno. Maldonado, con las subidas y bajadas propias de esta parte de Montevideo. Salimos nuevamente a buen ritmo con Ruben Trillas y Javier Martínez, compañeros del equipo, para completar los primeros cuatro kilómetros en: 4'26", 4'43", 4'46" y 4'57". El esfuerzo me hizo aflojar un poco el ritmo, así que durante la 2a. vuelta controlé un poco la velocidad, para completar el recorrido total de 7,5 km en un tiempo neto de 36'06" (nuevamente 4'50"/km).


Recibimos una preciosa medalla recordatoria con el logo de la Escuela Nac. de Policía, que reza: "saber, honor, deber", en la que fue mi carrera de pedestrismo No. 249, totalizando así 3.938 kilómetros desde aquel ya lejano agosto/2006 cuando por primera vez corrí una carrera de calle. De ellos, 414.2 km corresponden a las 20 carreras que llevo en el correr del presente año.

El próximo fin de semana me pierdo los 21K de New Balance en Sierra de las Ánimas, así que el siguiente desafío será la nueva etapa del campeonato de la AAU organizada por Club COETC. Nos vemos, en la ruta.

viernes, 17 de mayo de 2013

RAID DE LOS ANDES 2013 - JUJUY, ATACAMA

A los pocos minutos de haber completado mi 2ª. “La Misión” sobre 160 km en Villa La Angostura el pasado diciembre, mi buen amigo y compañero de aventuras Pablo Lapaz me hizo llegar un mensaje que decía: “Felicitaciones veterano. Francia te espera”, haciendo referencia al Ultra Trail del Mont Blanc. Efectivamente, al día siguiente de retornar a Montevideo, envié mi inscripción para la participación en la CCC (Courmayeur, Champex, Chamonix) sobre 100 km, a disputarse el 30 y 31.08.13.


En función de ello, armé un plan de entrenamiento y carreras que me permita llegar en condiciones a esa instancia. Así, participé en El Cruce Columbia en los Volcanes (Pucón a Junín de los Andes, en febrero), en la Maratón de la Costa (Colonia, en marzo) y el pasado fin de semana en el Raid de los Andes (Tumbaya – Purmamarca, Salinas Grandes, Desierto de Atacama).

¿A qué viene esta introducción? Pretende ser una explicación de las razones por las cuales puedo considerar que mi participación en el Raid de los Andes no empezó el 10.05 en Tumbaya (se pronuncia “Tumbaia”, y no como lo haríamos en “español del Uruguay”), sino bastante antes, y que forma parte de un proceso de entrenamiento y participación para llegar en condiciones al Mont Blanc. Como dijo “Berni” Frau cuando lo consulté sobre mi plan: “lo que no te mata, te fortalece”. ¡Y vaya si tiene razón!

Junto con Luis “Abeja” Castro y Javier Cuadrado (JC), partimos el miércoles 8 para llegar a Purmamarca en la noche, alojándonos en el muy recomendable y coqueto “El Refugio de Coquena”, donde nos recibieron “Julio César” y “Cleopatra”, dos llamas que descansaban a la entrada del hotel – restaurante. El pueblito está además rodeado por el Cerro de los Siete Colores, así que prácticamente para donde se mire, se identifican esas texturas que le dan un tono característico y encantador.

El domingo 5 falleció en la ciudad de Artigas, mi padre -“Curuca”- a los 83 años, un verdadero referente en la vida, también en esto de correr. Así que, además de participar promoviendo las actividades de la Fundación Dr. Pérez Scremini que apoya la lucha contra el cáncer infantil, lo hice en homenaje a papá. Con seguridad, me acompañó durante la competencia.

Como parte del entrenamiento, además de las sesiones con el profe Mauricio Ramírez en “El Cantero MR” y el gimnasio Sayago del Ministerio de Turismo y Deporte, fui a cuatro sesiones de cámara hiperbárica con oxígeno en “Medicina Hiperbárica del Uruguay”, siguiendo la recomendación del deportólogo Dr. Daniel Berasain, a efectos de minimizar los efectos de la altura, ya que llegamos a correr a 3.450 msnm. Y funcionó muy bien, como verán.

El jueves 9 después de un buen descanso y desayuno, fuimos hasta el Club Santa Rosa en Purmamarca, donde retiramos el completo kit de carrera. Nos sacamos fotos y fuimos entrevistados por ESPN RUN, a propósito de la causa por la cual corrimos. Nos encontramos con los amigos de Motociclo que también fueron a correr, Fabián Rozenblum, Daniel Bronstein, Diego Alonso y Daniel Mattos, además de los amigos “internacionales” Berni Frau y Marcelo Villagra.

La coqueta plaza de Purmamarca –siempre repleta de vendedores de artesanías- nos permitió ir cumpliendo con las compras de regalos para nuestras familias. Después de un descanso en la tarde, a la noche asistimos a la charla previa y video de los organizadores, cenamos y nos fuimos a terminar de preparar todo para el inicio del desafío, a primera hora del día viernes 10.

El clima en estos lugares desérticos, muestra las enormes variantes durante las diferentes horas del día, pasando de un frío bastante fuerte en la noche y a primeras horas de la mañana, a un calorcito interesante una vez que el sol sale.

PRIMERA ETAPA – TUMBAYA A PURMAMARCA (21.6 km)

Nos trasladamos en micro de la Empresa Silvia Magno hasta Tumbaya “Patrimonio de la Humanidad” en un viaje de unos 20 minutos, donde llegamos con bastante viento y algo de frío. El lugar –muy similar a Purmamarca- parece atrapado en el tiempo, con una “magia” particular que se vive y respira en cada rincón de la pequeña villa. Todo el pueblo era una fiesta, con puertas abiertas y escolares en la plaza, viviendo a su manera este encuentro con “gente rara”. Sí, puertas abiertas para que quien quisiera, pudiera entrar. Fue un buen motivo para husmear brevemente en algunas de las costumbres tan auténticas de estos pueblitos, que lamentablemente hemos ido perdiendo en nuestras ciudades.

¡Cuánta riqueza cultural se respira en esas callecitas y caminos ancestrales! Conversando con uno de los escolares –mi tocayo, Jorge- me preguntó para qué eran esos pantalones cortos ajustados y esos bastones … Cuando les comenté que iba desde Uruguay, uno de ellos me dijo que la capital es Montevideo. “¿Hay muchos robos en tu ciudad”?, me preguntó. Todo un ejemplo de los tiempos que vivimos.

El alcalde (o un concejal, no tengo claro qué rol cumple) leyó un decreto por el cual se declaraba visitantes ilustres, a los organizadores y participantes en el Raid. Puntualmente, los 410 corredores largamos a las 9 hs desde la plaza, entre medio de los aplausos de los escolares y el público presente.

Casi enseguida, salimos del pueblito para transitar por un lecho seco de un río, mientras nos aproximábamos a la primera subida fuerte del recorrido. El pueblo está a 2100 msnm y la primera subida nos llevó hasta los 2400 msnm, ofreciéndonos un precioso panorama de esta región en plena Quebrada de Humahuaca, por el circuito Tumbaya Grande y el Paseo de los Colorados. Iniciamos una leve bajada hasta llegar al primer puesto de hidratación, allá por los 8 km, para seguir por un largo trecho entre montañas, llegar al 2do puesto de hidratación, y más adelante nuevamente subir hasta el punto más alto del recorrido –por los 17 km - donde alcanzamos los 2820 msnm. Sintiendo el esfuerzo, pude mantener un ritmo “digno” durante ese tramo, apoyado en el uso de los bastones de trekking.

“Todo lo que sube, tiene que bajar”, reza un dicho popular. Ahí sí, pude emprender una bajada fuerte, saltando entre piedras y superando a varios corredores por caminos llenos de historia y cultura ancestral, poniendo en práctica las enseñanzas de Pablito Lapaz en una suerte de “automatización” que tiene mucho de instintivo. Recordaba también los videos del gran Kilian Jornet, haciendo zigzag entre piedras en impresionantes bajadas (¡qué atrevimiento, el mío!). Es que en subida, los más rápidos podrán sacarte un minuto de ventaja, pero en terreno plano y en bajada es donde realmente se hacen las diferencias. De esa manera, sosteniendo el ritmo y recibiendo el saludo de uno de los camarógrafos de ESPN RUN que me gritó “muy bien, uruguayo, venís muy bien”, después de bajar por el impactante Cerro de los Siete Colores con su indescriptible belleza, pude completar el recorrido en la plaza de Purmamarca en un tiempo neto de 3h 18 m 05 s (9m 12 s/km). Después de pasar los controles de equipamiento obligatorio y de recibir hidratación y frutas, estuve esperando a mis compañeros “Abeja” y JC, quienes llegaron abrazados gritando “esto es el Malbec”, en 4h 02 m.

Retornamos a “El Refugio de Coquena”, donde nos metimos a la piscina para aprovechar el agua fría, y almorzamos allí. Después de un breve descanso, me fui hasta la plaza del pueblo en la tardecita disfrutando de unos buenos mates, para ver los resultados del día -posición 82 en la general y 10 en la categoría- y conocer información sobre la etapa del día siguiente, en tanto mis compañeros se quedaron en el hotel.

SEGUNDA ETAPA – SALINAS GRANDES (11.3 km)

A primera hora del sábado 11, salimos con todo nuestro equipaje rumbo a Salinas Grandes, donde fuimos a correr a 3450 msnm. La mañana estaba bastante fría. El lugar es un enorme desierto blanco y encandilador, que alcanza los 212 km2, formado hace millones de años al haberse desecado un lago con altos contenidos de sal, formando una costra sólida de entre 30 y 50 cm. La naturaleza se presenta de un modo imponente, majestuosa, pura sal a cielo abierto para donde se mire, al extremo de que uno se siente pequeño ante tanta grandeza, y a la vez enormemente afortunado de poder disfrutar de estas actividades en un entorno casi mágico. Recordé imágenes de alguna película al estilo de “Las crónicas de Narnia”. “Para esto me preparé”, me dije. Probé trotar durante unos 200 mt. e inmediatamente sentí el efecto de la presión y la escasa cantidad de oxígeno en el aire, pero no me sentí mareado ni afectado por la altura. “Venimos bien”, pensé. Entre tomadas de pelo de mis compañeros haciendo referencia al “competitivo corredor de élite”, nos encolumnamos bajo un cielo absolutamente limpio, para largar por esa enorme masa de sal puntualmente a las 10 hs.

Pude trotar a un ritmo “digno”, hasta que allá por los 7 km sentí que el “Abeja” me habló a la espalda preguntándome cómo venía, para superarme con un ritmo consistente. Aproveché para "devolverle” la tomada de pelo inicial, preguntándole si se había vuelto competitivo … Se frenó brevemente para acompañarme, pero le dije que venía bien y que siguiera. Finalmente, intercalando alguna caminata para recuperar aire, completé el recorrido en un tiempo neto de 1 h 12 m 34 s (6 m 27 s/km), bastante bien para las condiciones de altura, en tanto el Abeja había llegado un par de minutos antes.

Y aquí empezaron los problemas “logísticos”. Nos trasladamos a Susques, “Pórtico de los Andes”, como reza en la montaña, lugar habitado de mayor altitud al que se llega por carretera asfaltada –está a casi 4000 msnm-, donde recibimos el almuerzo de la organización. Debería decir, de la “desorganización”. Es que estuvimos casi dos horas haciendo fila, al sol, para recibir un plato de fideos “al punto del cocinero” (esto es, podían estar pasados o crudos, dependiendo del momento), una ensalada monocromática (es que nos tocó solamente lechuga), pan, frutas y una bebida. Punto a corregir, estimado Sebastián Tagle.

Pero esto no fue todo. Siguió un muy largo periplo en los buses de la empresa Silvia Magno, que nos depositó en San Pedro de Atacama a las 22.00 hs de Chile (23.00 en Argentina). Demoras increíbles en la aduana argentina (cruzamos por Paso de Jama, a 4900 msnm, habiendo llegado a 5200 msnm en parte del recorrido), y una mucho mejor organización en la chilena, donde incluso tuvimos que pasar todos los equipajes por un scanner, y pese a ello funcionó todo mucho más eficientemente. Algunos corredores sufrieron los efectos de la altura, al extremo que recibieron oxígeno en el bus, mientras quienes pudimos soportarlo, seguíamos “dándole a las hojas de coca” como rezan las instrucciones para todo aquel que va a la altura. Pese al desagradable y desubicado comentario del encargado del bus sobre lo “jodidas” que pueden ser las autoridades chilenas si identifican algún producto no permitido, prefiero toda la vida la eficiencia y rigurosidad en los horarios y procedimientos, que la “desprolijidad” (por hablar elegantemente) y la viveza rioplatense, que a ningún lado bueno nos lleva.

TERCERA ETAPA – DESIERTO DE ATACAMA (27 km)

En San Pedro de Atacama, nos alojamos en el Hostal Sumaj Jallpa. Correcto, limpio, lleno de corredores y sus familias que habían llegado bastante antes que nosotros. Lo único objetable: nos quedaba algo alejado de la placita del pueblo, así que tuvimos que caminar con nuestras valijas sobre calles de tierra. Eso sí, Rossana -la dueña del hostal- se portó muy bien, al extremo que le pidió a su esposo que nos llevara en auto hasta el centro a cenar, además de permitirnos hacer un “late check out“ al día siguiente, sin cobrarnos ningún adicional.

A las 9.00 hora argentina (8.00 en Chile), largamos desde la plaza de San Pedro de Atacama a 2600 msnm, en la puerta de entrada al desierto más árido del mundo. Se cumplía una semana del fallecimiento de mi padre, así que fue un momento de emoción fuerte, al pensar que estaba cumpliendo un nuevo desafío y que de alguna manera, me estaba acompañando en ese camino.

Salimos a “tren controlado” durante unos 3 km por callecitas del pueblo y los alrededores, hasta llegar al Valle de la Luna (en la denominada Cordillera de la Sal), un lugar mítico. El panorama que se presentaba a nuestros ojos, valía por todos los sinsabores del día anterior. No en vano esta zona fue declarada “Santuario de la Naturaleza”. Emprendimos por el km 4, una fuerte subida por dunas y laderas de la montaña con mucha arena, que nos hacían avanzar muy lentamente. Después de llegar a la cima, encontramos el primer puesto de hidratación aproximadamente en el km 10, donde pudimos reponer líquidos y comer alguna fruta.

Seguimos por una zona de filos y caminos en la cima de la montaña, con vistas de indescriptible belleza, que valen por todas las penas sufridas para llegar hasta allí. Desde allá arriba, se divisa el “Valle de la Muerte”, con postales que parecen sacadas de “El señor de los anillos” o de alguna de las películas de “Harry Potter”. Intercalando trotes y caminatas, sacando muchas fotos y filmando videos con la cámara GoPro, pude mantener un ritmo razonable, hasta que emprendimos la bajada fuerte rumbo al valle. Enseguida de un codo en el camino, cruzamos por un túnel que atraviesa la montaña, absolutamente oscuro, donde solamente se divisaba “la luz al final” y se escuchaban voces de los corredores. Otro momento mágico.

Pocos metros después de la salida, estaba el 2º puesto de hidratación, allá por el  km 21. Bordeamos el arroyo que corre a la derecha del camino, lo cruzamos unas tres o cuatro veces y llegamos a la meta, en San Pedro de Atacama. Fue el momento en el que nuevamente me embargó la emoción, cuando le dediqué esta carrera a la memoria de mi padre. “Es para vos, papá”, grité. ¿Puedo pretender mayor privilegio?

En un tiempo de 3h 40 m 54 s completé esta etapa (8 m 22 s / km). Después de recibir la preciosa medalla artesanal, grabada a mano en piedra, y de reponer algunas energías, me fui hasta el Hostal a darme un buen baño.

Con el “Abeja” (llegó unos 10 minutos después) fuimos al almuerzo y entrega de premios, para posteriormente dirigirnos al bus, por donde ya andaba JC. Alex Foresti (amigo de estas aventuras) y “Berni” Frau ocuparon la 1ª y 2ª posición en la Categoría “Caballeros +50”, en tanto yo quedé en la 10ª posición entre 38 corredores (percentil 26, de mis mejores resultados). En la general individual, quedé en la posición 98 entre 261 corredores (percentil 37 … es decir que, en términos relativos, mejoro con los años, como el whisky).

El retorno fue nuevamente caótico. Nuestro bus estuvo esperando casi hasta las 17.00 horas (ya ni recuerdo si era hora chilena o argentina …), incluso a algún “desubicado” que fue a hacer compras a la feria artesanal de San Pedro. Paramos en la YPF que está enseguida de la aduana argentina en Paso de Jama, para alimentarnos. Una hora de espera y pérdidas de tiempo, pese a que habíamos pactado con el chofer que en media hora nos íbamos. Conclusión: llegamos al hotel en San Salvador de Jujuy, a las 3:30 de la madrugada.

LOS RESULTADOS DEPORTIVOS

En lo personal, me sentí muy a gusto sin sufrir los efectos de la altura. Enorme punto a favor para el deportólogo, mis profes de entrenamiento y las sesiones de cámara hiperbárica. Completé los 60 km de recorrido total, en 8 h 11 m 33 s (8 m 12 s / km), un tiempo superior al planificado exclusivamente en la 3ª etapa, ya que en las dos anteriores estuve por debajo de lo proyectado. Pero la posición final entre los primeros 100 y 10º en la categoría, me llena de satisfacción. Además, lo hice disfrutando a pleno del maravilloso entorno, sacando fotos y filmando videos, conversando con cuanto compañero andaba cerca, y generando nuevas amistades.

El ganador de la categoría –Alex- llegó en 6h 37 m. así que completé el recorrido en 1h 35 m. más que “Sandman” (como lo bautizó Berni), considerando su enorme capacidad para correr en la arena. Entre los siete uruguayos que viajamos, quedé en la 3ª posición, ya que los resultados finales muestran:

- Diego Alonso: 6h 36m 03s (16º)
- Daniel Mattos: 7h 34m 18s (64º)
- JX:  8h 11m 33s (98º)
- Luis Castro: 9h 02m 17s (154º)
- Javier Cuadrado: 10h 07m 26s (187º)
- Fabian Rozenblum: 10h 47m 50s (206º)
- Daniel Bronstein: 10h 47m 51s (207º)

Todos enteritos y cumpliendo con nuestros objetivos. En resumen, mucho positivo para destacar, pero también algunas cosas negativas como ya señalé. Con seguridad, Sebastián Tagle –director de la competencia- sabrá tomar las medidas para corregirlas.

El enorme sacrificio del viaje hasta San Pedro de Atacama –muchos pensarán que no tiene sentido- en mi opinión valió la pena por el maravilloso paisaje y condiciones del terreno en el que corrimos. Pero claramente hay que mejorar los aspectos logísticos, de lo contrario le veo poca vida a esta opción de correr en el norte chileno como parte de las etapas del Raid.

Como parte de los resultados deportivos, también debo mencionar que no me lesioné, ni me fundí, ni me sentí muy cansado, salvo lo lógico en este tipo de terrenos. Es más, ya el martes 14 me reintegré a los entrenamientos casi en condiciones normales, al extremo que el profe Mauricio Ramírez le dijo a los demás: “Tomen el ejemplo de Jorge, que viene de correr 60 km en la montaña, y está saltando con más ganas que todos ustedes”. “¿Qué te estás dando?”, me preguntó. “Entrenamientos en el Cantero MR”, le respondí.

Como resultado en el terreno humano, debo destacar una vez más el rencuentro con amigos (Berni, Alex, Marcelo Fabián Villagra, por mencionar a algunos), más nuevos descubrimientos de gente que seguimos sumando a la lista de compañeros de aventuras. ¡Qué tribu rara y maravillosa! Pero también, con las mismas ilusiones, virtudes y miserias de cualquier persona (que prefiero guardar como un secreto).

Me queda también la satisfacción de haber podido cumplir con el homenaje a mi querido viejo -como cantaba Piero-, y con la Fundación Pérez Scremini, culminando así la promoción de sus actividades que iniciamos con Javier Cuadrado cuando acompañamos a Hugo Gordillo en parte de su travesía de 310 km entre Montevideo y Fray Bentos, más la entrevista en el programa “Cámara Testigo” de Teledoce emitida el 06.05. Misión cumplida.

¿Qué sigue, además de las carreras de 10 km de la AAU? El 22.06 haré los 63 km del Amanecer Comechingón, en las sierras de Córdoba, como último entrenamiento “fuerte” para la CCC en el Mont Blanc de fines de agosto.

Nos vemos, en la ruta.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Raid de los Andes, allá vamos!

Aquí van algunos adelantos de lo que nos espera.